• Embed Doc
  • Readcast
  • Collections
  • CommentGo Back
Download
 
La Sabiduría RienteHan Ryner ÍNDICE1.- El Arte de Vivir y la Ciencia de la Vida2.- Relaciones de la Ética con la Metafísica y la Sociología3.- Historia de la Sabiduría en la Antigüedad4.- Contenido de las Morales y de las Sabidurías5.- Continuación de la Historia de la Sabiduría6.- La Objeción Determinista7.- Los Límites de la Sabiduría8.- El Aprendizaje SubjetivistaADVERTENCIA DEL TRADUCTOR COSTA ISCAR:Identificado con los pensamientos de Han Ryner, he puesto toda capacidad parahacer una adaptación que no desmerezca del original, sin atenerme a una serviltraducción literal. He procurado ser fiel al gran humanista, en sus ideasfundamentales valiéndome de mi propio estilo de expresión. He reemplazado lostérminos corazón, espíritu, perfección, pureza, etcétera, por los sinónimos quemejor expresan ideas antidogmáticas, heréticas y universales. El mito dios va conminúscula. Así se reafirma la filosofía iconoclasta de Han Ryner.1.- EL ARTE DE VIVIR Y LA CIENCIA DE LA VIDATuve dificultades para terminar enseguida esta obra; las sucesivas dilacionesvenían a burlarse de mi intento; pero desdeñé mis vacilaciones y superé todos losinconvenientes hasta llegar al fin.Al estudiar y aclarar algunos conceptos, coordinaba con inquietud mis pensamientos. Algunas afirmaciones me parecieron débiles y otras irrebatibles.Intercalé trabajos más fáciles, pero siempre pensé en este libro y seguí anotandodetalles de los problemas en él presentados.Al revisar todas las notas acumuladas, comprobé que formaban once planes deépocas diversas. Desde 1909 hasta 1925 he empleado el mes de septiembre enordenar todo lo acumulado y desbrozar las ruinas que dificultaban la conclusión deesta obra tan minuciosamente proyectada. He tenido que vencer mis dudas, que me parecían, a veces, agobiantes, y me debatía para cerciorarme si, en este afán, mis precauciones eran luces constantes, aunque débiles, para aclarar mis ideas, o bienrelámpagos que me encandilaban para ocultarme otros horizontes oscuros.El interés de mi tema es vasto. Los héroes de mis novelas, inventados ohistóricos, han influido sobre las cuestiones que me atormentan, me irritan o me1
 
seducen. ¡Cuántas emociones de mis personajes procedían de mí y cómo he reídocon algunas de sus risas que, a la vez, podrían también reírse de mí!En mis dos folletos, «Pequeño manual individualista» (1905) y «El subjetivismo»(1909), intenté sorprender a mis lectores con mis pensamientos impetuosos, ydespués los he infiltrado, en conversaciones y conferencias, con rudeza variable yquizá, acomodaticia ante mi auditorio.Prudentemente deseo olvidar lo publicado. Me interesa indagar el sentido en quehan variado o han sido inmutables mis ideas y me interesaría mucho más descubrir las causas de mis mutaciones o de mis firmezas durante la nebulosa del próximo pasado. Mas este examen debe ser independiente de lo práctico y esencial a fin deque no quede disminuida mi decidida voluntad de mostrar lo más profundo de misinceridad. Igual que se saca la venda de una herida para curarla, la confesiónremplazará o acompañará a la meditación en un tema doloroso.Al publicar mis ideas, que considero concretas, quiero olvidar al lector. Pensar en él suele suponer hacerle concesiones, valerse de la astucia, de la argucia, o de laosadía exageradas para seducirlo con cierta persuasión. Desecho las peligrosastolerancias y las imposiciones autoritarias, que son siempre perturbadoras paraesclarecer la inteligencia. Conozco por intuición ciertas verdades. No puedo llevar a otro a mi propio punto de vista. Si pienso en él, quizá oculte, desconfiado, elvalioso tesoro para que ni siquiera lo sospeche: O bien, para evitar que se burlende mis riquezas y las acepten, las mostraré en un orden de lógica aparente,iluminadas con falsos brillos que disminuyan sus verdaderas luces naturales. Ellector suele ser demasiado exigente. Lo que yo ignoro o no me interesa, él quiereque lo conozca y lo exprese. Así, al atender apremios ajenos, yo estoy expuesto aser inducido por un interés artificioso y a valerme de una seudo ciencia.Para descubrir las condiciones físicas, uno debe alejarse de las conversaciones yde las discusiones, se aísla en el laboratorio, para olvidarse, en las profundidadesde la investigación, de los hombres, de sus prejuicios, de las solicitaciones de suindustria puerilmente impaciente... ¡Cuánto más se necesita silencio y paz para penetrar en los misterios de la sabiduría! Con un halo de luz burlona, las vibrantesverdades interiores sobrepasan las más vastas y ágiles fórmulas y están lejos de las precisiones pesadas que necesitan controversia y didáctica.Además, ¿cómo estas meditaciones pudieran acaso ser útiles a algunos lectores sino sirviesen primero al que las engendra?... De todos modos, no sé, ni puedo, niquiero saber si escribo para mí solo o para un pequeño grupo de inteligenciasamigas. Esto dependerá del juicio que me inspire la obra terminada y del bien queella me aporte o me rechace. Este libro es, sobre todo, y acaso únicamente, unesfuerzo para ilustrarme a mí mismo. Lámpara ingenua que enciendo cerca de laestatua bosquejada, ¿estás destinada a salir del taller?... Poco importa. Lo que yosolicito de tu vacilante llama es ayuda para mejor continuar mi trabajo.2
 
¿Y cuál es el trabajo que emprendo?... Quiero conocer mi verdadera voluntad,mi más profunda y querida voluntad, para realizarla. Quiero descubrir, paraejercerlo, el arte de vivir. La estatua que esculpo, ¿qué nombre debo darle? ¿Mirealización? ¿Mi armonía?... ¿Mi dicha?... En lo íntimo, ¿no serían equivalentesestas palabras? Si no lo son, mis futuras meditaciones deberán indagar cuálexpresa mejor mis aspiraciones. Preferiría, acaso, otro nombre, que no me preocupa al emprender la ruta, pero que tal vez descubra en algún recodo, o saludemi llegada a la meta con su brusca claridad. Quizá, también, la inerte pobreza detodos los hombres me parezca insuficiente para expresar las riquezas y lasfluctuaciones del ser.¿El arte de vivir?... ¿No debe éste apoyarse sobre una ciencia de la vida? Y estaciencia, ¿no existe desde hace mucho tiempo o desde algún tiempo?... ¡Qué graneconomía de esfuerzo, si yo fuese a buscarla completamente acabada en losantiguos o en los modernos!...¡Esperanza e ímpetu!.. ¡Hay que calmarlos!... Entre las palabras extrañas en queme precipitase, entre las íntimas también, ¿cómo distinguiría la verdad del error yde la mentira?... Las regiones en que voy a penetrar, ya las he recorrido ¡Cuántosespejismos engañaron mi sed! Recuerdo que los caminos allí son falaces. Los másamplios acaban por perderse confusamente en el desierto, o bien, de improviso, selanzan a un abismo. Algunos guías, que se vanagloriaban de su pericia, me hanextraviado. Los procedimientos más ambiciosos de severidad me resultaroninciertos, como los pasos vacilantes de un ciego o los azares de la embriaguez. ¿Esla esplendente mansión la que se divisa a lo lejos?... ¿Es un juego de luz, una proyección del deseo, un estremecimiento del sol y de vapor?...Los orgullosos son burlados a cada momento por las fantasmagorías. Peromuchos continúan afirmando la plenitud del vacío, sin escuchar jamás sus burlas.Los confiados son trampeados por no sé qué maliciosas apariencias. ¿No sucedetambién que los desconfiados niegan las realidades más evidentes?...No tengo más que mi razón y mi sentimiento para intentar la adquisición delsaber. Cuando canten un dúo armonioso, experimentaré su acorde por lasinterrogaciones y por las objeciones. Si el acuerdo persiste, ¡ah, qué gozosamenteme daré a él!... Pero, ¿y si el canto se torna en querella y si mis dos guías secontradicen?...Escucharé mi sensibilidad... Siempre que sea ella la que hable, no mi educación,mis recuerdos, mis hábitos, mis padres, y tenga también la valentía de afirmar algomás que su propio deseo.3
of 00

Leave a Comment

You must be to leave a comment.
Submit
Characters: ...
You must be to leave a comment.
Submit
Characters: ...