El filme comienza del siguiente modo:La cámara avanza desde el nacimiento de un pasillo de baldosas marrón,cuidadosamente lustradas, aunque antiguas. A un costado derecho, apoyadas en unamuralla de ladrillos prosaicos, añejos, tres o cuatro bancos ocupados por jóvenes. Éstosse cruzan por una cámara –cuya perspectiva es la que vemos- que avanza lentamente.Los muchachos se sientan, otros se levantan, cargan cuadernos, morrales, algunosestudian, traspasan el margen de los arcos del costado izquierdo, de ladrillo antiguo; laconstrucción parece ser un monasterio remozado; tras los arcos un cuadrado, al mediouna pileta y rodeándola la construcción de arcos. El edificio posee tres plantas, pero lacámara está nada más que cubriendo el pasillo, reptando lentamente hacia delante,indiferente a los bultos que deambulan frente a sí.Se escucha la voz tenue de una mujer creciendo paralelamente al avance de lacámara. Cuenta números. Da la impresión que su rezo ha durado horas. Cinco mil uno.Cinco mil dos. Cinco mil tres.Al final del pasillo, iluminado por los rectos zarpazos de un sol benévolo de primavera,de pronto, se distingue un joven, aún un tanto nebuloso a la perspectiva del lente; susilueta de colores básicos poco a poco va mutando en trazos claros. La voz monódicaprosigue el conteo. Cinco mil quince. Cinco mil veinte. El joven viste jeans, zapatosgastados, una camisa de vestir de mangas largas abotonada en el cuello. Es delgado,tiene el pelo rasurado. Mueve sus labios, entrega volantes a los jóvenes que pasancerca de sí. Pero no los observa. Parece rezar con los ojos abiertos, prendidos en elángulo de la cámara que se acerca. Cinco mil veinte. Cinco mil veintiuno. Mientras lacámara se acerca – que en realidad es la perspectiva de una persona, la mujer quecuenta con voz de letanía- el volumen de la voz femenina va disminuyendo y vadistinguiéndose otra, la del varón que recita un versículo bíblico cuyo contenido aún esun misterio, pues el son de un violín es superpuesto a las frases susurrantes, expelidaspor sus labios apenas expresivos. Cinco mil veinticinco. Entonces quedan frente afrente. Cinco mil veintiséis. Es decir: el joven mira a la cámara. Su mirada es
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