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Tercera Piel, Sociedad de la Imagen y conquista del alma
“En el espacio mediático la tasa de información es máxima, pero el índice deresonancia es inexistente. Antaño, los hechos y los actos tenían una resonancia real enun espacio limitado, el de la proximidad. (Pero ahora) la promiscuidad universal de lasimágenes acentúa nuestro exilio y nos encierra en nuestra indiferencia (…) Latelevisión nos inculca la indiferencia, la distancia anestesia la imaginación (…). Elolvido está inscrito en el acontecimiento mismo a través de la profusión de lainformación (…). La difusión mundial de los acontecimientos corresponde a suintensidad más débil y a su obsolescencia más rápida. La universalización de loshechos, de los datos, de los conocimientos, de la información, es una condición previa asu desaparición (…) La ironía radical de la historia es que las cosas no suceden ya enla realidad, (pues) hemos entrado ya en la época interactiva y sideral del vacío” Jean Baudrillard, “La Ilusión del Fin”
El siglo XX se ha definido como el Siglo de la Imagen, al igual que el siglo XIX fueel de la proliferación del texto escrito y la prensa (Muñoz, 1995). El dominio de laimagen lo habían acaparado hasta el siglo pasado principalmente los poderosos. Lospintores de la Corte, la aristocracia y la alta burguesía así lo atestiguan. Pero lafotografía que aparece en el siglo XIX democratizaría la imagen. Y en su lentoperfeccionamiento a lo largo de dicho siglo, la imagen en todo caso acompañaría altexto (en la prensa escrita, p.e.), y se supeditaría a él en cuanto instrumento decomunicación, aunque en general permaneció como un nuevo artilugio tecnológico en elámbito de lo privado. Sin embargo, el siglo XX va a ser testigo de un cambioespectacular: la conquista de las sociedades humanas por la imagen, y la crecientesupeditación a ésta del texto escrito y el sonido (voz y música), creando una verdadera“realidad virtual”, hecho que ahora empezamos a ser conscientes de las importantísimastransformaciones de toda índole que ha acarreado. Estas transformaciones se van a darpor supuesto en el marco de la expansión del capitalismo a escala global (y durante untiempo del “socialismo real”, en una parte del mundo), a la que el dominio de la imagenva a contribuir también decisivamente. Y esa dinámica se ve posibilitada yenormemente reforzada por la creación de la llamada “Tercera Piel”, o Infoesfera (radio,televisión, Internet…), a través de la cual la imagen se va a ir convirtiendo en elelemento determinante de la comunicación de masas (primero lo haría la voz), tantopara impulsar la expansión del mercado, como para garantizar la gobernabilidad de lasdistintas sociedades. Unas sociedades que experimentan un cambio trascendentaltambién en el siglo XX, pues se transforman en Sociedades de Masas. Masas en unprincipio muy rebeldes que debían ser adecuadamente gestionadas para hacer posible lahegemonía y la expansión del capital. Y es por eso por lo que el dominio de la “TerceraPiel”, que sería clave para intentar domesticarlas, se convirtió en objetivo fundamentalde las estructuras de poder. Todo ello no se hubiera podido llevar a efecto sin energía,en concreto sin energía eléctrica, pues detrás de la pretendida “inmaterialidad” de la“Tercera Piel”, se ocultan, como veremos, considerables flujos energéticos y consumode materiales que hacen posible su funcionamiento.Apuntaremos pues los cambios principales que se han dado como resultado deldesarrollo histórico de esta nueva dimensión, la “Tercera Piel”, hasta el siglo XXinexistente, y qué efectos han tenido sobre el propio capitalismo, las sociedades