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Transición
III
 
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*O’DONNELL Guillermo,SCHMITTER Philippe.
Transiciones desde un gobiernoautoritario. Conclusiones tentativassobre las democracias inciertas.
T. 4.Paidós, Buenos Aires, 1991.Páginas 19 – 29; 79 – 91.
Transiciones desdeun gobierno autoritario.Conclusiones tentativas sobre lasdemocracias inciertas*
Cap. 2.- Definición de algunos conceptos (y exposición de algunaspremisas)
Transición
Entendemos por “transición” el intervalo que se extiende entre un régimen político yotro
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. Si bien nosotros y nuestros colaboradores dedicamos alguna atención al períodoposterior (o sea, el de consolidación), generalmente nos detuvimos en el momento en queya se había instalado un nuevo régimen, sea cual fuere su naturaleza o tipo. Las transicionesestán delimitadas, de un lado, por el inicio del proceso de disolución del régimen autoritario,y del otro, por el establecimiento de alguna forma de democracia, el retorno a algún tipode régimen autoritario o el surgimiento de una alternativa revolucionaria. Lo característicode la transición es que en su transcurso las reglas del juego político no están definidas. Nosólo se hallan en flujo permanente sino que, además, por lo general son objeto de unaardua contienda; los actores luchan no sólo por satisfacer sus intereses inmediatos y/o losde aquellos que dicen representar, sino también por definir las reglas y procedimientos cuyaconfiguración determinará probablemente quiénes serán en el futuro los perdedores y losganadores. En verdad, estas reglas emergentes definirán en gran medida los recursos que
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Como es obvio, esto depende a la vez de la definición de “régimen” que se adopte. Entendemos por “régimen” elconjunto de pautas, explícitas o no, que determinan las formas y canales de acceso a los principales cargos degobierno, las características de los actores admitidos y excluidos con respecto a ese acceso, y los recursos o estrategiasque pueden emplear para ganar tal acceso. Esto entraña forzosamente la institucionalización; o sea, para que laspautas que definen a un régimen sean pertinentes, ellas deben ser conocidas, practicadas y aceptadas regularmenteal menos por aquellos a quienes esas mismas pautas definen como los participantes en el proceso. Allí donde existeefectivamente un régimen, es improbable que los disidentes reales o potenciales pongan en peligro tales pautas, yasea por su escasa organización, falta de información, despolitización manipulada o represión lisa y llana. A los finesde una sumaria comparación y generalización, se da un rótulo genérico a estos conjuntos de pautas, y se hablaentonces de un régimen “autoritario” o “democrático”, que ocasionalmente es dividido en subtipos.
 
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legítimamente pueden aplicarse en la arena política y los actores a los que se permitiráparticipar en ella.Por otra parte, durante la transición, en la medida en que existen reglas y procedimientosefectivos, éstos suelen estar en manos de los gobernantes autoritarios. Estos gobernantesconservan un poder discrecional mayor o menor, según el caso y según la etapa en que sehalle la transición, sobre los ordenamientos jurídicos y los derechos que en una democraciaestable pueden ser confiablemente protegidos por la Constitución y por diversas institucionesindependientes. La señal típica de que se ha iniciado una transición es que estos gobernantesautoritarios, por cualquier motivo, comienzan a modificar sus propias reglas con vistas aofrecer mayores garantías para los derechos de los individuos y grupos.
Liberalización
Hemos denominado “liberalización” al proceso de redefinir y ampliar los derechos. Uníndice del comienzo de la transición es que ella desencadena una serie de consecuencias, amenudo no deliberadas, que desempeñan un importante papel en determinar eventualmentelos alcances y extensión de dicho proceso. Entendemos por liberalización el proceso quevuelve efectivos ciertos derechos, que protegen a individuos y grupos sociales ante los actosarbitrarios o ilegales cometidos por el Estado o por terceros. En el plano individual estasgarantías incluyen los elementos clásicos de la tradición liberal: el habeas corpus, lainviolabilidad de la correspondencia y de la vida privada en el hogar, el derecho de defendersesegún el debido proceso y de acuerdo con las leyes preestablecidas, la libertad de palabra,de movimiento y de petición ante las autoridades, etc. En el plano de los grupos, abarcan lalibertad para expresar colectivamente su discrepancia respecto de la política oficial sinsufrir castigo por ello, la falta de censura en los medios de comunicación y la libertad paraasociarse voluntariamente con otros ciudadanos.Aun admitiendo que esta complicada serie de garantías probablemente nunca es respetadade manera total e incondicional por las autoridades públicas de ningún país, y que sucontenido es modificado con el curso del tiempo, el desplazamiento a lo largo de estederrotero, por esporádico e irregular que sea, constituye una variante importante respectode las prácticas habituales de los regímenes autoritarios.Como observa Adam Przeworski en su capítulo del volumen 3 de esta serie, dichosmovimientos tienen por efecto reducir los costos reales y previstos de la expresión individualy de la acción colectiva. Esto, a su vez, tiene un efecto multiplicador. Una vez que algunosactores se han atrevido a ejercer públicamente tales derechos y no han sido castigados porello, como lo fueron durante el apogeo del régimen autoritario, aumenta cada vez más laprobabilidad de que otros se atrevan a hacer lo mismo. No parece haber una secuencialógica o necesaria para el surgimiento de estos “espacios” para la acción liberalizada, sibien la recuperación de ciertos derechos individuales precede, por lo general, al otorgamientode garantías a la acción colectiva. Tampoco son irreversibles los avances en estos dominios.Por el contrario, una característica de esta primera etapa de la transición es que dependeen forma precaria de las facultades del gobierno, que siguen siendo arbitrarias y caprichosas.No obstante, si estas prácticas liberalizadoras no constituyen una amenaza evidente einmediata para el régimen, suelen acrecentarse, se institucionalizan y por lo tantoincrementan los costos efectivos y percibidos de su eventual anulación. Esto nos lleva alvínculo entre la liberalización y el tema que más nos preocupa en nuestro análisis, lademocratización.
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