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Anuario Internacional CIDOB
1999
 edición 200
0
 Claves para interpretar la PolíticaExterior Española y las RelacionesInternacionales en
1999
 
El año del 50 aniversario de la República
 
Popular China
.Augusto Soto
 
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Cuatro hechos notables marcan el 1999 chino. Elprimero es la espectacular importancia asignada porPekín a la secta del Falun Gong (Ley Budista), conside-rada el enemigo político número uno pese a ser unaorganización de artes marciales que carece de progra-ma de gobierno alternativo y cuyo dirigente máximovive en el extranjero. Cuando el régimen daba sus pri-meros pasos para acabar con ella, la secta reaccionóorganizando la mayor manifestación en la capital endiez años. Tras meses de persecución sigue en pie lapregunta de saber si tiene más seguidores que el Parti-do Comunista Chino (PCCh), la razón de su atractivo,y por qué miembros de alto rango de una organizaciónde rígida disciplina son seguidores de la secta. El se-gundo hecho es la materialización de un aconteci-miento largamente esperado. Se trata del acuerdo decomercio alcanzado con EEUU tras 13 años de nego-ciaciones, que sitúa a la República Popular China(RPCh) a las puertas de entrar en la OrganizaciónMundial del Comercio (OMC). De lograrse, implicaríala mayor reforma desde 1978. Es una medida de globa-lización llamada a tener positivos y, a la vez, desestabi-lizadores resultados para la economía y la sociedad delpaís. El tercero, el hecho más simbólico aunque abso-lutamente previsible, es el regreso de Macao a la so-beranía china, el 20 de diciembre de 1999, según lopactado con el gobierno portugués 14 años antes y queconcita, a diferencia de los anteriores asuntos, la una-nimidad del sentimiento nacional. Aquí, por cierto, seincluye el persistente conflicto con Taiwan, que se vol-vió a repetir. Y el cuarto acontecimiento, al cerrar elaño, es la fuga de China a la India del líder espiritualdel budismo tibetano, el Karmapa Lama, una figuraimportante porque era aceptada tanto por Pekín, quelo había impuesto en 1992, como por el Dalai Lamadesde su exilio. Tres de estos acontecimientos tienengran alcance. El primero, el segundo y el cuarto nosrecuerdan el tremendo reto que representa la goberna-bilidad del país-continente y la paradoja de que, amayor integración en los organismos internacionales yen la economía global, a mayor proyección de su podery prestigio en el exterior, tanto mayor parece ser la fra-gilidad del Estado que preside estos cambios. En cual-quier caso, los cuatro acontecimientos son únicos, y deinestimable ayuda para entender los hechos acaecidosen el año del cincuentenario del establecimiento de laRPCh. De los otros sucesos, que se revisarán aquí,algunos se enmarcan en los ya mencionados. Otros soncrónicos como, por ejemplo, las investigaciones aún encurso sobre importantes casos de corrupción. Así, seofrece una vista panorámica de los acontecimientos,
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El año del50 aniversariode la RepúblicaPopular China
Augusto SotoProfesor asociadodel Centro de EstudiosInternacionales, UniversitatAutònoma de Barcelona.Antiguo reportero dela agencia Efe en Pekín.Profesor de la Fundació CIDOB.
 
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C
OYUNTURA
I
NTERNACIONAL
algunos tratados con su trasfondo distintiva-mente chino, y otros que exigen una referencia aaños recientes. Por último, se presentan algunaslíneas interpretativas de futuro.
El cincuentenario
En octubre de 1949 un mal conocido guerri-llero comunista chino, Mao Zedong, en quien noconfiaba la URSS y mirado con recelo porEEUU, subió al
rostrum
de Tiananmen en Pekíny proclamó la República Popular. Un país entrelos más pobres del planeta, en el que vivía entreun cuarto y un quinto de la población mundial,recuperaba la unidad y la soberanía tras más deun siglo de desgobierno, fragmentación interna eintervención extranjera. En octubre de 1999 laceremonia se volvió a realizar en un clima triun-falista en que desfilaron delegados del campo yde las ciudades, así como del Ejército Popular deLiberación (EPL), reafirmando el significado dela primera efeméride y subrayando los éxitos delos últimos 20 años de reforma y apertura almundo. En verdad, el país cuadruplicóel tamaño de su economía en 1995,cinco años antes de lo que seanunció a comienzos de la re-forma, a un ritmo que consti-tuye el más rápido proceso deindustrialización de la histo-ria moderna a nivel mundial.Con todo, un hecho que a me-nudo se olvida es que desde1949 la producción industrial seha incrementado en un promediodel 10% anual. La cifra sitúa hoy a laRPCh como segunda potencia industrial, despuésde EEUU, y en el país con el tercer PIB –medidoen poder de compra paritario- después de EEUUy Japón. El balance del cincuentenario es impre-sionante porque incluye errores garrafales depolítica, como los años del Gran Salto Adelante(1958-1961), que produjeron una hambruna quemató por lo menos 20 millones de personas, asícomo la fuerte división nacional resultante dellanzamiento de la Revolución Cultural (1966-1976). El recuerdo de esos dos períodos aún notermina de ser digerido ni en la sociedad ni en elPartido a finales del siglo XX. Un balance básicoindica que la esperanza de vida era de 35 añosantes de 1949 y de 65 en 1976. Pero, ante todo,
los logros de las últimas dos décadas en continuoson impresionantes, más incluso que los éxitosiniciales desde las cenizas, en el período 1949-1957. Por supuesto, el coste humano que supusoesta ingeniería social nos retrotrae más bien alperíodo de la revolución industrial occidental de-cimonónica y a formas de gestión a la vez soviéti-cas y tradicionales chinas que no han tenidocabida en Occidente tras la Segunda GuerraMundial. Hoy, cincuenta años después, el paísparece acercarse al estatus de primera potenciaque tuvo hace cinco siglos. Pero esta apreciaciónexitosa, tan alegremente extendida por parte de laprensa y los analistas internacionales, y de la que
se hace eco Pekín para consumo interno, aún queda
lejos. De hecho, pocos países tienen ante sí unahilera tan variada de problemas y preguntas sincontestar. La primera de todas es la dimensiónexacta de su colosal población. La segunda es lamejor forma de gobernar un país donde han dealimentarse más de 1.300 millones de habitantescon un ingreso per cápita de 790 dólares.
La gobernabilidad de China
El 25 de abril de 1999 cerca de 10.000 se-guidores de la secta del Falun Gong rodearonZhongnanhai, complejo residencial de los lídereschinos, colindante con la plaza de Tiananmen,en una protesta silenciosa, sorpresiva, que noconmemoraba una efeméride como coartadapara vocear demandas, sin emblemas y, por todoello, inédita en la capital. Fue la mayor manifes-tación desde 1989 en Pekín, toda una demostra-ción de fuerza y organización de un colectivoque presume de contar con 100 millones deseguidores -el PCCh tiene cerca de 60 millonesde miembros- y cuyo material audiovisual y tex-tos inspiradores han vendido decenas si no cien-tos de millones de copias. Probablemente la sectacuente con menos simpatizantes de los que afir-ma tener, pero su dimensión es considerable. Losadeptos al Falun Gong demandaron el fin delacoso gubernamental de las semanas previas. ElPCCh ya estaba inquieto con el alcance socialque adquiría el movimiento. En el pináculo deéste se sitúa el líder de la secta, Li Hongzhi,desde hace dos años residente en EEUU, que seatribuye el papel de salvador de la humanidad ycruzado contra la corrupción moral y la tecnolo-gía moderna. Falun Gong nació en 1992 y a sus
“Lo que noera previsible erala transmutación deestas tradiciones enmovimientos contesta-tarios y antiguberna-mentales” 
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