En reflexiones sobre la problemática Universitaria Nacional, publicada en el periódicoPresencia del pasado año, y a manera de prólogo en Apuntes de Derecho de Los Contratos,(Parte Especial), en apretada síntesis hice un análisis de las causas que han ocasionado lacrisis Universitaria Nacional; las mismas que, según tales investigaciones, son más deorden externo que interno, y por qué no decirlo, representan inobjetablemente la caducidaddel sistema educativo boliviano que repercute adversamente en los diferentes quehaceres dela Nación y son, a la vez, la causa de un sinnúmero de problemas que frenan y obstaculizanel desarrollo espiritual, social y económico de Bolivia, lo que es plenamente demostrablecon las evidencias incontrastables que nos presenta la realidad. En efecto, basta señalaralgunos fenómenos que a diario vivimos para comprobar tales aciertos:El despoblamiento de las áreas rurales, en desmedro del crecimiento irracional de lasciudades, con el consiguiente abandono de las faenas agrícolas; la frustración de miles deestudiantes, particularmente de las áreas rurales, que no encuentran en sus pueblos losmedios para profesionalizarse y deben emigrar a las capitales del departamento, a fin deconseguir su ingreso a las Universidades; el crecimiento poblacional desmesurado de lasUniversidades como efecto de lo anteriormente señalado que hace que los recursos con losque cuentan, sean cada vez más insuficientes, lo que naturalmente incide en la formacióndeficiente de los profesionales universitarios, situación ésta que se agrava por lapermanente insatisfacción del universitariado que es utilizada con fines absolutamente extra- universitarios, so pretexto de que la rebeldía es propia de la juventud, siendo así que esaaparente rebeldía no es sino efecto resultante de una serie de factores como ser ladesadaptación al medio de los bachilleres de provincia, producto de su obligada migracióna las ciudades; la falta de recursos económicos que hace que grandes contingentes debachilleres egresados en las poblaciones rurales engrosen los anillos de miseria quecircundan las ciudades; las limitaciones materiales de las universidades para recibir en suseno a todos los bachilleres que año tras año pugnan por ingresar a ellas; la enseñanzamasiva que se imparte en las altas casas de estudio con absoluta falta de planificación en laformación profesional, que hace que el egresado de las universidades no encuentreubicación en el mercado nacional y se vea precisado a abandonar el país, etc., etc., sonentre otros, los factores causantes del malestar crónico de las universidades, a lo que habríaque agregar la ausencia de una formación planificada de la buena laboral nacional que nopermite realizar obras inmediatas de gran envergadura que, a la vez, con sus factoresmultiplicadores, se constituyan en fuentes de trabajo y de felicidad de los bolivianos, son,entre otras las consecuencias del actual sistema educativo nacional, que demuestran sucaducidad, y que, si no es modificado a tiempo, puede convertirse en uno de los principalesfactores de la desintegración del país porque está minando la entraña misma del espíritunacional y constituye a la vez la causa de nuestra postergación.Frente a esta cruda realidad, aplicando el aforismo de que para los grandes males se debenadoptar grandes remedios y que éstos pueden ser de las más variadas como sofisticadasrecetas o alternativas, y no obstante de que estamos conscientes de que muchosmaterialistas se alzarán contra la alternativa que proponemos, esgrimiendo el fácilexpediente de que las estructuras económicas determinan las superestructuras culturales y,dentro de ellas, la educativa; que mientras no se cambien las relaciones y formas deproducción, el aspecto educativo no podrá variar trascendentalmente ni constituirse enpivote de transformación nacional; que sin los recursos económicos con los que no cuenta
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