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6 Meillassoux - Claude, Mujeres, graneros y capitales

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Meillassoux, Claude, Mujeres, graneros y capitales. Siglo XXI, México, 1987. SEGUNDA PARTE

LA EXPLOTACIÓN DE LA COMUNIDAD DOMÉSTICA: EL IMPERIALISMO COMO MODO DE REPRODUCCIÓN DE MANO DE OBRA BARATA

Esta segunda parte es la elaboración de una comunicación inédita hecha al Coloquio de Bielefeld sobre Aplicación de la teoría de las formaciones precapitalistas a los capitalismos llamados periféricos", en diciembre de 1972, con el título de: "Imperialism as a Mode of Reproduction of Chea
Meillassoux, Claude, Mujeres, graneros y capitales. Siglo XXI, México, 1987. SEGUNDA PARTE

LA EXPLOTACIÓN DE LA COMUNIDAD DOMÉSTICA: EL IMPERIALISMO COMO MODO DE REPRODUCCIÓN DE MANO DE OBRA BARATA

Esta segunda parte es la elaboración de una comunicación inédita hecha al Coloquio de Bielefeld sobre Aplicación de la teoría de las formaciones precapitalistas a los capitalismos llamados periféricos", en diciembre de 1972, con el título de: "Imperialism as a Mode of Reproduction of Chea

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Meillassoux, Claude,
Mujeres, graneros y capitales.
Siglo XXI, México, 1987.SEGUNDA PARTELA EXPLOTACIÓN DE LA COMUNIDAD DOMÉSTICA: EL IMPERIALISMOCOMO MODO DE REPRODUCCIÓN DE MANO DE OBRA BARATAEsta segunda parte es la elaboración de una comunicación inédita hecha al Coloquio deBielefeld sobre Aplicación de la teoría de las formaciones precapitalistas a loscapitalismos llamados periféricos", en diciembre de 1972, con el título de: "Imperialismas a Mode of Reproduction of Cheap-Labour Power."1. LAS PARADOJAS DE LA EXPLOTACIÓN COLONIALMuchos estudios recientes consagrados al subdesarrollo por autores consideradosmarxistas, se refieren más al intercambio desigual que a la explotación del trabajo. Sinembargo, al menos que admitamos como los clásicos que el intercambio crea el valor, elenriquecimiento de los países imperialistas sólo puede provenir de la explotación de lostrabajadores en dichos países y no del comercio internacional.Todos esos autores admiten, por cierto, que el intercambio desigual se acompaña de una baja remuneración del trabajo, pero sin que se sepa si uno es causa o consecuencia de laotra. Para Samir Amin (1970) la explicación es muy simple: si "a igual productividad"el trabajo es remunerado con una tasa más débil en los países de la "periferia",' se debe aun excedente creciente de mano de obra organizada por "medios políticos" (pp. 139,145). La superpoblación relativa (vale decir, en un determinado momento, el excedentede población respecto de las capacidades coyunturales de empleo del capitalismo) seríadebida también, a veces, a circunstancias estructurales como el predominio de unaagricultur.a latifundista -en América Latina- que invertiría poco pero importaría mucho,o a la desaparición del artesanado sin que sea remplazado por la industria (pp. 103-104).El conjunto de estas circuñstancias provocaría un "desequilibrio creciente entre la ofertay la demanda de trabajo" (p. 183).Este razonamiento está directamente sacado del arsenal de los economistas liberales.Los medios "políticos", extraeconómicos, reproducen en la demostración lascontingencias estocásticas que los economistas, encerrados en su estrechaespecialización disciplinaria, están obligados a hacer intervenir cuando abordan elumbral convencional y siempre sin explicación de lo "político". Ahora bien, los mediosde gestión enpleados por el estado capitalista, comprendidos los aparatos de coerción,de represión y de corrupción, forman parte del arsenal económico del capitalismo. Ellosrepresentan un costo. Durante el período colonial la mano de obra fue desalojada delcampo mediante el reclutamiento forzado más que por la expropiación, pero ¿cuál deestos medios es más o menos económico que el otro? La ventaja que para losempresarios de la colonia tenían los métodos de reclutamiento obligatorio consistía encargar a la administración el costo casi total de la mano de obra y recibir de esta manerauna subvención disfrazada, conforme a la política imperialista del momento. Después dela desaparición del trabajo forzado en las colonias fue necesario, para obtener la mismamano de obra, ofrecer un salario mínimo susceptible de atraerla al sector de empleo
 
capitalista. El costo de la movilización de la fuerza de trabajo corrió a cargo de lasempresas. En lugar de gastarlo bajo la forma de pagos administrativos y policiales, fuegastado bajo la forma de salarios un poco más elevados. Pero el desarrollo delasalariado no suprime los gastos de represión indispensables para la explotación deltrabajo, gastos que asume siempre y en todas partes el estado capitalista, tanto en su propio país como en los países colonizados. En ningún caso puede considerarse elrecurso a estos medios políticos como extraeconómicos. Sólo expresa, en función decada coyuntura, una distribución oportuna de los costos y de las tareas entre losempresarios privados y el estado capitalista para asegurar el establecimiento de lasestructuras apropiadas a la explotación del trabajo y la realización de la ganancia.El recurso a la ley de la oferta y la demanda para explicar los bajos salarios, otroargumento de la economía clásica, está fundado sobre una serie de errores. Después deMarx se sabe que la oferta y la demanda no explican la tasa en la cual se fija el salariodurante un largo período, una vez alcanzado el equilibrio. Lo que fija esa tasa es el costode reproducción de la fuerza de trabajo. Aplicada a los países subdesarrollados, la ley dela oferta y lá demanda no tiene ninguna pertinencia. En oposición a lo que piensa Aminella no permite explicar los bajos salarios. A. G. Hopkins (1973 229), en lo que serefiere al Áfrka occidental, afirma que la falta de mano de obra es allí crónica, sin que latasa de remuneración del trabajo refleje esta situación. Hymer (1970) comprueba, por elcontrario, que al comienzo de la colonización de Ghana: "Wages were high, since muchof the population had access te land to grow food or export crops without paying highrent. .... 1 Europeans (including the United Africa Cy, a Lever subsidiary) were able toobtain land; what they were not able to do was to earn a profit at the going wage-rate or to compete with ghanaian farmers. Similarly, the mines found it difficult to pay thegoing wages." El problema fue resuelto por la emigración de las poblaciones del Norte yde los territorios franceses subdesarrollados que no tenían cultivos de exportación.En el curso de los años pioneros de la colonización, los teóricos del desarrollodescubrieron también que era necesario bajar los salarios para aumentar la oferta detrabajo, porque los trabajadores salidos del sector rural regresaban a sus lugares deorigen cuando lograban juntar la suma que se habían fijado. Si todos estos ejemploscontradictorios no están de acuerdo con la ley de la oferta y la demanda es porque, talcomo lo había señalado Marx (1867, 1, 3 : 208, etc. [1867, 1, 3, pp. 959-961 1), cuando"La mayor parte del suelo es todavía propiedad del pueblo [permitiendo a cada unoinstalarse como agricultor o artesano independiente]... La ley de la oferta y la demandade trabajo se desmorona". En África, donde esta situación todavía domina, es necesarioencontrar otro principio de explicación a los bajos salarios. Por último, si el argumentode Amin se refiere sólo a los sectores industriales donde la productividad de los paísessubdesarrollados es igual a la de los países desarrollados ("a productividad igual"), sereduce a la banal comprobación de que, al estar peor pagados los obreros en la"periferia", las sociedades extranjeras, suponiendo que n< empleen un personalimportado, pueden evidentemente repatriar mayores beneficios. Pero lo que Amin no ex plica, y es lo que constituye la clave del problema, son la condiciones particulares de la producción de los elementos de la reproducción de la fuerza de trabajo que permi ten pagar esos bajos salarios, mientras que la productividad en el sector agrícola de producción de alimentos e más baja que en los países desarrollados, y este contra dicesu hipótesis. En otros términos ¿cuáles son las condiciones de la superexplotación deltrabajo en los países colonizados?(3)La elección que consiste en descartar del debate problema de la explotación del trabajo
 
y en consecuencia de la lucha de clases, para considerar el subdesarrollo sólo a travésdel intercambio, no carece de implicaciones ideológicas. Si el subdesarrollo, en efecto,encuentra s causa última y su explicación en los mecanismos d comercio internacional,se reglará entre estados, tal con las instituciones internacionales pretenden reglar (GATT, FAO., Consejo internacional sobre las materias primas, etc.). La lucha de los pueblos explotados contra miseria y la dominación pasaría por la mediación mdi cutidade sus gobiernos. Se situaría precisamente en terreno del reformismo y delnacionalismo. Para los "revolucionarios" sólo existiría la posibilidad de "aconseja a esosgobiernos, cualquiera sea el régimen de los mismos. El "experto", el economista -por locomún extranjero-, encontrarían así investidos con todos los medios de lucha política.Si, por el contrario, el subdesarrollo p viene de una superexplotación del trabajo, laacción pc tica recae en los revolucionarios de esos países, liberad de las tutelas de lacooperación bien-pensante. Situándose en el plano de los intercambios internacionales,las tesis de Amin oponen estados que serían víctimas unos de otros, pero no clases. Laescisión económica corta, para Amin, exactamente las fronteras nacionales. En realidadestas tesis son totalmente aceptables. y aceptadas) por las burocracias en el poder y másaún por las burguesías locales con pretensión nacional que, si bien no aprovechan a sugusto de la explotación colonial, no por eso dejan de ser sus cómplices (Amin, 1969).Estas tesis les permiten reivindicar ante sus poderosos aliados una mayor parte de lasganancias y, simultáneamente, aparecer frente al pueblo como sus defensores.C. Palloix (1970) plantea más correctamente el problema: "Lo que se debe inventariar,escribe, son los mecanismos que conducen a una subevaluación del valor de la fuerza detrabajo en los países no industrializados, subevaluación de la cual depende, en elespacio de la circula-clon, la realización efectiva de la desigualdad de los intercambios"(p. 27). Palloix considera que la solución está en una revaluación del valor de cambio dela fuerza de trabajo, la que es "considerada nula" por el sector capitalista de exportaciónen los países subdesarrollados, "porque le es posible descargar el costo de reproduccióny de formación, así como el costo de mantenimiento, sobre el sector tradicional del queusa para extraer la fuerza de trabajo que necesita" (p. 30). Es aquí, efectivamente, dondeestá el problema. Pero no se puede explicar, sin embargo, el bajo costo de esta mano deobra por "la baja productividad del sector de subsistencia" (p. 33), sino que, por elcontrario, el análisis de Palloix se detiene en el umbral del "sector tradicional" cuyanaturaleza ignora.De esta manera Palloix, pese a la justeza de sus premisas, llega a considerar elintercambio desigual como produciéndose entre ramas capitalistas con diferentecomposición orgánica de capital,5 como si fuera el único efecto de una transferencia de plusvalía desde unas, las que tendrían la más baja composición orgánica (vale decir lasque emplearían proporcionalmente el máximo de mano de obra), hacia las otras. NiPalloix ni Amin considerar el subdesarrollo como resultando también, y ante todo, deuna transferencia entre sectores económicos que funcionan sobre la base de relacionesde producción diferentes Su razonamiento explica la transferencia de la ganancia perono la manera como se realiza.6 A esto se agrega la incapacidad de estas teorías paraexplicar la doble para doja de la economía agrícola en los países explotadoscolonialmente.Si el valor de la fuerza de trabajo descansa sobre e tiempo de trabajo socialmentenecesario para la producción del conjunto de los bienes y en particular de lo alimentesnecesarios para la reproducción fisiológica intelectual de los trabajadores (vale decir desu fuerza d trabajo), así como para la reproducción de los futuro trabajadores, de esto se

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