3 ALEJANDRA MATUSEl Libro Negro de la Justicia chilenaPLANETAAgradecimientosLamentablemente debo mantener en reserva la identidad de quienes más aportaron para que estelibro fuera posible. Algunos de ellos, arriesgando sus puestos de trabajo. Ellos saben que merecen migratitud y el mejor tributo será mantener mis labiossellados.Pero hay otros, no protegidos por el beneficio de lareserva profesional, a quienes quisiera dedicarpúblicamente mis agradecimientos. En primer lugar,a Carlos Orellana, editor general de editorial Planeta,quien no sólo ha tenido una paciencia infinita paraesperar la concreción de esta obra, sino que ademásnunca abandonó este proyecto que varias veces yomisma di por muerto. A Mónica González, porqueme cedió su lugar en la realización de esta idea. Amis colaboradores, Juan Andrés Guzmán y MarcelaRamos, porque sin su ayuda no hubiera terminado. AJennifer Salvo, a quien sólo el destino la privó deconvertirse en coautora. A algunos que me ayudarona buscar datos, como Alejandro Jiménez, Marisol dela Cerda, Patricia Martínez y hasta mi tío Roberto. Ami madre, María Angélica Acuña y a mi hermanoJean Pierre que me aportaron conocimientos. ARoberto Garretón, que me entregó antecedentesaunque formaban parte de un proyecto propio quetiene en carpeta. A su hermana Carmen, que meayudó con valiosa información histórica de laFundación Archivo de la Vicaría de la Solidaridad. Alos abogados de la Fundación de Ayuda Social deIglesias Cristianas que me entregaron datos sobre lossucesos en Pisagua y me ayudaron a contactartestigos. Y al amor de mi vida, Jorge, sin cuyapaciencia y respaldo todavía tendría estas páginas enblanco.Dedico este libro a Daniel Martínez, Miguel Yunisicy Rodolfo Sesnic, periodistas que murieron cubriendoel sector judicial. Dedicados, fogueados, sencillos.Desde los medios de la «competencia» alimentaronmis conocimientos con su oficio.Y en memoria de otra muerte :la del diario La Epoca.
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