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I
n~~~nruralla por
lo
demás prolonga
las
tendencias aventureras his
íniras
pn
el
Mediterráneo en
las
costas africanas en
las
Canarias que
P
habían
desplegado en
los
siglos anterioresA
para
no hablar de
la
vidarrontpriza de toda la mitad meridional de
la
península en
los
siglos
fi
iinles
de la Edad Media
La
misma
fase histórica del capitalismo
del
siglo
yv~
a sido denominada por Werner
Sembart
capitalismo aventurere
tal
romo
la aventura bélica domina
el
factor del riesgo sobre
el
razonable
~klculo.
Los
conquistadores importantes emprenden, por
su
pro pia cuentariesgo cargando sobre
sí
con
lo
fortuito,
la
apertura de nuevas fuen-
tes
de poder
y
riqueza. podemos, pues,
aplicarle
con derecho
la
designa
ción
de aventureros. Pero los "'pequeños conquistadores"
~
que les siguen
J
que
quedan generalmente postergados
y
fallidos
a
la
hora de recibir
el
premio, que no pueden costear
SU
Propia empresa, forman una especie deproletariado militar, de soldados
y
criados, que viven de
la
paga
o
dela hospitalidad.
Ellos
constituyen
ei
fermento de
las
Guerras Civiles
pe-
ruanas
y
el contingente de
las
nuevas conquistas. Forman,
más
tarde, la,capa flotante de
las
grandes ciudades
y
de los centros mineros;
o
bienosedesarrolla en ellos
la
errancia, deambulan por el territorio viviendo
so-
bre todo de
la
depredación en los pueblos de indios
(3)
La
aventura de
las
Conquistas deja como desecho, podemos decir, el rasgovagabundo
y
el pillaj e.Por
lo
demás, este fenómeno social no afecta solamente
a
los conquis
.-
tadores. sino también
a
los indígenas dominados,
para
quienes tantas ve-ces el nuevo régimen significó
la
desorganización
parcial
o
total de suantiguo arraigo agrario sacrificado sobre todo
a
las
faenas mineras, que,
por
el constante d<splazamiento de turnos
de
trabajo, fomentan
el
vagabundaj e.Se podría, pues, estudiar
el
tema en el mismo siglo
XVI
en Chile, Sinembargo, el fenómeno
está
tan íntimamente ligado
al acaecer
total de
la
conquista, que preferimos,
para
obtener una vista
más
específica, iniciarel estudio en
el
período siguiente,
a
fin de lograr
así
un relativo
ais-
lamiento
y
delimitación.
A
partir
de
1600,
existe en Chile una zona paci-ficada
y
estabilizada,
y
más
al
Sur una región fronteriza. Esta retienemucho mejor los rasgos conquistadores, en
escala
reducida. El vagabundajedesempeña en una
y
otra zona un rol
y
unas proporciones muy diferen-tes. preferimos, pues, situar decididamente, como punto de partida,
el
siglo
XVII.
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