éstas por la herramienta utilizada, básica-mente la mano, la pala corta y la paleta(frontones
cortos
o de mano); la pala larga,la chistera –modalidad de remonte– y lacesta punta (frontones
largos
)
3
. Dichascaracterísticas se sustancian en la conforma-ción del popular frontón con
muro deizquierda
: una gran cancha alargada, con unmuro alto al fondo –el
frontis
– y otro per-pendicular de igual altura, a la izquierda dela cancha y que la recorre entera. Los espec-tadores se sitúan cerrando el otro lado deldiedro, de manera que entre las localidadesy la cancha se establece una franja –la
con-tracancha
– de no menos de 4 m. de anchu-ra. En los frontones largos –canchas de másde 50 m.– se suele levantar otro muro fron-tal a los pies de la cancha -el
rebote–
. Junto a esa disimetría, tan diferencia-dora de la arquitectura de los frontones, seda otra característica no menos sugerente:el hecho de que en principio el juego depelota se hiciera al aire libre, conformandocon frecuencia significativos espaciospúblicos, en que el frontis se integra com-positivamente con las fachadas de otrosedificios
4
. La transposición de este tipo alámbito urbano determinó su definicióncomo edificio y su cerramiento medianteotras fachadas; pero la ilusión de espaciopúblico de la cancha –como si de una plazaabierta se tratara- siguió latente y en algu-nos casos –como veremos– explícita.El arco que va del primer frontón
Jai Alai
(1891), proyectado todavía sin cubier-ta, a la audaz estructura laminar del fron-tón
Recoletos
(1936) marca expresivamen-te este brillante –y bien acotado– capítulode la arquitectura española.
Primeras construccionesdeportivas en Madrid
Cuando los frontones empezaron aaparecer en Madrid, la ciudad no contabacon más instalaciones deportivas que elhipódromo de la Castellana (1878) y algu-nos otros espacios deportivos abiertos, sinapenas aparato arquitectónico: el
VelozClub
(1870), el posterior velódromo deChamartín (1896) y el Tiro de Pichón, traslos jardines del Retiro.Llegado el cambio de siglo, el tipodeportivo dominante absoluto era el de losfrontones. El juego de pelota, comodeporte autóctono español, antecedía así en sus estructuras arquitectónicas a los juegos de origen foráneo que, como el fút-bol y el tenis, no tardarían en protagonizarla presencia deportiva en la ciudad. Habríaque esperar al entorno de 1920 para queaparecieran los primeros campos de fútbol(el del Madrid CF, junto a la plaza deToros –hoy Palacio de los Deportes– y eldel Racing Club en Chamberí) o canchasde
Lawn Tennis
(en lo que es hoy plaza delmarqués de Salamanca)
5
. En todo caso, senecesitarían muchos años más para que losestadios de fútbol adquirieran una confor-mación arquitectónica
6
. La eclosión de losfrontones en Madrid representó, portanto, la primera configuración de grandesespacios construidos para espectáculosdeportivos en la ciudad.El primer frontón madrileño –hoy desa-parecido– se construyó en 1891, en la callede Alfonso XII, enfrente del Observatoriode Villanueva. Su nombre,
Jai Alai
–
fiestaalegre
en vascuence–, hizo fortuna ense-guida y adquirió cierto carácter genérico.Se trataba de un gran espacio concebidotodavía como estructura abierta, en que lacancha –apta para el juego largo– y laslocalidades del público quedaban descu-biertas; pero su cerramiento a Alfonso XIIcomponía ya una fachada de refinadaarquitectura clasicista y clara voluntadurbana. En 1895 se completó el edificiocon una elegante cubierta metálica: unagran marquesina cilíndrica, de lucernariocorrido, que, como una hermana menor,miraba a la espléndida forma metálica quelos ingenieros
Alberto de Palacio
y
Henry Saint James
acababan de concluirpara la vecina estación de Atocha.Al año siguiente –traduciendo la voz
Jai Alai–
se inauguró el frontón
Fiesta Alegre
(1892), en el barrio de Argüelles (Marquésde Urquijo c/v Álvarez Mendizábal). Consu extraordinaria cancha de 70 metros delongitud, su gran aforo y su cuidada arqui-tectura, fue considerado el mejor frontónmadrileño de aquellos años. También en1892 habían surgido el frontón
Madrileño
(en la calle de Núñez de Balboa), el
Retiro
(en Menéndez Pelayo, entre Doctor Cas-telo y Menorca), y el
Buenos Aires
(SantaEngracia, c/v Abascal).Un año después apareció el
Euskal Jai
(1893)
7
, el llamado frontón de las Salesas,en la calle del Marqués de la Ensenada(zona ésta junto al paseo de Recoletos, que,desde finales del XIX se estaba perfilandocomo lugar de recreo en la ciudad); y, conél, el frontón de
San Francisco el Grande
(1893), en la calle del Jerte, entre esa iglesiay el lugar que enseguida iba a ocupar elSeminario Conciliar. Y ese mismo año seempezaba la construcción del más destaca-do –no sólo en el
ex cursus
madrileño–ejemplo de frontón descubierto: el
Beti Jai
,del que trataremos a continuación.A estos frontones se sumaron ensegui-da otros que fueron conformando la largatreintena de establecimientos madrileñosdedicados al juego de pelota, algunos deellos abiertos a la práctica femenina de estedeporte. Constituyen en conjunto un pre-ciso registro del fervor que el
pelotarismo
conoció en la ciudad cambiante de aque-llos años
8
; y reflejan también otros intere-santes aspectos de la sociedad madrileña,ya que con frecuencia se simultaneaba eluso de esos frontones con otro tipo de
Singular tipo arquitectónico para la metrópoli
40
2
Así, en Madrid y en otras ciudades del norte de España, este característico gesto asimétrico (como hoy lo podemos todavía apreciar a vista de pájaro en el Frontón
Beti Jai
) hallaba su contrapunto en la forma perfectamente circunferencial (por necesaria eliminación de todo punto singular, de toda
querencia
) de ese otro espaciorecreativo -si no también deportivo- que es la plaza de Toros.
3
Javier O
RTEGA
U
RIBE
-E
CHEVARRÍA
, “Comentarios sobre la planificación y construcción de frontones”,
Informes de la Construcción
, 366 (dic. 1984), 5-6, p. 5.
4
EmilioP
EREDA
,“Construcciones deportivas. Frontones”,
Arquitectura
, 160 (agosto 1932), 239-251, p. 239.
5
Eduardo A
LAMINOS
y
EduardoS
ALAS
, “Ocio y diversiones madrileños. Del reinado de
Isabel II
a la Segunda República”, en
Virgilio P
INTO
C
RESPO
(dir.),
Madrid. Atlas histórico de la ciudad. 1850-1939
, Madrid, Lunwerg, 2001, 342-369.
6
También entonces empezaron a aparecer nuevos tipos de edificios que incluían uso deportivo, como el Palacio del Hielo (1922), de la calle de Medinaceli, obradel arquitecto belga
Edmon de Lune
, o el Círculo de Bellas Artes (1926), de
Palacios
.
7
No mucho después de su inauguración, daba paso al teatro Lírico, según proyecto de
Grases Riera
(1902).
8
J. P
EÑA
(
op. cit
., p. 50) hace una relación de los frontones comerciales y de aficionados aparecidos; entre ellos: el de La Navarra (paseo de los Ocho Hilos); el Paraíso(triángulo formado por Alcalá, Hermosilla y Conde de Peñalver); el Iberia (calle de Sagasta); el de la Casa Vasca (Carrera de San Jerónimo); el del Hogar de la Pelota(calle de Alcalá); el diminuto trinquete Chiqui Jai (calle de la Aduana); el Barbieri (Lavapiés)… A esta lista añade
Eduardo G
RAS
, en su estudio sobre frontones: el Ariel(en el paseo de la Castellana, entre Fernando el Santo y Zurbarán, muy próximo al Beti Jai); el Kursaal de la Ciudad Lineal; el de los Pozos de la Nieve (calle deChurruca); el de la Puerta de Toledo; el de Cuatro Caminos; La Pelota Castellana (en el paseo de la Castellana); el Segovia (cerca de Manuel Becerra); los del barrio deTetuán; el Chiqui Alai, en el paseo de Rosales.
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