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Revista del CONAREC
- Año 22 - Número 85 - Julio-Agosto 2006
Rev CONAREC Julio-Agosto 2006; (22), 85:140-151
Revista del CONAREC
Disponible en http://www.conarec.org.ar
 © 2006 Silver Horse srl
CONSENSOS de la Sociedad Argentina de Cardiología (SAC)
Consenso de evaluación del riesgocardiovascular en cirugía no cardíaca
*
La evaluación del riesgo cardiovascular preoperatorio enla cirugía no cardíaca es una consulta frecuente en la prác-tica diaria y las complicaciones cardiovasculares son unade las principales causas de morbimortalidad en el poso-peratorio. Esto tiene implicaciones clínicoquirúrgicas, eco-nómicas y médico-legales.De las complicaciones posoperatorias, las más frecuentesson las respiratorias, pero las más graves suelen ser lascardiovasculares, en general asociadas con eventos coro-narios agudos. En los países industrializados se estimaque en pacientes no seleccionados sometidos a cirugía ge-neral, el 30% tienen coronariopatía establecida o riesgoalto de presentarla y que el 3% a 5% tendrán complicacio-nes cardíacas asociadas con eventos coronarios. (1)La evaluación preoperatoria tiene dos objetivos comple-mentarios. El primero es estratificar a los pacientes enfunción de las posibles complicaciones perioperatorias dela cirugía que deberán enfrentar y adoptar las eventualesmedidas para reducirlas. Un segundo objetivo, no menosimportante, es identificar a los pacientes con factores deriesgo cardiovasculares o portadores de diversas cardio-patías, que se beneficiarán con su tratamiento en el largoplazo, independientemente de la conducta que se adoptepara la cirugía en cuestión.El cardiólogo a cargo de la evaluación prequirúrgica debetener una visión a corto plazo orientada al riesgo basal delpaciente y a la cirugía que va a enfrentar y una visión alargo plazo que sigue los mismos criterios que la prácticadiaria en cuanto a evaluación clínica y tratamientos pre-ventivos. Muchas veces, para el paciente ésta es su prime-ra evaluación cardiológica y la adopción de medidas deprevención primaria cuando están indicadas puede evitaro retrasar eventos cardiovasculares futuros. La detecciónprecoz de una cardiopatía facilitará su tratamiento con laconsiguiente mejoría en el pronóstico. Este consenso estáorientado al primer punto: la estratificación del riesgo car-diovascular preoperatorio.La intención de estas guías no es la de reemplazar el crite-rio del médico responsable ante el paciente individual, yaque estas recomendaciones no son dogmáticas, sino queconstituyen normas generales tendientes a aconsejar con-ductas. Por otra parte, la implementación de las medidasdiagnósticas y terapéuticas recomendadas puede verseafectada por la disponibilidad y la experiencia del medioen que se encuentre el médico responsable y puede sufrircambios en el tiempo de acuerdo con la aparición de nue-vas evidencias científicas.Como en otros Consensos de la SAC, el
 grado de acuerdo
alcanzado se clasificó:
Clase I:
condiciones para las cuales hay acuerdo generalacerca de que el método/procedimiento está justificado/in-dicado. Una indicación de clase I no significa que el proce-dimiento sea el único aceptable.
Clase II:
condiciones para las cuales hay divergencia deopinión con respecto a la justificación del método/ procedi-miento en términos de valor o propiedad. Aceptable, deeficacia incierta, puede ser controversial.
Clase III
: condiciones para las cuales hay acuerdo gene-ral de que el método/procedimiento no está habitualmen-te indicado/justificado o puede resultar peligroso.
ESTRATIFICACION DE RIESGO CLINICOEdad:
es una variable independiente de riesgo, pero quesi se considera en forma aislada del estado general y fun-cional, tiende a sobrevalorar las potenciales complicacio-nes. Las cirugías generales son un 50% más frecuentes enmayores de 65 años y a mayor edad hay mayor comorbili-dad y menor reserva funcional. Una de las formas de eva-luar el “estado general” es la utilización del Score ASA(American Society of Anesthesiology) (Tabla 1). Ha sido justamente cuestionado por su subjetividad; sin embargo,los 41 años transcurridos desde su publicación original de-muestran su vigencia, aun cuando no es capaz de predecirmortalidad. (2) El estado funcional hace referencia funda-mentalmente al grado de autovalidez (independencia) quetiene la persona para desarrollar tareas habituales y exis-ten diversos índices para estimarlo.
Sexo:
en general no hay diferencias en la evolución perio-peratoria en función del sexo, si bien debe considerarseque la prevalencia de enfermedad coronaria es mayor enhombres.
Enfermedad respiratoria:
al igual que como se trataráen la valoración de patología cardiovascular, es importan-te considerar el riesgo del paciente y de la cirugía. Respec-to del primero, son predictores de complicaciones respira-torias la edad, la enfermedad pulmonar obstructiva cróni-ca, el tabaquismo reciente, el mal estado general, la de-pendencia funcional, la radiografía anormal de tórax, lainsuficiencia renal crónica y la hipoalbuminemia. Respec-to de la cirugía, son de mayor riesgo la torácica, la abdo-minal superior, la aórtica, la vascular periférica, la neuro-cirugía, la cirugía con anestesia general mayor de 3 horasy las cirugías de emergencia.En una publicación con aproximadamente 84.000 cirugías,las complicaciones no cardíacas alcanzaron el 12,8% y deellas las más frecuentes fueron las respiratorias (9,7%),mientras que todas las cardiovasculares alcanzaron el
* Cita original: Revista Argentina de Cardiología Vol. 73, número 5, Sept-Oct de 2005. Autorizada su publicación por la SAC.
Coordinador:
Dr. Juan Krauss
Secretario:
Dr. Mariano Falconi
Comité de Redacción:
Dr. José Luis BarisaniDr. Ricardo LevínDr. Eduardo SampóDr. Luis Vidal
Integrantes:
Dr. Luis María AmuchásteguiDr. Carlos BoissonnetDr. Carlos CaraballoDr. Ricardo IglesiasDr. Osvaldo MasoliDr. Eduardo MeleDr. Horacio Pomés IparraguirreDra. Ana SalvatiDr. Alejandro SarriesDra. Diana SolanotDr. Jorge Trainini
Comité Organizador:
Área deNormatizaciones y Consensos (SAC)
TABLA 1. ASA
2
Escala de estado físico.Sociedad Americana de Anestesiología
Clasificación Características 
 ASA I
Sano < 70 años
ASA II
Enfermedad sistémica leve o sano > 70 años
ASA III
Sistémica severa no incapacitante
ASA IV
Sistémica severa incapacitante
ASA V
Paciente moribundo. Expectativa de vida < 24 hs.sin la cirugía
 
Consenso de evaluación del riesgo cardiovascular en cirugía no cardíaca
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4,3%. (3)En la consulta prequirúrgica, los pacientes con tos o dis-nea deben evaluarse para identificar la causa de los sínto-mas.En los fumadores se debe recomendar dejar de fumar 8semanas antes de la cirugía para permitir la recuperaciónde los mecanismos de transporte mucociliar, reducir lassecreciones y bajar los niveles de monóxido de carbono. Lareducción del número de cigarrillos o el abandono menosde 8 semanas antes de la cirugía planeada es de beneficiocuestionable y algunos estudios han demostrado inclusotasas mayores de complicaciones. (4)La espirometría u otras pruebas de la función pulmonarestán indicadas sólo en los casos en los que los resultadosmodificarían el procedimiento quirúrgico, el manejo anes-tésico o los cuidados posoperatorios. No hay evidencia quesugiera que las pruebas de la función pulmonar sean úti-les para evaluar el riesgo o modificar el manejo en fuma-dores o en pacientes con broncoespasmo tratado correcta-mente. Se recomienda la consulta neumonológica previaen pacientes con enfermedad pulmonar moderada o seve-ra, con disnea en reposo o con sibilancias en el momentodel examen físico o en aquellos en quienes se considerauna neumonectomía.
Enfermedad hematológica:
la anemia puede exacerbaruna isquemia miocárdica o agravar una insuficiencia car-díaca. Hematocritos inferiores al 28% están asociados conun incremento de la incidencia de isquemia perioperato-ria y complicaciones posoperatorias. Una transfusión enel perioperatorio en pacientes con enfermedad coronariay/o insuficiencia cardíaca puede reducir la morbilidad pe-rioperatoria. (5)
Enfermedad renal:
la insuficiencia renal aumenta lamorbimortalidad. La insuficiencia renal crónica se asociacon enfermedad cardíaca y determina un incremento deeventos cardiovasculares. Valores de creatinina de entre1,5 a 2 mg% se han identificado como factor de riesgo paradisfunción renal posoperatoria e incremento de la morbi-mortalidad a largo plazo. Valores superiores a 2 mg% sehan señalado como factor de riesgo independiente paracomplicaciones cardíacas. (6)
Enfermedad cerebrovascular:
aumenta el riesgo qui-rúrgico general y el riesgo de nuevo accidente cerebrovas-cular (ACV). El ACV perioperatorio puede deberse a hipo-perfusión (pacientes con estenosis fijas del sistema verte-brobasilar o carotídeo, intracraneano o extracraneano),tromboembolia (arteria-arteria, foramen oval permeable,infarto, fibrilación auricular, placas aórticas) y aumentode la trombogenicidad, fenómeno frecuente en el períodoposquirúrgico. (7) El riesgo de ACV posoperatorio es deaproximadamente el 0,2% en pacientes no seleccionadospara cirugía general, del 2,9% en pacientes con ACV pre-vio y del 3,6% en pacientes con estenosis carotídea sinto-mática.No existe consenso respecto de cuánto demorar la cirugíaelectiva luego de un ACV, pero la opinión de expertos apo-ya un tiempo no menor de un mes, para permitir la recu-peración de las áreas de penumbra y la autorregulacióncerebral. (7)Tampoco existe consenso respecto de qué conducta adop-tar con pacientes que presentan estenosis carotídea signi-ficativa, pero las opiniones orientan a realizar una endar-terectomía carotídea o una angioplastia con
 stent
en pa-cientes sintomáticos previo a la cirugía general, mientrasque en asintomáticos se sugiere realizar la cirugía gene-ral sin intervenir la lesión vascular previamente. (7)El antecedente de enfermedad cerebrovascular ateroscle-rótica es un marcador de riesgo de enfermedad coronariaconcomitante. En pacientes seleccionados deberá evaluar-se la presencia y el riesgo de cardiopatía isquémica por losmétodos complementarios apropiados.
Diabetes mellitus:
dada la estrecha relación entre la dia-betes y la enfermedad vascular, en pacientes diabéticos serecomienda que ante cirugía general se efectúe una bús-queda prolija y eventual detección de enfermedad corona-ria y/o carotídea. Los pacientes añosos diabéticos desarro-llan con más frecuencia insuficiencia cardíaca posopera-toria. Es fundamental el manejo perioperatorio cuidadosode los niveles de glucosa y ajustarlos con infusión de insu-lina sobre la base de determinaciones sanguíneas frecuen-tes. (8)
Enfermedad cardiovascular
El diagrama de flujo que se representa en la Figura 1 esuna orientación sobre la evaluación y los procedi-mientossugeridos para el paciente con sospecha de cardiopatía.
 A. Enfermedad coronaria:
como regla general, los pa-cientes con enfermedad coronaria se deben tratar segúnlos estándares preestablecidos en consensos cardiológicosanteriores y que hoy forman parte de la práctica cotidia-na; o sea, que el evento quirúrgico no condiciona las con-ductas terapéuticas, salvo en las cirugías de urgencia y/oemergencia.En un paciente con angina inestable, angina crónica esta-ble en clase funcional avanzada o infarto agudo/ reciente(menos de 30 días) se recomienda suspender la cirugía yproceder a los estudios diagnósticos y al tratamiento apro-piado.La presencia de diabetes es otro predictor de riesgo. Laenfermedad coronaria conocida en diabéticos constituyeel predictor más potente de eventos coronarios periopera-torios.Otro grupo de pacientes está constituido por los enfermoscon vasculopatía periférica: se estima que las dos terceraspartes tienen enfermedad coronaria obstructiva en la an-giografía. Un estudio con coronariografía de rutina preope-ratoria mostró que sólo el 8% de 1.000 pacientes deriva-dos para cirugía vascular periférica tuvieron coronariasnormales. La prevalencia de enfermedad de uno, dos y tresvasos o de tronco fue del 23%, el 20% y el 22%, respectiva-mente (con el 27% de los pacientes con lesiones angiográ-ficamente no significativas). Son entonces estos subgru-pos los de mayor riesgo en cirugía no cardíaca. (9, 10)En coronarios estables debe considerarse la evaluación dela función ventricular y la presencia de isquemia. Si sehubiere realizado recientemente (menos de 1 año) y conresultados favorables, se puede autorizar la cirugía sinotros estudios. Si los estudios no fuesen recientes o si, porel contrario, fuesen desfavorables, deberá procederse a efec-tuarlos en el primer caso y a aplicar la terapéutica apro-piada en el segundo.El antecedente de una cirugía de revascularización mio-cárdica en los últimos 5 años es una circunstancia de me-nor riesgo que el coronario no revascularizado, ya que enestos casos la prevalencia de complicaciones es similar ala de pacientes sin cardiopatía. (12)Las pruebas de apremio son las mismas que las utilizadasfuera del contexto perioperatorio. La ergometría es un mé-todo útil, pero más del 40% no podrán realizarla por tenerelectrocardiograma basal no interpretable o incapacidadpara realizar ejercicio. De los que pueden realizarla, cercadel 30% no alcanzarán el 85% de la frecuencia cardíacamáxima prevista. Las pruebas de imagen con apremio far-macológico tienen entonces, en esta población, particularimportancia. (11)De las pruebas de imagen se dispone de perfusión miocár-dica (medicina nuclear), ventriculograma radioisotópico yecocardiografía de estrés, con ejercicio o diferentes apre-mios farmacológicos. Los más utilizados son la perfusióncon dipiridamol y el eco-estrés con dobutamina o dipirida-mol. El primero es discretamente más sensible y el segun-do es más específico. Tienen valores predictivos positivossimilares (4%-20% para perfusión y 7%-23% para eco-es-trés) y negativos (96%-100% para perfusión y 93%-100%para ecoestrés), por lo que el método por emplear depen-derá fundamentalmente de su disponibilidad, de la expe-riencia del centro, de las preferencias del médico y de lascaracterísticas del paciente. (11-13)En caso de bloqueo de rama izquierda, los estudios de per-
 
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fusión con ejercicio muestran una sensibilidad y una espe-cificidad del 78% y del 33%, respectivamente, para el diag-nóstico de isquemia. En contraste, los estudios que utili-zan fármacos vasodilatadores coronarios (dipiridamol,adenosina) tienen una sensibilidad y una especificidad del98% y del 84%. Por tal motivo, el estrés farmacológico condipiridamol es preferible al ejercicio y a la dobutamina enpresencia de bloqueo de rama izquierda.En perfusión, el número de segmentos isquémicos se rela-ciona con el riesgo de eventos posoperatorios graves. En eleco-estrés, el riesgo aumenta con el número de segmentosisquémicos (
 score
de motilidad parietal en el esfuerzo) ycon estudios positivos a una frecuencia cardíaca baja (<60% de la máxima). Los estudios de apremio son más úti-les en pacientes con riesgo clínico intermedio (en quienespermite reestratificarlos en subgrupos de riesgo bajo o alto)y en pacientes de riesgo bajo sometidos a cirugías de ries-go alto, en particular si tienen mala capacidad funcional.(11, 12, 14)Si bien el Holter puede identificar episodios de isquemiasilente, en la práctica no se utiliza para estratificar riesgoisquémico preoperatorio. Su utilidad para la valoraciónrespecto de las arritmias y de los trastornos de conducciónse desarrollan en el apartado correspondiente.Los pacientes con estudios de riesgo alto son candidatospara coronariografía y revascularización.Los pacientes coronarios que no son de riesgo alto se bene-ficiarán con el uso de betabloqueantes preoperatorios.Existen pequeños estudios aleatorizados y estudios obser-vacionales que demuestran beneficios en cuanto a la re-ducción de la isquemia perioperatoria, infarto y muerteen el seguimiento. Está en curso la realización de un estu-dio controlado que compara la utilización de betabloquean-tes
versus
la búsqueda sistemática de isquemia y even-tual revascularización en pacientes de alto riesgo corona-rio. Hasta que exista más evidencia, se recomienda la uti-lización sistemática de betabloqueantes en pacientes co-ronarios o de riesgo cardiovascular alto, salvo en enfer-mos con contraindicaciones. Debe evitarse su suspensiónen pacientes que lo reciben crónicamente, por el riesgo deefecto rebote que puede desencadenar complicaciones is-quémicas serias. Un estudio retrospectivo sugiere que lamortalidad por un infarto perioperatorio es menor en aque-llos que recibieron betabloqueantes en el preoperatorio (OR0,19, IC 95% 0,04-0,87). (15-18)Si se planea una revascularización por vía percutánea,deberá posponerse la cirugía programada al menos 6 se-manas: éste es el tiempo necesario para la endotelizacióndel
 stent
(4 semanas), durante el cual el paciente deberárecibir clopidogrel y aspirina, y dos semanas más para des-aparición completa del efecto antiagregante del clopido-grel. Un estudio demostró que la suspensión de estas dro-gas previo a las cuatro semanas se asocia con una inciden-cia perioperatoria alta de eventos isquémicos por trombo-sis del
 stent
. Por el contrario, operar con aspirina y clopi-dogrel se asocia con una tasa alta de hemorragias. (11, 19)
 Recomendación para la utilización de
β− β− β− β− β− 
bloqueantes
Clase I
- Continuidad del tratamiento en pacientes conutilización previa de beta bloqueantes.
Clase II
- Inicio del tratamiento en pacientes con enfer-medad coronaria establecida o riesgo alto de presentarla.- Inicio del tratamiento en pacientes con hipertensión ar-terial no controlada.
Clase III
- Inicio del tratamiento en pacientes con contra-indicación para betabloqueantes. - Suspensión del trata-miento en el período perioperatorio, en pacientes tratadoscrónicamente con betabloqueantes.
B. Arritmias cardíacas:
la presencia de arritmias en ge-neral no contraindica la cirugía a menos que descompen-sen al paciente, pero la presencia de determinadas arrit-mias debe orientar a la búsqueda de cardiopatía de base.Su evaluación y su tratamiento son similares a los del con-texto no quirúrgico, por lo que remitimos a los respectivosconsensos en la materia.Los
trastornos de conducción
, si no son de grado avanzadoy/o sintomáticos, no suelen representar mayor riesgo. Larecomendación de colocación de marcapasos preoperato-rio sigue las mismas recomendaciones que en el contextogeneral no quirúrgico, a cuyo consenso remitimos. (20) Elmarcapasos transitorio está indicado en pacientes quedeben recibir un marcapasos definitivo y que por la ur-gencia de la cirugía no pueden ser sometidos previamentea su colocación.Si el paciente es portador de un marcapasos definitivo oun desfibrilador, se recomienda reprogramarlos a un modode frecuencia fija y anular la función “desfibrilador”. Cuan-do se utiliza electrobisturí, el electrodo de éste debe colo-carse lejos del generador del marcapasos y debe evitarsesu uso frecuente y sostenido durante la cirugía, así comoevitar aplicarlo cercano al dispositivo o los catéteres, yaque puede inhibir el dispositivo o ser detectado como rit-mo auricular y generar impulsos a alta frecuencia al ven-trículo (en marcapasos bicamerales). En caso de un desfi-brilador implantable, podrían generarse descargas al in-terpretarse como arritmia ventricular sostenida. La colo-cación de un imán en la piel que recubre el marcapasossuele resolver el problema. Luego de la cirugía se repro-gramará el dispositivo a los parámetros habituales. (9) La
 fibrilación auricular
 
tiene un riesgo embólico anual del5% promedio, pero se ha observado una incidencia mayorde eventos al suspender la anticoagulación en el períodoperioperatorio, posiblemente por el estado de hipercoagu-labilidad que se presenta en este contexto. En pacientesde riesgo embólico alto se recomienda suspender la anti-coagulación oral 48 horas antes y determinar la RIN an-tes de la cirugía o emplear Vit K y plasma fresco si es deurgencia y administrar heparina cuando el cirujano lo au-torice, hasta retomar la anticoagulación oral.
C. Insuficiencia cardíaca:
la presencia de insuficienciacardíaca se asocia con incremento del riesgo perioperato-rio en cirugía no cardíaca. Los predictores más importan-tes de insuficiencia perioperatoria son la historia de insu-ficiencia cardíaca, arritmias, miocardiopatías y diabetes.El principal factor pronóstico en pacientes con insuficien-cia cardíaca es el grado de estabilización o compensaciónpreoperatorio. En aquellos con el antecedente de insufi-ciencia cardíaca, pero que actualmente se encuentran es-tables, se observa una incidencia baja de complicacionescardiovasculares, del orden del 5% al 7%, mientras quelos pacientes descompensados presentan un número deeventos cardiovasculares cuatro veces superior. Goldmany colaboradores (Tabla 2) le otorgan el puntaje máximo aesta condición (11 puntos), que incluye la detección de ter-cer ruido o ingurgitación yugular. En estos casos, la mor-talidad de causa cardíaca fue del 20%, con un 14% de com-plicaciones cardíacas significativas.En una consideración posterior, Detsky y colaboradores(Tabla 3), identifican a la presencia de edema pulmonar,ya sea como antecedente remoto, o de presentación en elmes previo a la cirugía, como un predictor independientede riesgo para eventos cardíacos perioperatorios en ciru-gía general. (21) Lee y colaboradores (Tabla 4) tambiénestablecen a la insuficiencia cardíaca como un factor sig-nificativamente asociado con peor pronóstico perioperato-rio. (22). El riesgo de incrementar el deterioro de la fun-ción contráctil, vinculado a diversas drogas anestésicas,además de una reserva miocárdica reducida ante el trau-ma anestésico y quirúrgico y las dificultades que puedenrepresentar el manejo adecuado de grandes volúmenes delíquido resultan la base de la comprensión del incrementodel riesgo que se vincula a esta condición.En presencia de insuficiencia cardíaca descompensada enla evaluación preoperatoria, debe suspenderse toda ciru-gía electiva para proceder al tratamiento y la estabiliza-ción del paciente, que Detsky y colaboradores recomien-dan por un plazo mínimo de una semana antes de la ciru-gía. El intervalo de tiempo óptimo entre un episodio deedema pulmonar y una cirugía no cardíaca no está deter-
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