Stanislav Grof ha dividido la psique humana en cuatro niveles o reinos, que son: (A)la barrera sensorial; (B) el inconsciente individual; (C) el nivel de nacimiento y muerte y(D) el dominio transpersonal.
Por su parte, Ken Wilber habla de tres niveles básicos deexperiencia, que son: (A) el del ego; (B) el existencial, y (C) el mental.
Dando continuidada la obsesión de Maslow con las indefinidas «experiencias pico», Grof parece creer que lapsicoterapia (en un sentido amplio del término) tiene su resultado óptimo cuandodesemboca en experiencias del reino transpersonal, mientras que Wilber identifica laliberación individual (o sea, lo que aquí designaré como Suprema Cordura) con una«comprensión del nivel mental».
Y un error análogo parece encontrarse en casi todos losotros psicólogos transpersonales.Para que se entienda claramente el significado del error de Grof, se debe tener encuenta que, para éste, el segundo de los niveles o reinos —el señalado con la letra B—corresponde al reino biográfico, del que se había ocupado Freud, entre otros.
El tercero —
2
Cfr. Grof, Stanislav, 1985, español 1988.
3
Wilber, Ken, 1977, español 1990.
4
Wilber, Ken, 1977, español 1990, p. 26, linea 2 del ¶ 2. Wilber habla de «liberación», cuyo equivalentesánscrito
(moksha; mukti)
indica la realización en varias tradiciones hinduistas, mientras que su equivalentetibetano
(thar-pa; grol-ba)
expresa la realización propia del budismo hinayana
(uno mismo
se libera delsufrimiento). «Iluminación», en cambio, expresa la realización de las formas mahayana, vajrayana y atiyanade budismo (que aspiran a liberar a
todos los seres).
Dada la temática que abordo en este trabajo (quepertenece a la psicología), en vez de hablar de «Iluminación» hablaré de «Suprema Cordura».
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Freud abrió una nueva época en el estudio de la psiquis en el Occidente, al afirmar, como médico y"científico" y fuera de cualquier círculo "esotérico", que el individuo debe recordar y, en un sentido, revivir,las situaciones dolorosas y traumáticas que le han afectado durante su vida. Desde tiempo atrás, sólo enciertos círculos místicos se insistía en la necesidad de enfrentarnos a nuestras angustias y a nuestro dolor: la"ciencia", como la sociedad profana, nos enseñaba a escapar de todo lo que nos produjera desagrado y a viviren un mundo de ilusiones.Sin embargo, Freud pensó que la "salud mental" consistía en un buen funcionamiento egoico; o sea,en la acción efectiva de los mecanismos "represivos", que nos permiten evadir el dolor causado por elfuncionamiento en términos de un ego y reprimir los contenidos "ego-asintónicos" (los aspectos de nosotrosmismos que contradicen nuestra autoimagen). La salud consistía en adaptarse a la sociedad, sin importar queesta última estuviera enferma: la "salud" era la adaptación a una enfermedad, o lo que es lo mismo, el contraeruna patología generalizada. El ideal era el óptimo funcionamiento de los mecanismos psicológicos que nospermiten "creernos el cuento" que tenemos que creernos para estar motivados por los incentivos que ofrece elEstablecimiento y ser como los demás individuos humanos, sin sufrir «anormalmente» por ello. Además, elanálisis freudiano hacía aumentar la preocupación del individuo consigo mismo, que es lo que constituye lafuente del sufrimiento y de toda neurosis.Así, pues, Freud daba un primer paso hacia el encuentro con el dolor y la angustia primordiales,comparable al que había dado Søren Kierkegaard en el campo de la filosofía, aunque jamás propuso que paraalcanzar una mayor autenticidad fuera necesario vivir siempre en la
Angst:
su objetivo era, por el contrario,optimar el funcionamiento de los mecanismos que nos permiten evadir el sufrimiento. Lo que aquí propongono es vivir en el dolor (como en Kierkegaard y los existencialistas) sino reencontrarlo para poder usarlo como«trampolín» hacia la Suprema Cordura.En términos del esquema freudiano, el «superyó» debía controlar al «ello» a fin de producir ymantener un «yo» bien adaptado y capaz de controlar las pasiones y los instintos que lo afectaban; en otraspalabras, los mecanismos «subconscientes» debían, en la medida de lo posible, permitir al «consciente»controlar el «inconsciente», impidiendo que los «impulsos» asociados a éste dirigiesen la conducta delindividuo y lo hicieran traicionar sus aspiraciones, ideales y objetivos «conscientes». Usando términos
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Soy estudiante de psicología, y esto muy interesado en profundizar en la materia, que me permita opinar en los espacios posibles