para el Gran Salto Adelante. La población de China en 1950 cuadruplicaba la de la UniónSoviética en la década de 1920, mientras que el nivel de vida alcanzaba sólo a la mitad. A pesar de la colectivización universal, la producción agrícola no cxperimentó un crecimientonotable. Desde 1952 hasta 1957, la población rural había aumentado en aproximadamente un9%, mientras que la población urbana se había elevado en cerca de un 30%; sin embargo, larequisición gubernamental de grano casi no había mejorado y, mientras tanto, China debióempezar a reembolsar los préstamos soviéticos con productos agrícolas. El modelo soviéticode cobrar impuestos a la agricultura para fortalecer la industria estaba ante un callejón sinsalida. Por otra parte, la urbanización, que sobrcpasó la industrialización, produjo desempleourbano, el que se agregó al subempleo en populosas zonas del campo. El Primer PlanQuinquenal obtuvo los resultados esperados, pero el Segundo, que consistía en más de lomismo, constituyó una invitación al desastre.La solución que los economistas hubiesen dado a este problema no habría sido el GranSalto Adelante; más bien habrían disminuido la tasa de inversión en la industria pesada, queen un principio había alcanzado el 48%, y asignado parte de ella a la industria liviana, que podía elaborar bienes de consumo. A su vez, la disponibilidad de bienes de consumo proporcionaría un incentivo importante para la actividad productiva de los campesinos. Segúneste enfoque, los ministerios del gobierno central también desempeñarían un papel mayor y laexperiencia tendría prioridad sobre el fanatismo. El resultado habría sido la realizacióncompleta de una revolución agrícola, la que en la mayoría de los casos de un desarrolloeconómico exitoso ha precedido a la industrialización.Este enfoque lento no satisfizo a Mao Zedong, quien convenció a sus colegas de que elcampo podía transformarse y que la producción agrícola podía aumentar mediante la masivaorganización de la fuerza laboral rural. El incentivo sería la misma determinaciónrevolucionaria que contribuyó al éxito del liderazgo del PCCh. Se podía prometer uncrecimiento económico, pero se reducirían los incentivos materiales para el trabajo delindividuo, mientras que la abnegación y el fervor ideológicos se enfatizarían. Esta estrategiase basaba en una suposición muy grande e incierta respecto a la psicología campesina.Pero se trataba justamente del tipo de asunto que los guerrilleros podían organizar.Habían aprendido cómo montar campañas y movilizar a las masas para lograr objetivossociales específicos, tales como capturar posiciones en la guerra; de hecho, era muy usualutilizar la terminología militar. Ahora, el aparato de campaña completo iba a ser dirigidohacia una transformación económica, el desarrollo simultáneo de agricultura e industria. Setrataba de una estrategia dual o, como señaló Mao, de “caminar con los dos pies”. Lamovilización de las masas integraría a los trabajadores rurales nunca antes empleados atiempo completo: en primer lugar, se utilizaría mano de obra intensiva para aumentar lossistemas de riego, los trabajos de control de inundaciones y la habilitación de tierras; ensegundo lugar, se elevaría la productividad agrícola por unidad de tierra, empleando unmayor número de personas para plantar, desmalezar y cultivar; y en tercer lugar, seexpandiría la pequeña industria a nivel local con materiales y grupos a la mano, con el fin deelaborar bienes de consumo y equipamiento para la agricultura. Mientras, la modernaeconomía industrial produciría exportaciones para intercambiarlas por bienes de capitalextranjeros, o para realizar inversiones en la construcción de otras plantas.Como los economistas, al igual que otros intelectuales, habían sido degradados en laCampaña Antiderechista, los fanáticos de la línea de masas previeron la liberación deenergías productivas simplemente a través de la movilización de las masas. Con este propósi-to, a fines de 1957 se llevó a cabo una descentralización general de la administración2
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