2 El Tucán 30(1), Junio de 2007.
Pasamos la noche en casa de la se-
ñora Bárbara. Ella nos explicó que estelugar en invierno queda desierto yaque quedan incomunicados y la gen
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te emigra a pueblos más accesibles.
En verano muchos de ellos retornan.
Apodamos a Cobachón como el ”pue
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blo fantasma”, ya que solo contamos
8 personas en el pueblo y una tienda
casera con 3 galletas y 4 latas de tuna,
que por supuesto terminamos de com-
prar. La gente de Cobachón fueron losmás amables del mundo. Al día siguiente partimos con Emilio(el monteador del area) que aseguraba
saber dónde estaban los pericos. A
sólo 10 minutos río arriba del punto
de partida observamos 4 Guacama-
yas Verdes, una de ellas asoleándosea las 12 en punto en una Ceiba. Billy
me decía que los colores eran increi-
El Tucán - The Toucan
El Tucán es publicado trimestralmente por laSociedad Audubon de Panamá y se distribu
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ye en nuestra página web. El Editor es DariénMontañez (publicaciones@panamaaudubon.org). Cualquier contribución escrita es bien
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venida, en inglés o español, de preferencia
artículos que traten sobr la avifauna de Pa-
namá, la conservación del ambiente u otrostemas similares. Si se incluye el nombre delautor, el artículo reeja las opiniones de quien
lo escribe; en caso contrario, el Editor asumeresponsabilidad por el artículo.
Conferencias Mensuales
El segundo jueves de cada mes, la Sociedad Audubon de Panamá organiza una conferen
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cia en el Salón Las Oropéndolas del ParqueNatural Metropolitano a las 6:30 pm. Tambiénse anuncian las giras y otras actividades de laSociedad.
Sociedad Audubon de Panamá
Casa #2006-B, Llanos de CurunduCiudad de Panamá. Apartado 0843-03076Panamá, República de PanamáTeléfono/fax (507) 232-5977www.panamaaudubon.orginfo@panamaaudubon.org
AUDUBON
bles, muy diferentes a cuando estánen jaulas. Despues de 3 horas a ca
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ballo loma arriba llegamos a la ncade un tal Cedeño “dentro del parque”,en la que nalmente se escuchabanlos pericos a lo lejos en un ir y venir.Conforme avanzábamos empezaron a
aparecer bandadas y bandadas, como
de 15 cada una. Permanecían en unarbol por aproximadamente 5 minutosy se movían a otro. Habíamos llegado
al paraíso del Perico de Azuero (Perico
Carato o Pintado), mas bien era unacongregación. Era el hábitat perfecto:lomas de potreros, árboles con frutosy ríos, contiguos al bosque de Cerro
Hoya. Al vernos rodeados por seme-
jante periquera le dije al guia: ¡Esta esla casa del Perico Pinta’o, Carajo! ¡LaGuaquita!, me dice Emilio, ¡La Guaqui
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ta!.
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