lugar, y mucho menos una mayoría arraigada desde hacia muchos siglos en el país, como la población árabe de Palestina, podía someterse voluntariamente a semejante proyecto. Ymenos aun cuando, como en Palestina, la población inmigrante tenía que apropiarse, como premisa de la creación de una mayoría, de las condiciones materiales para la fundación delEstado
nacional judío. Se trataba, sobre todo, del suelo, del territorio en el que se levantaría elEstado nacional. Para consagrar este suelo como posterior territorio israelí, había queocuparlo inmediatamente con judíos. Pues sólo la colonización con hombres del gruponacional garantizaba que el suelo de Palestina pudiera transformarse en un territorio israelíhabitado por personas de nacionalidad judía. Si no se lograra, la nacionalidad judía podríaentonces tener el poder estatal en sus manos, pero este poder se vería en entredicho una y otravez al seguir aferradas al suelo las personas de nacionalidad árabe y negar con su mera presencia el pretendido carácter judío del Estado.La compra y colonización del suelo eran, pues, desde un principio, las condiciones parala creación de un Estado nacional judío en Palestina. Pero de este modo se determinaba ya laforma en iba a transcurrir el conflicto había que vincular al suelo colonos judíos en vez de la población campesina árabe, los fellagas, y, al mismo tiempo, había que impedir que ese suelo pudiera ser comprado de nuevo por los árabes. Esto se consiguió, sobre todo haciendo que laorganización sionista para la compra de tierras, el Keren Kayemeth Leisrael (KKL) , prohibiera expresamente
a los judíos enajenar el suelo adquirido. Desde el momento de suadquisición sería propiedad nacional. Esta reglamentación, que todavía mantiene su validez jurídica en el actual Estado de Israel, no debe confundirse con una medida de socializaciónencaminada a estatalizar la tierra. Se trata más bien de una nacionalización en el sentidooriginario de la palabra, en tanto en cuanto que estas tierras sólo pueden ser reclamadas ycolonizadas por un grupo nacional de la población, el judío. El agrónomo y sociólogoAbraham Granovsky (Granott), corresponsable de la política de asentamientos en la primerafase de la colonización, puso de manifiesto que la propiedad privada de la tierra implicaba, por tanto, «grandes peligros pata toda la colonización, desde el
punto de vista nacional,
puesto que Israel no tiene ninguna seguridad de que el suelo permanezca en manos judías yno se vuelva a vender a no judíos... Eso queda excluido de una colonización en suelonacional»’. Pero, para los árabes, estas normas de nacionalización tienen carácter deexclusión, pues «en este proceso no puede reconocer la socialización el grupo étnico que no pertenece a la
societas»
. Estas normas equivalen, tanto en el pasado como en el presente, amedios para transformar en territorio judío las tierras de los árabes palestinos primerocompradas, luego conquistadas en la «guerra de independencia» de 1948/49 y más tardeconfiscadas por el Estado de Israel. De las manifestaciones del destacado sionista y antiguodirector del fondo de tierras, el KKL,Menájen Usshiskin, se deduce que también las tierrascompradas en la época del mandato británico, esto es, antes de 1947, por las institucionessionistas en Palestina se consideraban únicamente como un medio para la creación de unEstado nacional judío. En su opinión, hay tres posibilidades de adquirir tierras: «Por la fuerza,esto es, por la conquista bélica, o dicho en otros términos, robándoselas a sus propietarios; por compra forzosa, es decir, por incautación de la propiedad del suelo recurriendo a la fuerzadel Estado; y, finalmente, por compra con
el
consentimiento del propietario. ¿Cuál de estas posibilidades está a nuestro alcance? E1 primer camino no es viable, carecemos de poder suficiente para ello. Esto significa que debemos tomar el segundo y el tercer camino» Y Antesde la fundación del Estado de Israel, hasta el año 1947, la organización sionista habíaadquirido solamente 1 734 000
dunam,
o el 6,6 por ciento del suelo palestino’.Todavía hoy siguen vigentes en el Estado de Israel leyes que prohíben la enajenación,transferencia o labranza por no judíos de las tierras que jurídicamente pertenecen al KKL oson «tierras estatales». Además de los estatutos del Fondo Nacional, existe una «Ley2
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