En la medida en que los factores contextuales adquieren un lugar más relevante en el desarrollo curricular, resulta improcedentelimitar el ámbito de la evaluación exclusivamente a los alumnos y asus procesos de aprendizajes. Si el resultado de dichos procesos esel conjunto de actuaciones y de influencia múltiples, no es posibleignorarlas.La nueva lógica de la evaluación ha llevado a interesarse por laactuación profesional y por la formación de los docentes. Otro tantopodría decirse del propio currículo, entendido como elementoarticulador de los procesos de enseñanza y aprendizaje, y delcentro docente lugar donde éstos se desarrollan. El conjunto delsistema educativo se convierte en objeto de evaluación.Schmelkes refiere que “las variables propiamente de la ofertaeducativa comienzan a relevarse a partir de los años ochenta, ysobre todo, gracias a las investigaciones de corte cualitativo y aaquellas que comparan las escuelas que, en igualdad decircunstancias socioeconómicas y culturales de la demanda, logranmejores resultados”.En efecto, los hallazgos de “eficacia escolar” y ligada a laperspectiva de mejora de la escuela han permitido identificar factores insumos y procesos que se encuentran asociados con lacalidad de la escuela y de la educación.
2.- FINES O PROPÓSITOS DE LA EVALUACIÓN DE ESCUELAS
Los propósitos de orden más general que orientan los esfuerzos delos sistemas nacionales de evaluación, cabe hacer referencia a losdiversos objetivos que identifica Tiana en estos:
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Ayudar a las escuelas y a los profesores a mejorar la calidadde la educación que imparten.
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Conocer y valorar en que medida se están alcanzando losobjetivos educativos.
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Forzar a las instituciones escolares a generar dinámicas decambio.
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Rendir cuentas acerca de logros conseguidos.
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Establecer sistemas de incentivos para instituciones yprofesionales.
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Certificar, acreditar o seleccionar instituciones.
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Conocer y valorar la situación del sistema educativo.
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Introducir elementos de racionalidad.
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