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Son coautores de robo con homicidio todos los que cumpliendo el acuerdo previo concurren al ilícito con el portador del arma de fuego y realizan actos coadyuvantes y necesarios.

Son coautores de robo con homicidio todos los que cumpliendo el acuerdo previo concurren al ilícito con el portador del arma de fuego y realizan actos coadyuvantes y necesarios.

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son coautores de robo con homicidio todos los que cumpliendo el acuerdo previo concurren al ilícito con el portador del arma de fuego y realizan actos coadyuvantes y necesarios.
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Son coautores de robo con homicidio todos los que cumpliendo el acuerdo previoconcurren al ilícito con el portador del arma de fuego y realizan actos coadyuvantes y necesarios.
 A C U E R D OEn la ciudad de La Plata, Sede de la Sala III del Tribunal de Casación Penal de laProvincia de Buenos Aires, a los 24 días del mes de abril de dos mil nueve, se reúnen en Acuerdo Ordinario los señores jueces doctores Víctor Horacio Violini y Ricardo Borinsky (artículos 47 y 48 de la ley 5.827), con la presidencia del primero de los nombrados, a fin dedictar sentencia definitiva en la presente causa número 4.897 (registro de Presidencia nº19.109) caratulada: “U., C. A. s/recurso de casación” y sus acumuladas nº 4.954 (registro dePresidencia nº 19.110) “P., M. R. s/recurso de casación”, nº 5.102 (Registro de Presidencianº 19.111) “E., O. J. y L., C. E. s/recurso de casación” y nº 5.103 (Registro de Presidencianº 19.112) “P., A. y M., Á. s/recurso de casación interpuesto por el Agente Fiscal”;conforme al siguiente orden de votación: BORINSKY – VIOLINI. A N T E C E D E N T E SEn lo que interesa destacar, el Tribunal en lo Criminal nro. 1 de Junín, condenó aO. J. E., M. R. P., C. E. L. y C. A. U. a doce años de prisión, accesorias legales y costas einhabilitación absoluta por igual término, a cada uno de los nombrados, como coautoresresponsables del delito de robo con homicidio; y dictó veredicto absolutorio respecto a A.O. P. por el delito antes mencionado, en carácter de partícipe necesario, y a Á. E. M. encalidad de coautor.Contra dicho pronunciamiento, el Defensor Oficial de U., los Defensores Particularesde E., L. y P., y el Agente Fiscal, vinieron en casación.La defensa de U., denunció inobservancia o errónea aplicación de los artículos 18 y 75inciso 22 de la Constitución Nacional; 11 y 29 de la Constitución Provincial; 1, 106, 210,373, ss. y cc. del Código Procesal Penal, por defecto grave de procedimiento, absurda y arbitraria valoración de las pruebas que llevaron a una incorrecta interpretación y aplicacióndel artículo 165 del Código Penal, pues:El Tribunal fundamentó escasamente la desestimación de la declaración de U. en eldebate, y receptó lo declarado por el nombrado en la investigación preparatoria, donde dijohaber tenido un rol absolutamente pasivo en los hechos juzgados, ya que si para elsentenciante se quedó afuera del lugar donde ocurrieran los acontecimientos, más allá de si
 
estuviera o no de acuerdo en llevar adelante un delito contra la propiedad, mal puedeconsiderárselo coautor de un homicidio en ocasión de robo ya que tal parecer viola losprincipios de culpabilidad, causalidad y reserva.No hay prueba contundente que acredite que U. sabía que uno de los consortes teníaun arma de fuego, no pudiendo cargar con el hecho que cometió otro, correspondiendo almenos aplicar el beneficio de la duda (artículo 1 del Código Procesal Penal), debiendoresponder por lo que eventualmente se comprometió - esa promesa era a todo eventoparticipar de un delito contra la propiedad -.Ninguna prueba existe para considerar a su pupilo coautor de un acontecer que nocometió, no planeó, ideó o instigó, no consintió ni previó, por lo que en definitiva no tuvoel mentado dominio de ningún hecho. Tampoco se puede aplicar lo que se llama dominio funcional, ya que si bien acompañóa otras personas para cometer el delito contra la propiedad, tuvo una participación pasiva y secundaria en el acontecimiento que produjera el fallecimiento de la víctima – U. no entróal lugar, quedándose esperando en la esquina de la casa donde ni siquiera se consumó eldesapoderamiento -.U. no desarrolló ninguna conducta típica en forma de dolo ni tampoco violó ningúndeber de cuidado o con falta de previsibilidad: se representó participar en un robo simple,sin saber que alguno de los copartícipes llevaba un arma de fuego, por lo que tampoco sepudo representar el resultado.Por tanto, el fallo carece de fundamentación y lógica, siendo absurdo, al prescindir depruebas esenciales, arribando a una conclusión antojadiza y arbitraria que pretende sercubierta con la regla del artículo 373 en función del 210 ambos del Código Procesal Penal,pero que no satisface los recaudos necesarios para ser considerado como ajustado aderecho.En consecuencia, peticionó se case el veredicto impugnado, absolviendo a U. por loshechos que resultara condenado y, subsidiariamente, se lo condene al mínimo legal posibleen orden al delito de robo simple en grado de tentativa.Por su parte, la Defensora de M. R. P., denunció quebrantamiento de las reglas delpensamiento lógico en violación de lo normado en los artículos 210 y 373 del CódigoProcesal Penal, ya que:El Tribunal incurrió en absurda valoración de la prueba por omisión de valorarelementos probatorios esenciales. Tuvo por acreditado que el hecho en juzgamiento fue cometido por su pupilo en basea las actas de procedimiento de fs. 51 y vta. que fuera ratificada en el debate; de fs. 54/55donde se procede al secuestro en casa de C. de un gorro pasamontañas, un guante de lana y un arma de fuego tipo revólver calibre 22, y la intervención telefónica de fs. 60 y 78 que dacuenta de una conversación sostenida entre E. y L.Que el Tribunal relata el hecho a partir de la primera declaración de U., habiendoefectuado otras dos más sumadas a la del juicio, que resultan diversas y contradictorias, y persiguen un solo fin, que es desvincular del escenario de los hechos a M., E. y L.
 
 Que en la prestada durante el juicio ya se involucra como la persona que entró a lo deN., siendo P. el que efectuó el disparo.No surge entonces la certeza necesaria para determinar que fue su pupilo el quedisparó a la víctima, que éste ha dicho la verdad, ocultó el revólver, capucha y guante quele dio U. -quien habla además de presión policial y señala a un numerario fallecido que yano podía declarar-.E. y L. refieren que fueron U. y M. los que ingresaron a la casa de N., noatribuyéndole participación a P., sólo dijeron que concurrieron a la casa del último paradejar los elementos que usaron y que luego le secuestraran.En cuanto a la escucha telefónica se deberá realizar una interpretación ampliadesprendiéndose de la misma que P. no tuvo nada que ver con la muerte.En el caso se produjo una valoración absurda de las pruebas, más aún si se toma a lasdeclaraciones de U. como dispares y nada creíbles, con respecto a las de P., E. y L.Si su defendido quiso cooperar lo fue en un hecho menos grave, debiéndose aplicar lodispuesto en el artículo 47 del Código Penal siendo que la pena a imponer es lacorrespondiente al delito que se prometió ejecutar, es decir robo simple en grado detentativa.Pero hay más, pues la conducta de P. encuadra en la figura del encubrimiento, ya quelo único realizado por aquél fue ayudar a ocultar los elementos del delito.Solicitó por ende, se lo absuelva en relación al delito que se le ha endilgado,calificando el hecho de marras como encubrimiento, o robo simple en grado de tentativa. A fs. 62/70 de la causa nro.19.111 el Defensor de O. E. y C. L., denuncióquebrantamiento de los artículos 210, 371 inciso segundo y 373 del Código Procesal Penale inobservancia y violación de los artículos 42, 47 y 166 inciso segundo del Código Penal y,consecuentemente, errónea aplicación del artículo 165 de ese cuerpo legal en razón de lassiguientes consideraciones:El sentenciante violó las reglas de la sana crítica en la valoración de la prueba que llevóa la condena de sus asistidos, que ya integralmente indican la inconveniencia de adjudicarculpabilidad a los mismos.El Tribunal no se ajusta a la descripción de la materialidad ilícita que trae la acusación,rozando el principio de congruencia y alerta el quebrantamiento de los artículos 210 y 373del Código Procesal Penal.La acusación alude a que tres fueron las personas que entraron en la casa de N.,cuando otras dos esperaban en el vehículo Renault 9, mientras que en el veredicto semenciona que cuatro llegaron a la vivienda, quedándose una en la puerta y la restante en elinterior del automóvil, por lo que la resolución acusa vaguedad e imprecisión de loselementos para atribuir penalidad a un hecho.

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