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El Colombiano de Panamá - No. 24 /
Julio-2009
DIARIO OFICIAL DE LOS COLOMBIANOS EN PANAMA
Cuando el jefe del M-19 Carlos Pizarrodesertó de las Farc y se largó por la selvauna madrugada de 1973, dejó un papelito quedecía: “Ya vuelvo”. Nunca volvió. Después decombatir en ciudades y montes durante 19años, se desmovilizó con su gente en enerode 1990. Un sicario lo asesinó tres mesesdespués.Igual suerte corrieron unos 80 militantes delantiguo M-19, entre ellos 40 de los 52 dirigentesque el movimiento tuvo. Sumados a los queperecieron con las armas en la mano, los pocos jefes sobrevivientes calculan hoy que murieroncerca de 400 miembros durante los 17 añosde vida de este grupo que nació como una“guerrilla chévere” y terminó provocando unade las peores tragedias de la historia nacional:el asalto al Palacio de Justicia.Pizarro, el M-19 y la violencia política enColombia fueron tema de una semana de
reexiones en la Casa América-Cataluña deBarcelona. Allí quedó en evidencia que el paísha sacricado a millones de compatriotas en un
baño de sangre que, en el mejor de los casos,lleva 61 años (desde el 9 de abril de 1948) y,en términos más realistas, no ha parado desde
hace dos siglos. A los que tomaron las armas
hay que sumar sus víctimas directas. Y a ellas,otras víctimas: las viudas, los huérfanos, losdesplazados, los perseguidos injustamente,los que acabaron sumidos en la miseria...La violencia solo nos ha dejado dolor y más
violencia, hasta bordear el exterminio. Fueronexterminados los gaitanistas, los antiguos
guerrilleros liberales, los 3.000 militantes dela UP y buena parte de los que lucharon conellos o contra ellos. Un instituto calcula que el
La historia:un bañode sangre
DanielSamper Pizano
14 por ciento de los desmovilizados de losaños 90 -más de 700- terminaron abaleadosen una esquina o en la puerta de su casa.Otros políticos cayeron en una tarima, comoLuis Carlos Galán; un aeropuerto, comoBernardo Jaramillo; un andén, como ÁlvaroGómez Hurtado; una calle, como FernandoLandazábal, o un semáforo, como ManuelCepeda Vargas.
El narcotráco exacerbó la violencia al
dotar de armas más mortíferas a guerrilla yautodefensas. También el Gobierno matamejor ahora. Una de las peores consecuenciasde la estrategia guerrillera de combinar todas las formas de lucha -las legales y lasilegales- es que el Establecimiento aprendiórápido y ahora combate con la Constituciónen una mano y, en la otra, las ejecuciones
extrajudiciales y las masacres paramilitares.
El lento y doloroso repaso del fracaso delas armas en nuestra historia, tal como sehizo en Barcelona esta semana, conduce auna conclusión: el remedio no es más de lomismo, sino un esfuerzo de todos los sectores,con la indispensable ayuda de organismosinternacionales, por crear un país más justo
y pacíco.No podemos seguir sacricando colombianos
valiosos que, equivocados o no, buscan unapatria mejor en esta larga guerra.
cambalache@mail.ddnet.esDaniel Samper Pizano** Esta columna ha sido autorizada por su autor parasu publicación en este espacio.
FUNDADOR DIRECTOR:
JORGE IVÁN MORA ZAPATA
Pareciera que los anuncios anticipados y festivos para celebrar en el 2010los 200 años de independencia de Colombia, hubieran opacado la jornadapresente, y que más bien, lo que hoy se percibe en este 199 aniversario es la
la expectativa de revalorar el signicado histórico de la gesta libertadora y la
vigencia del pensamiento de nuestro libertador Simón Bolívar, en una fecha
puntual, simbólica y especíca (el bicentenario), que involucra no solamente
a la Colombia de hoy, sino al conjunto de naciones que hicieron parte delsueño de Bolívar.
A que la mirada de los festejos patrios esté más puesta en el año entrante,contribuye, en el plano externo, el momento político y social que hoy viveAmérica Latina, y en particular los países bolivarianos, que desde diversas
interpretaciones, y más aún desde ideologías opuestas y controversiales,
han apelado al pensamiento inagotado del libertador para aanzar la
construcción de sus procesos políticos internos.Por una curiosa coincidencia, cada pueblo a su manera, está contribuyendo
a la miticación paulatina de sus líderes presentes mediante el embelecode resoverlo toodo a base plebiscitos y referendos inuídos por una alta
dosis de poder mediático, que han roto de cuajo la tradición de los relevos
presidenciales y han modicado sustancialmente en los más recientes años
la percepción ciudadana sobre los juicios de valor acerca de la democracia.En el plano interno, la ansiedad de mirar al bicentenario resulta másincisiva, si consideramos que Colombia está gobernada por el presidente
más popular en la historia del país, Alvaro Uribe Vélez, cuyo liderazgo es
indiscutible.El presidente Uribe está escribiendo un nuevo capítulo para la memoriacolectiva. Su modelo mesiánico de ejercer el poder podría inclinarlo aceder a la tentación de la reelección presidencial, en un proceso electoralque precisamente ha de realizarse en el 2010, año del bicentenario, y queanticipadamente se ha venido caracterizando por una creciente polarizaciónideológica relacionada con los cuestionamientos que tendría para el ordenconstitucional de la república su perpetuación en el poder, amén de suvoluntad de mantener como primera y casi única opción la solución militar al
conicto interno colombiano y las relaciones difíciles con buena parte de los
vecinos, que son a todas luces, nuestros hermanos, todos hijos del sueñode Bolívar.
Que los colombianos en el exterior seamos un país de cuatro millones de
compatriotas disperso en el mapa mundi, tampoco debe ser discusión ajena
a los balances del bicentenario, porque al n y al cabo, cuando miramos hacia
atrás para reconocer los caminos de construcción del destino histórico de lapatria, es para saber si la noción de nación que pensó Bolívar corresponde
a la realidad de nuestro días, y si 200 años, no han sido sucientes para
saber elegir entre las bondades de la civilización y las consecuencias de
la barbarie, una reexión obligada en esta primera década del siglo XXI,
llamado por los humanistas el siglo del conocimiento y las migraciones.
A un año del bicentenariode independencia
CONSEJO EDITORIAL: Adolfo Cuervo, Gonzalo Valencia, Emerson Bonilla, Ricardo Hernández CepedaCOLABORADORES: Daniel Samper Pizano, El Tiempo, Colombia, Jacqueline Donado ( Nueva York), Oscar Castaño Llorente ( Colombia),Nelly Valbuena Bedoya (Colombia) Melba Miranda Peñaredonda (Nueva York) FOTOGRAFÍA: Germán Gómez, Embajada de Colombia enPanamá, Revista Diners, Colombia, Olver Castellanos, Emerson Bonilla, Nelly Valbuena Bedoya, Fundación la Esquina Regional, AdolfoCuervo,Jacqueline Donado, Fabian Zarta, Jorge Iván Mora Zapata. COORDINADOR GENERAL: Adolfo Cuervo Escobar DISEÑO, DIAGRAMACION Y COMERCIALIZACION: Lumbre Visual & Graphics, Calle 1ª. Parque Lefevre, Plaza Continental No. F3Tel.: (507)3932174 / 65058742 / 65723791 gvg@lumbre.us / emerson@lumbre.us / www.lumbre.usVENTASALEJANDRA OSPINA, EMERSON BONILLA 3932174 / 68404868 / 65723791El Colombiano de Panamá es una publicación independiente. La opinión expresada por los colaboradores es de su exclusiva responsabilidad.Impreso en los talleres del diario La Estrella de Panamá, República de Panamá.CALLE 50 EDIFICIO BUGANVILLA 16 A. TELÉFONOS . (507) 264 04 85 – (507) 6664 2085PANAMÁ, REPÚBLICA DE PANAMÁ 201 334 84 75 NUEVA YORK.
Columnista del diario El Tiempocambalache@mail.ddnet.es
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