LA GRAN MEMORIA RAM II
LAS SIETE PROCLAMAS
...Quedaron aquel día Las Siete Proclamas en mi espíritu, y en cada una deellas se me dieron palabras, símbolos y señales que guardé en mi corazón, quehoy día es mi pluma y acero que penetra la mente de los hombres... el Irisrefulgía como un presagio de indómita libertad. Pequeños y frescos cristales seaglomeraron en las nubes y sobre el campo de Carabobo caían, se desgranabanen gotas de nueva vida, volviendo a recordarme la Promesa del Iris, Génesis9:14-17:
“cuando haga venir nubes, se dejará ver entonces mi arco sobre la tierra
”; laVoluntad Creadora desde hacía miles de tiempos atrás para mantener la vida y laintensidad de ella, el Juramento de los Dioses y Potestades, de los TronosSuperiores que interceptan las falsas leyes de los mortales que intentandestrucción de humanidades: Promisión que detenta la Verdadera Autoridadsobre los hombres…
“señal mía para toda creación”...
El símbolo de La Promesaesta vez se mostraba en Carabobo...
“la semejanza de la gloria de la Visión”
(Ezequiel 1:28), sobre el Campo de Batalla, que bañado por el Iris, bullía unclamor de himno cantado por muchas voces que venían desde un TronoAltísimo, desde un Poder único que siempre entendí (Apocalipsis 4:3) existíacomo Ley Suprema
... “y había alrededor del trono un arco iris”
, desde allí “
millones ymillones asistían delante de Él”
(Daniel 7:9,10), gargantas y bocas exhortabandespertar con la canción de la alegría...
¡Escucha, hermano!...
invocaban ellevantar de sus demás hermanos hoy aquí: y eran voces y voces que pregonabanla llegada del Poder (Daniel 7:18) prometido para la Gran Colombia...
“despuésrecibirán el reino los santos del Altísimo”
, para los hijos de La Reina del Sur que
“selevanta”
sobre la oscuridad de su ignorancia y sacrificio obligado (Mateo12:42). Sí, porque la Gran Colombia tiene
“potestad y Poder del remanente final delos fines totales de la Tierra”,
el que Bolívar señaló...
“ningún poder humano podráretardar el curso de la naturaleza, guiado por la mano de la Providencia”,
dictamen queel corazón y sentir de muchos revive hoy a la Batalla Final....El tiempo detenido impidió que se ocultase el sol. El momento era ocaso,otras veces anochecía y era amanecer: esto sucedía al atardecer, cuando eléxtasis revivía mi Memoria Ram. La Guardia de Honor del Campo hizo sucambio de rutina, ahora los tambores y banderas en las manos de los cadetes,adelantaban sus pasos redoblantes de historia que se repetían en cada corazón ycambio de guardia. La Visión de cristales se había alejado en el torbellino, peroel Corcel y las palabras quedaron cincelados profundamente en mi corazón,trepanaban mi mente y querían salir, brotar con el arrojo del carrao cuandocanta, penetrando la llanura, con la furia del Caroní que golpea sus aguas enturbiones de voces que no se callan; chocaban en mi espíritu como lo hacían lasbrisas del Churun Merú esparcidas desde el empíreo hasta doblegar a la MadreTierra que, en brazos de vegetación, recibe los dones de cristales cayendo desdela Gran Altura... como el Manantial de la Visión... Y escuché la Vozomnipresente hablar, en tanto mi Memoria Ram II, mi pensamiento Conscienciarepetía los símbolos de la Profecía que había pronosticado:
“he aquí el Cielo
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Es la Advertencia y Revelación Final
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