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la sexualidad ha contribuido a la desestabilización del fijismo conceptual del sexo y del género,favoreciendo la emergencia de la teoría de la performatividad, que enfatiza más la ambigüedade indeterminación de los actores sociales que producen los discursos sexuales, que elsignificado de los mismos (Morris, 1995).
Siendo de gran interés todas estas aportaciones de la Antropología para la comprensión dela actividad sexual y de las culturas sexuales, lo que une a todas ellas, por encima de losdistintos objetivos de estudio y de las diferencias enfatizadoras que las separan, es suposicionamiento no esencialista. El desvanecimiento biológico de sus ópticas y teorías sobre lasexualidad. Justamente, por su trascendental importancia, para la comprensión e interpretaciónde la sexualidad, se incidirá a continuación en el proceso que va del desvanecimiento gradual
de la biología, al énfasis en la organización social y cultural. El paso de la biología a la cultura,a mi juicio, es el sostén en que reposan las columnas de la «nueva» sexualidad.
El resurgimiento de la antropología de la sexualidad
Para Lindenbaum, en un artículo introductorio (1991), que da entrada a contribuciones dedistintos antropólogos (Leavitt, Jane y Peter Schneider, Tuzin, Vanee), el hecho en sí delresurgimiento antropológico sexual está cargado de gran significado. Pudiera decirse que esparadigmático. Porque para Lindenbaum, la «antropología redescubre el sexo». En efecto, su
artículo lleva por título Anthropology rediscovers sex (La Antropología redescubre el sexo). Laautora manifiesta claramente que, salvo excepciones (Mary Douglas, Gilbert Herdí y ThomasGregor), los antropólogos se han mostrado desapegados, remisos, apañados del simbolismocorporal y del estudio de la sexualidad. Así, desinteresados por la investigación de lasconductas sexuales, de la expresión de la sexualidad y de sus significados en distintos contextossociales e históricos, los antropólogos poco pueden hacer para formalizar teorías acerca del
desarrollo de la sexualidad y de la identidad de género. Es en los ochenta del siglo pasado y, engran medida, debido a la aparición y posterior evolución del SIDA, cuando la antropologíaretorna con interés la sexualidad.Vanee (1991), antropóloga de la Universidad de Columbia, Nueva York, y directora, enconjunción con Brummelhuis, del programa Sexaality, Culture and Society, de la Universidad
de Amsterdam (que a través de su Instituto de Verano celebrará en 2003 su séptima reunióninternacional), propicia, reafirma y profundiza la afirmación de Lindenbaum. Para Vaneetambién la «antropología redescubre la sexualidad». Su artículo tiene por encabezamientoAnthropology Rediscovers Sexuality: A Theorelical Caminen! (La Antropología redescubre lasexualidad. Un comentario teórico}. Que Lindenbaum use el término «sexo» y Vanee, en sulugar, use el vocablo «sexualidad», no implica gran cosa, el fondo de la cuestión permanece
inalterado. La Antropología retoma con interés el estudio de la sexualidad, después de unlarguísimo lapso de tiempo. Desde la muerte del «padre» de la Antropología de la Sexualidad,Malinowski, hasta el último tercio del siglo XX, la sexualidad para la Antropología se sitúa enel silencio o en la periferia más apartada de la disciplina.La Antropología Social y Cultural, para Vanee, a partir de 1975 y, con mayor vigor, desde
1990, distanciándose de posturas deterministas y esencialistas propias de la biomedicina,adopta interpretaciones innovadoras de la sexualidad. Las innovaciones consisten en laformulación de ideas y principios, previamente no contemplados, que enmarcan la sexualidaddesde la perspectiva teórica de la «construcción social». En otras palabras, la Antropología seaparta del «modelo biomédico de sexualidad».Vanee opone la construcción social de !a sexualidad al «modelo de influjo cultural». Estemodelo imperante en Antropología desde 1920 a 1990, pudiera decirse que representa laversión antropológica del modelo biomédico de sexualidad. Y aunque el componente culturallo aleja del modelo biomédico, el esencialismo biológico del modelo de influjo cultural impideese alejamiento. De modo que biología y cultura operan contradictoriamente. En el modelo deinflujo cultural la cultura frecuentemente queda desdibujada, constreñida o determinada por la
biología. De manera que las diferencias culturales y la diversidad sexual quedan anuladas oregistradas en un segundo plano. Ya que la sexualidad resulta inseparable de la biología, esinherente a ella, la cultura es el símbolo «inútil», como la ganga de los minerales, que
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Me quede en la pagina 6