.... en la comunidad civil»
[
]
de los cuales la «clase sacerdotal», entre otras, es
«por excelencia ... parte honorable de la ciudad»
[
]
«Conviene advertir que si ha de vivir el hombre y ha de vivir bien ... sus acciones »
deben ser
«bien hechas y no solo sus aciones, sino también sus pasiones y sentimientos»
[
]
Así como,
«las acciones y pasiones
[son ]
... cognoscitivas o apetitivas ... unas se llamaninmanentes, porque no pasan del agente a otro sujeto... otras... se dicen transeúntes, porqueguardan un modo distinto y opuesto»
[
]
De esto se sigue que la ley concebida como
«un precepto coactivo con pena o premio en este mundo, o en cuanto se da forma de tal precepto,y de este modo considerada se dice y es propiamente ley»
[
]
Bien,
«las infinitas relaciones cruzadas entre la Iglesia y el Estado, activavas encada siglo de la Edad Media, produjeron híbridos en cada campo»
[
]
acredita la existenciade actos
«inmanentes»
, que escapan a la coacción de la ley civil. En tanto que pasionales, esosactos, que no plantean una interrelación intersubjetiva, a la manera de los actos «transeúntes,esos actos que permanecen en el fuero íntimo de la persona huamana, ¿por quién, sino es por laley civil y el aparato político correspondiente, deberían ser reguladas? Pues bien, por la mismaautoridad espiritual. ¿Por qué esos actos oscilaron entre uno y otro oden, el temporal y elespiritual?, o como dice Kantorowicz, refiriéndose a algunos intercambios muy particulares,casi metafóricos, ¿por qué esos actos afectaron
«principalmente»
a
«los individuos quemandaban, tanto espirituales, como seculares, hasta que el sacerdotuim tuvo una aparienciaimperial y el regnum un toque clerical»
?
[
]
Pues por una triple sencilla doble razón: Enprimer lugar, (a) por el ya mencionado carácter
«inmanente»
de esos actos; en segundolugar, (b) por el carácter universal de los mismos; y en tercer lugar (c) por la utilidadsimétrica, para uno y otro ordenamiento, el civil y el eclesial, que su regulación eclesial, noestatal, supone. Es decir porque la manifestación universal, en toda persona, en todo tiempo, y en todo lugar, de esas inmanencia o apetitos, de esas pasiones implicadas; modernamente,de esos deseos, de esos conatos o pulsiones no susceptibles de regulación civil alguna, entanto no dañan ni empecen el orden de las causas eficientes representada por la ley civil, y están ordenadas, de alguna manera, a la causa motora, que es decir ya, en la modernidad,caer bajo la competencia y la incumbencia de la potestad regulatoria de la Iglesia, fuera éstadel signo que fuere. En síntesis, todos los actos que menciona el texto glosado, encuadran,como no podría ser de otra manera, en lo manifestado por Marsilio. Así
«los intercambiosentre la Iglesia y el Estado continuaron; pero el campo de influencia mutua, al expandirsede dignatarios individuales a comunidades compactas fue determinado
[lo que quiere decirdefinido, delimitado, limitado]
por los problemas legales y constitucionales que concernían
14
[] Marsilio de Padua
,
El defensor de la paz
, op. cit., p. 15 , § 3.
15
[] Marsilio de Padua
,
El defensor de la paz
, op. cit., p. 18 , § 1.
16
[] Marsilio de Padua
,
El defensor de la paz
, op. cit., p. 19 , § 3.
17
[] Marsilio de Padua
,
El defensor de la paz
, op. cit., p. 19 , § 4.
18
[] Marsilio de Padua
,
El defensor de la paz
, op. cit., p. 43 , § 4.
19
[] Kantorowicz
,
E. H.;
The King’s Two Bodies. A Study in Medieaval Political Theology
, Princeton, 1997(1957), p 193.
20
[] Kantorowicz
,
E. H.;
The King’s Two Bodies. A Study in Medieaval Political Theology
, op. cit., p 193.
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