Las conferencias de este volumen fueron pronunciadas en el otoño de 1897, en el WesternTheological Seminary, Allegheny, Pennsylvania, U.S.A., como el cuarto curso de una serie deconferencias patrocinadas por el Elliot Lectureship Fund, Ahora son publicadas a petición del profesorado del College, prácticamente tal como fueron pronunciadas, sólo con cambios ligerosde forma, no de sustancia. No hay que decir que en esta obra no se intenta tratar la Historia de laDoctrina de modo exhaustivo. El propósito de las conferencias no va más allá de proveer bosquejos amplios, que puedan bastar para ilustrar los principios expuestos al comienzo, y servir como una introducción al tema. Las conferencias fueron bien recibidas, y el autor espera que puedan ser útiles a algunos que, sin ser eruditos o especialistas, sientan un interés inteligente enel curso y tendencias del pensamiento teológico durante los siglos. Se conseguirá su objeto si seimplanta la convicción de que aquí hay también un «propósito creciente», a través de los siglos,y que la labor de miles y miles de mentes en la formación del dogma no ha sido, como muchoscreen en nuestros días, totalmente fatua, y un forjar cadenas para el espíritu humano.La literatura sobre el tema que se trata es enorme, y se han hecho valiosas ediciones a la misma,incluso después de ser pronunciadas las conferencias. El material de las conferencias es elresultado de la acumulación de años de pensamiento y estudio, y ni tan sólo se ha intentadoreconocer en detalle las fuentes inmediatas, pues habría sido imposible, Este curso no era paraespecialistas, en todo caso, sino para principiantes, por lo que no había oportunidad para entrar en referencias minuciosas a la literatura. Por esta razón, las notas son escasas, y la mayor parteson de obras en inglés o traducidas al inglés. Las citas se dan de modo invariable en sutraducción, por las razones indicadas. Hay más profusión de referencias a obras como la
Historiadel Dogma
de Hamack, por la razón obvia de que uno de los objetivos de las conferencias escombatir ciertas posiciones de este brillante autor.Al tratar material de un campo tan amplio que implica una masa inmensa de detalle histórico yliterario, el autor no puede esperar que haya detectado todos los errores, por lo que los expertosnotarán los que haya, Sólo desea que lo erróneo sean puntos de menos importancia. Se da perfecta cuenta de que su punto de vista general no está en armonía con las tendencias prevalecientes, y no se sorprenderá de encontrar opiniones discordantes para muchas de susafirmaciones y conclusiones. Pero es precisamente a causa de estas diferencias de opinión quefueron redactadas las conferencias. No les queda más recurso que apoyarse en su propio poder para producir convicción.Si se desea un tratamiento más a fondo de los puntos teológicos, el autor puede referirse a suvolumen en
The Christian View of God and the World
(5a edición, Andrew Elliot, Edinburgo); ysi se quiere un bosquejo de la historia y literatura del período primitivo, a un libro de rudimentosque acaban de publicar Hodder and Stoughton, en
The Early Church: Its History and Literature
se puede seguir un acuerdo general entre esta obra y las conferencias presentes, pues siguenlíneas de pensamiento similares.He de agradecer al Rev. J. M, Wilson, B.D. Glasgow, la corrección de las pruebas, su amabilidaden las pruebas.JAMES ORR
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