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DIVERSIDAD
CULTURAL
Y
MUNDIALIZACIÓN
La
construcción
de la red
global
INTEGRAR LA EMPRESA PARA UNIFICAR EL MUNDO
Desde mediados
de los
años sesenta,
las
firmas interna-cionales
se
rebautizan como multinacionales, sugiriendo
asíque
asumen como propios
los
intereses
de
cada nación
en la que
seinstalan.En ladécada siguiente,laComisiónde lasNacio-
nes
Unidas encargada
de
estudiar
los
medios para poner coto
a sus
excesos propone llamarles «transnacionales». Esta deno-
minación
pretende
significar
que lasactividades nacionalesdeestas firmas dependende unaestrategiadealcance
mundial
y
que,
por
consiguiente, esta
última
encierra numerosos
conflic-
tos potenciales de intereses con las naciones en las que se im-
plantan.
En losaños ochenta,elléxicode lagestión empre-
sarial
instaura
la
lengua
de lo
global:
«A
diferencia
de sus
predecesores preglobales, los
managers
sienten escasa
lealtad
respecto del "Nosotros". Practican una forma de capitalismopuro
y
duro, global.
Al
abandonar
las
filiaciones
con los
pue-blosy loslugares,son másfríosyracionalesen susdecisio-nes» (Reich, 1990). A partir del inglés este vocabulario se
transfiere
atodaslaslenguasdelplaneta,sin que losciudada-nos hayan tenido tiempo de interrogarse sobre las condiciones
y
ellugarde suproducción. Ciertas lenguas,enAsiaporejem-plo, resisten
algún
tiempo recurriendo
a la
perífrasis «aperturaal mundo». En vano. E incluso en los países de lengua
latina
que comparten
el
antiguo vocablo
de
«mundialización»,
se ha
visto ratificadoa unritmo asincrono segúnelgradodeporosi-
dad de las
distintas realidades nacionales
en
relación
con
estarepresentación del nuevo orden del mundo.
Stricto
sensu,
la
globalización denomina
el
proyecto
de
construcción
de un
espacio homogéneo
de
valorización,
de
unificaciónde las normas de competitividad y de rentabilidad
a
escala planetaria. Debería limitarse
a
significar
el
proyecto
de
capitalismo mundial integrado.
Pero
la
terminología trans-grede
las
fronteras
de la
geoeconomía
y las geofinanzas
parairradiarse hacia
la
sociedad.
La
noción
de
competencia
y su
LA
CIRCULARIDAD
GLOBAL/LOCAL
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corolario,
la
eficacia, procedente
de la
escuela
de
pensamien-
to
neoclásico
o
neoliberal, penetran progresivamente
en
todos
los
estratos
de la
sociedad.
El
léxico
de la
economía global
se
transforma
en
vector
de la
uniformización
de las
formas
de de-cir y de
leer
el
destino
del
mundo.
Todo
ello,
bajo
el
manto
del
apoliticismo. Pretensión
que
desmiente
el
papel principal
de-
sempeñado
por las
organizaciones
de
defensa corporativa
de
las grandes unidades
de la
economía global
en las
negociacio-nes internacionales sobre el estatuto de las industrias de la cul-
tura y la
información.No hay globalización sin desmantelamiento de las regla-mentaciones públicas. Lo cual en modo alguno significa ausen-cia de reglas sino la instauración de un marco jurídico propicioa la ampliación del espacio de la mercancía. «1984» no es sólo el
título
de ladistopíade
George Orwell.
Es el año en que se
ini-cia ladesregulaciónde lastelecomunicacionesy de lasplazas
bursátiles
cuya onda de choque se propagará al globo. El presi-dente Ronald Reagan cambia la fisonomía de la comunicación
mundial
al abrir las redes a la competencia y precipitar, así, lacarrera de las megafusiones en el sector. En las institucionesinternacionales responsables
de la
aplicación
del
principio
de
librecambio se
inicia
un ciclo en el que
crecen
las presionespara
la
liberalización
de los
sistemas
e
industrias
de la
infor-mación y la
cultura,
y para la supresión de su corolario, las po-
líticas
públicas.Auge
de los
proyectos
de
mercado único, lanzamiento
de
cadenas pansatelitarias, interconexión generalizada
en
tiemporealde laesfera
financiera,
puntadelanzade laeconomía glo-bal,
visibilidad
creciente del puñado de empresas-redes queadaptan, tanto en lo interno como en lo externo, su gestión in-
formatizada
a la
dimensión
del
mercado-universo. Otros tan-
tos
signos
de la
marcha hacia
la
integración funcional
de las
grandes unidades económicas.
La
organización fordista
era pi-
ramidal
y
estaba balcanizada.
El
posfordismo liberaliza. Cru-
za las
escalas geográficas, entre
lo
local
y lo
global,
las
esfe-
ras de
actividad (las
de los
contenidos
y los
continentes,
por
ejemplo),
la
concepción,
la
producción
y la
logística
de la
dis-
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