para articular el ejercicio de las funciones administrativas del Estado y las Comunidades Aut
ó
nomas.
La modificaci
ó
n correspondiente al art
í
culo 6, referente a la atribuci
ó
n a los titulares de los Departamentos ministeriales y los Presidentes oDirectores de los Organismos p
ú
blicos de la competencia para la formalizaci
ó
n de convenios de colaboraci
ó
n, tiene como finalidad recuperar unprincipio tradicional en el derecho p
ú
blico espa
ñ
ol y lograr la coherencia adecuada entre el contenido de este art
í
culo con el art
í
culo anterior y lasfunciones que a aqu
é
llos atribuye la Ley 6/1997, de 14 de abril de Organizaci
ó
n y Funcionamiento de la Administraci
ó
n General del Estado(LOFAGE), la Ley 13/1995, de 18 de mayo, de Contratos de las Administraciones P
ú
blicas y la Ley 50/1997, de 27 de noviembre, del Gobierno.
La modificaci
ó
n del art
í
culo 10, sobre comunicaciones a las Comunidades Europeas pretende ajustar el actual texto a la realidad del derechocomunitario, ya que parece conveniente diferenciar entre el plazo para la comunicaci
ó
n de disposiciones de car
á
cter general o resoluciones y el plazopara la remisi
ó
n de proyectos de disposiciones.
En el T
í
tulo II, el art
í
culo 13 se modifica permitiendo la delegaci
ó
n de competencias en
ó
rganos de las entidades de derecho p
ú
blico dependientes,para facilitar la descentralizaci
ó
n y, con ello, una m
á
s f
á
cil gesti
ó
n que, en definitiva, se traduce en mayor eficacia y mejor servicio a los ciudadanos.Por otra parte, se clarifica la redacci
ó
n de su apartado 5 respecto a la admisibilidad de la delegaci
ó
n en los procedimientos en que se prevea, concar
á
cter preceptivo, un dictamen o informe.
III
Con id
é
ntico objetivo de lograr una mayor eficacia y servicio a los ciudadanos se modifican algunos aspectos de la regulaci
ó
n de la actividad de lasAdministraciones p
ú
blicas contenida en el T
í
tulo IV.
Se modifica el art
í
culo 36 para hacer efectiva la adecuaci
ó
n de la Ley a la realidad pluriling
üí
stica del Estado, de conformidad con la proposici
ó
n node Ley de 3 de junio de 1997, incorporando una regulaci
ó
n inspirada en el art
í
culo 231.4 de la Ley Org
á
nica 6/1985, de 1 de julio, del Poder Judicial,seg
ú
n la redacci
ó
n dada al mismo por la Ley Org
á
nica 16/1994, de 8 de noviembre.
Mediante la redacci
ó
n del apartado 4 del art
í
culo 38 se pretende impulsar el empleo y aplicaci
ó
n de las t
é
cnicas y medios inform
á
ticos y telem
á
ticospor parte de la Administraci
ó
n. Por su parte, el nuevo apartado 5 regula la expedici
ó
n de copias de los documentos presentados ante laAdministraci
ó
n, respondiendo a la necesidad de dar efectivo cumplimiento al derecho reconocido a los ciudadanos por el art
í
culo 35.c).
El art
í
culo 42 sufre una profunda modificaci
ó
n. En primer lugar, el apartado 1 precisa los supuestos en que es obligado dictar resoluci
ó
n expresa,incluyendo los casos de prescripci
ó
n, renuncia del derecho, caducidad del procedimiento, desistimiento de la solicitud y desaparici
ó
n sobrevenida delobjeto del procedimiento, en los que la resoluci
ó
n consistir
á
en la declaraci
ó
n de la circunstancia correspondiente.
Respecto al procedimiento para hacer efectiva la resoluci
ó
n, se parte de la premisa de que un procedimiento administrativo que no sea
á
gil y breve esdif
í
cil que pueda ser una instituci
ó
n al verdadero servicio a los ciudadanos. Por eso, a falta de norma expresa, el apartado 3 de este mismo art
í
culoestablece como plazo general supletorio de duraci
ó
n de los procedimientos administrativos el de tres meses, sin que en ning
ú
n caso pueda superar elde seis meses, seg
ú
n el apartado 2, salvo que una norma con rango de Ley establezca lo contrario o as
í
se prevea en la normativa comunitaria europea,plazo en el que deber
á
notificarse la resoluci
ó
n. El plazo, por otra parte, comenzar
á
a contarse, en los procedimientos iniciados a solicitud delinteresado, desde que la misma haya tenido entrada efectivamente en el registro del
ó
rgano competente para su tramitaci
ó
n. Este extremo debe sercomunicado a los solicitantes indicando la duraci
ó
n m
á
xima del procedimiento en cuesti
ó
n, de acuerdo con el apartado 4.
En cualquier caso, el plazo puede suspenderse, acogiendo la inspiraci
ó
n del moderno derecho p
ú
blico comunitario, por causas tasadas previstas en elapartado 5: requerimiento a los interesados para subsanar deficiencias, intervenci
ó
n previa y preceptiva de un
ó
rgano de las Comunidades Europeas,informes preceptivos y determinantes del contenido de la resoluci
ó
n, realizaci
ó
n de pruebas t
é
cnicas o an
á
lisis contradictorios o dirimentes propuestospor los interesados o el inicio de negociaciones para finalizar convencionalmente el procedimiento administrativo. Se prev
é
tambi
é
n la ampliaci
ó
n deplazos en el apartado 6, aunque limitando su decisi
ó
n al
ó
rgano competente para resolver y, en su caso, al superior jer
á
rquico. En el 7 se realiza unareferencia expl
í
cita a la responsabilidad disciplinaria, si bien se omite la relativa a la remoci
ó
n del puesto de trabajo.
En cuanto al silencio administrativo, el art
í
culo 43 prev
é
como regla general el silencio positivo, exceptu
á
ndose s
ó
lo cuando una norma con rango deLey o norma comunitaria europea establezca lo contrario. No podemos olvidar que cuando se regula el silencio, en realidad se est
á
tratando deestablecer medidas preventivas contra patolog
í
as del procedimiento ajenas al correcto funcionamiento de la Administraci
ó
n que dise
ñ
a la propia Ley.Pues bien, esta situaci
ó
n de falta de respuesta por la Administraci
ó
n -siempre indeseable- nunca puede causar perjuicios innecesarios al ciudadano,sino que, equilibrando los intereses en presencia, normalmente debe hacer valer el inter
é
s de quien ha cumplido correctamente con las obligacioneslegalmente impuestas.
Se except
ú
an de la regla general de silencio positivo l
ó
gicamente los procedimientos de ejercicio del derecho de petici
ó
n, los de revisi
ó
n de actosadministrativos y disposiciones generales, los iniciados de oficio, y los procedimientos de los que pudiera derivarse para los solicitantes o terceros laadquisici
ó
n de facultades sobre el dominio o servicio p
ú
blico. Se trata de regular esta capital instituci
ó
n del procedimiento administrativo de formaequilibrada y razonable, por lo que se suprime la certificaci
ó
n de actos presuntos que, como es sabido, permit
í
a a la Administraci
ó
n, una vezfinalizados los plazos para resolver y antes de expedir la certificaci
ó
n o que transcurriera el plazo para expedirla, dictar un acto administrativo expresoaun cuando resultara contrario a los efectos del silencio ya producido. Por todo ello, el silencio administrativo positivo producir
á
un verdadero actoadministrativo eficaz, que la Administraci
ó
n p
ú
blica s
ó
lo podr
á
revisar de acuerdo con los procedimientos de revisi
ó
n establecidos en la Ley.Igualmente, se concibe el silencio administrativo negativo como ficci
ó
n legal para permitir al ciudadano interesado acceder al recurso contencioso-administrativo, aunque, en todo caso, la Administraci
ó
n p
ú
blica tiene la obligaci
ó
n de resolver expresamente, de forma que si da la raz
ó
n alciudadano, se evitar
á
el pleito.
Por su parte, el art
í
culo 44 regula la inactividad de la Administraci
ó
n en los procedimientos iniciados de oficio. Se diferencian los casos en los quepudieran derivarse el reconocimiento o constituci
ó
n de derechos o situaciones jur
í
dicas individualizadas, en los cuales los interesados que hubieran
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