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¿Qué es el cine? Del fotograma a la 3-D de un medio y un arte
Por José Rojas Bez
(*)
 Una vez logradas y dadas a nosotros, las definiciones (“
masa
”,
 fuerza
”,
energía
”,
 personalidad 
”, “
vida
”, “
arte
”, … “
cine
”) pueden parecer faena de colegiales; mas, todo locontrario, despliegan la mayor valía para los saberes y la praxis social.Suelen relegarse o darse por consabidas, y a veces pueden funcionar bien así. Otras ve-ces, no. Con su simple apariencia de pocas frases o palabras sintácticamente organizadas,en las definiciones subyace todo un mundo de ideas, experiencias y también, lo cual no dejade ser primordial, de incitaciones para el pensar, el sentir y el hacer. Asimismo, se imbricancon los más diversos aspectos, ya sea socioculturales (como la cuestión de los gustos, públi-cos y distribución de las obras) o marcadamente históricos y técnicos.De aquí que, desde hace años, uno de nuestros campos de motivaciones, exploración y propuestas teóricas haya sido precisamente el de una definición de “
cine
” coherente, rica yactualizada (como ha de ser, en fin de cuentas, toda definición), la que hemos expuesto enotras ocasiones.
(1)
Mas, sigue siendo de necesaria, ciceroniana reiteración hoy, cuando muchas reflexiones persisten en la reducción del cine (de hecho, implícitamente, pues nadie llegaría a hacerlode propósito confeso ni con discurso explícito) a “cine de ficción” o, también, a “cine docu-mental” (¡Pobre cine de animación!); cuando aún muchos siguen aferrados al fotogramacomo “médula”, “esencia” o “célula” del cine, y cuando aún muchos siguen ignorando ladimensión sonora (necesaria) del cine: del actual (nadie lo ignora ni lo niega), pero tambiéndel cine de ayer (ahí muchos ni siquiera lo atisban). No por simple gusto, sino por obligación teórica y práctica, volvemos a ella una vezmás.1.-
Una negación y una propuesta iniciales
En concreto, y de inicio, la historia del cine y el actual desarrollo de las teorías en tornoa él, impiden referirlo, “mal–definirlo”, aunque así se ha acostumbrado, como arte o medio“de las imágenes en movimiento”, cuando no de otros modos menos rigurosos como “artede las imágenes”, etc., etc.,Quizás el cine pueda definirse bien de distintas maneras, pero ninguna tan elementalcomo esas; por ello, plantearemos una definición de cine que iremos desglosando poco a poco y, a la vez, subrayando ciertas implicaciones suyas como el valor de la categoría ima-gen, la imposibilidad de sostener hoy al fotograma cual “célula” o “átomo” del filme, la im- portancia de lo sonoro y las imprescindibles recurrencias a la “superficie” y a una “matriz”,entendida ésta como “
un material o artefacto que registra, y contribuye a producir y repro-ducir los estímulos sensibles capaces de inducir, en su interacción con los espectadores–re-ceptores de dichos estímulos, las imágenes (o estructuras sígnicas) correspondientes (sono-ras, visuales o audiovisuales)
”.En consecuencia, hablaremos polémica, dialogalmente, del cine como un medio y unarte de “
la sucesión coherente de imágenes audiovisuales recreadas mediante una su-perficie y una matriz
”.
 
Rojas Bez:
¿Qué es el cine?:
22.-
La “imagen”, cimera entidad del arte, lo estético y… de mucho más.
Ante todo, conviene despojarse de algunos temores y predisposiciones filosóficas o ide-ológicas en torno a las imágenes y su fenomenología, tan llenas de lógicos desacuerdos.Después de todo, cualquier “caos” o “complejidad” permite muchos ordenamientos y perspectivas; y como pocas veces, casi todo el mundo coincide en un punto: No hay imagensin perceptor, toda imagen es imagen percibida (o “imaginada”, “soñada” o “alucinada”,que no por ello dejan de ser sentidas), y ninguna es una “cosa” o “ente material” en el senti-do de “puesto o dado ahí”, con independencia de toda conciencia o psicología social ni per-sonal.Cualquier imagen es imagen para la percepción de alguien (o de muchos con mayor omenor grado de coincidencias y divergencias). Y cuando se hable de una imagen personal osocial en los medios (prensa plana, televisión, …) y en las artes, se habla de una imagen (unente perceptual) asumida por alguien a partir de algo.He aquí una cuestión importante: la imagen no ES ese algo, la imagen no sería “laroca”, por ejemplo, ni la imagen de mi amigo sería “mi amigo”, como la de la Patria no es“la Patria”. La imagen no se identifica, no es lo mismo que el objeto al que se asocia y ni si-quiera tiene que existir siempre algún objeto.Las grandes discrepancias entre materialistas (de las distintas tendencias) y los idealistas(de los más diversos); entre los más disímiles objetivistas, escépticos, agnósticos,
et al 
, ra-dica en otros órdenes.Otro de los logros mejor sedimentados del saber del siglo XX (claro, viene desde muchoantes) consiste en el reconocimiento del papel de “la ilusión” en el arte (y en la vida socialy general) y de que la obra de arte no se identifica con el objeto, de modo tal que la obra dearte tiene propiedades con la que no cuenta el objeto (calidez, movimiento, profundidad,etc.)Panofky, Gombrich, Wollheim, Eco, Barthes, Lotman… Kagan, son sólo algunos nom- bres entre cientos de indudable alcance, cuyas diferencias filosóficas y, en general, teóricasno impiden que les seamos deudores en uno u otro aspecto. Así, del último acogemos y ad-miramos, en especial, su insistencia en la obra de arte como “modelo imaginal”
(2)
.Sí, la obra de arte (incluyendo al cine) es un modelo o mundo de imágenes: la materiali-dad de la obra de arte, su “carne” está constituida por sus propias imágenes.Desde una óptica imagológica, la obra de arte ES imágenes, mundo de imágenes. Desdeuna óptica semiológica, lo cual no la contradice, sino la complementa cual perspectiva más,la obra de arte ES, está constituida por una estructura significante, estructura de signos.Desde una óptica psicológica —otra complementaria—, la obra de arte es el complejo deimágenes que percibimos, sentimos y racionalizamos.En uno u otro campo, la obra de arte es algo que se realiza en las mentes de los especta-dores, con mayor o menor conciencia de ello, a partir de los estímulos sensorio–mentales brindados por determinados “objetos” o acciones (entendiendo por “objeto” la gama másamplia concebible, desde los más sólidos hasta las frecuencias lumínicas, pasando por lasvibraciones de las columnas de aire).Así como la “obra escultórica” no es el mármol, y la “obra pictórica” no es la tela y los pigmentos; así como hay obras asociadas a un objeto único (la pintura, la escultura…) sinidentificarse con sus materiales (y mucho menos fragmentos suyos), también hay obras queni siquiera se asocian a un objeto específico, como la música y la poesía. Nadie se atreve adecir que la poesía es el papel donde leemos ni el cuerpo de quien la declama. Puede nece-
 
Rojas Bez:
¿Qué es el cine?:
3sitar papel para ser leída o memoria y lengua para ser recitada, pero sin identificarse con ta-les “materiales” sino con el mundo de imágenes que se conforma en nuestra mente.Toda obra de arte, en cuanto tal, es siempre un producto relacional, resultante de los di-versos factores que van desde los posibles objetos corpóreos hasta los más sutiles procesosmentales de los receptores.Las imágenes, los fenómenos artísticos y los valores estéticos son relacionales, comolos demás valores y como todas las funciones donde participan lo subjetivo y lo cultural: No existen sin el factor humano; existen
para quienes los asumen, para el ojo, el oído…los sentidos humanos y humanizados
, premisa que se cumple en los ámbitos de cualquier concepción filosófica que asumamos, fuese cual fuese la realidad concedida a los objetos
(3)
.Consecuentemente, la “obra cinematográfica” se distancia sustancialmente del rollo deacetato u otro material que pueda servir de matriz.He aquí un corolario vital: la imposibilidad de asumir exitosamente al
fotograma
como“célula”, “ladrillo”, elemento primario de la obra fílmica. Además de que no forma parte de
la obra
propiamente dicha, de su mundo de imágenes o estructura sígnica; a veces (filma-ción digital, cine infográfico) ni siquiera formará parte tampoco del material de la “matriz” para recrear (con el auxilio de proyectores, instalaciones diversas, etc.) en una superficie losestímulos audiovisuales para que los receptores conformen en sus mentes el “mundo imagi-nal” fílmico.3.-
¿Por qué “audiovisuales”?
Sí, el cine es audiovisual, al menos hoy día, aunque volvemos a afirmar que lo fue siem- pre.Muchas citas, referencias y hechos enseñan que los inventores y primeros receptores delcine lo pensaron y sintieron como espectáculo audiovisual, como medio integral capaz decompetir con las artes escénicas.Sobran ejemplos para ver cómo el cine comenzó “mudo” (mejor que “silente”) sólo por las limitaciones técnicas iniciales (la cinta de celuloide sin banda sonora), porque la “ima-gen soñada y buscada” desde Nadar, Edison, Lumiére (no en balde filmaban paradas milita-res y bailarinas) y otros era audiovisual
(4)
.Pero, cuidado, hemos de corregirnos enseguida a nosotros mismos. Dijimos que en uninicio “no fue sonora”.Sí lo fue. Pregúntese a los primeros públicos si no escuchaban a los “pianistas acompa-ñantes”, toda una institución para compensar el déficit tecnológico de la imagen soñada.Locutores y pianistas acompañantes, y también los intertítulos, enseñan cómo el cine buscóla palabra y el sonido desde su nacimiento, aunque tardó un poco más de dos décadas enobtenerlo “tecnológicamente”, lapsus durante el cual algunos se habituaron tanto a la “mu-dez” que luego no lo concibieron ya parlante. Pero incluso el genial Chaplin, uno de los pri-meros “renegados del sonido” no sólo utilizaba la musicalización —¡Y excelente, como
Candilejas
! sino que bien pronto asumió totalmente el sonoro; y el “Rey de losMudos”, el genio del “Ni-siquiera-abrir-la-boca”, Buster Keaton, acudió a la musicalizacióny aun introdujo secuencias donde el sonido es vital para la misma, como la del tocadiscosen
El navegante
.Lo subrayamos: pudiera discutirse en última instancia lo de los diálogos, pero nunca lamusicalización (desde los pianistas acompañantes a otras modalidades) ni los intertítulos, locual basta para asegurar la pretensión “audiovisual”.
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Interesante que el maestro Rojitas (como le decimos de cari303261o) ande impactando a m303241s pa303255ses de nuestro continente. Yo fui su alumno de la maestr303255a en artes, en Monterrey, M303251xico... Saludos y mando un afectuoso saludo hasta all303241!

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