placentero, creo que estaba pensando que era mi amiga quien estaba a sulado.Luego quité su cinturón, al mismo tiempo que besaba sus tetillas y suombligo, le baje el cierre y pude apreciar que traía un bóxer ajustado decolor blanco, que ya estaba mojado de líquido seminal. Se movió de nuevo yyo aproveche la ocasión para despojarme de mi ropa, yo estaba a mil, si éldespertaba y me tocaba seguro eyaculaba. Batallé para bajarle suspantalones y cuando por fin lo logré pude apreciar sus ricas piernas defutbolista, con una gran cantidad de vellos, como me las había imaginado,estaba muy excitado, ya me estaba masturbando y no me importaba que élse despertara y me pueda partir la madre.No podía creer el alto grado de atrevimiento, en ese momento no piensasen nada más que en el placer y disfrutar lo hermoso del cuerpo de hombre yde lo maravilloso que significa ser gay, el rico manjar, estaba frente a mi, tancerca, Abraham, ya tenía una erección, le despoje el bóxer, observe comoniño el juguete que iba a recibir, lo tome suavemente con mis manos, erauna verga hermosa, circuncisa, de color oscuro como su piel, de unos 20 cmaproximadamente, levemente curvada a la derecha, con las venas marcadasy le colgaban unos huevos peludos, ricos, que invitaban a chupárselos.Volví a corroborar su sueño, cayó rendido como piedra, y sin dudarlo metísu rica verga a la boca, primero fue con movimientos suaves, luego fueronmas rápidos , disfrutaba al máximo el sexo oral, sentirme dueño de su pene,era mi hombre deseado, quería sentir su leche en mi boca, pase la lenguamás de mil veces sobre su prepucio, quería tragármela toda, en eso escucho
“Así, sigue no pares, lo estas haciendo rico, mmmmm, mmmmm”, en un
principio me asuste y deje de hacerlo, me retire enseguida, pero me jalo delbrazo y me pidió que continuara con mi trabajo, ya estaba despierto,disfrutando igual que yo, pudo comprobar que estaba desnudo, y mesujetaba la cabeza para que me trague todo su aparato.Continue con ese sexo oral que le estaba proporcionando a Abraham, lohice como todo un experto, chupaba su pene, sus huevos, su ombligo, sustetillas, hasta que de repente me abrazo, me beso y me volteo, me dijo
“quieres sentirla, la quieres puto, ya me calentaste ahora lo gozarás”, no
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