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Páginas técnicas -Escuela Española
de
Espeleología
n.o
Los
vivacs
subterráneos
Sergio Garcia-Dils de
laVega
Director de
la
Escuela Española de Espeleologia
(sergio.garda-dils@arrakis.es)
Una
de
las necesidades
con las
que
se
ha
enfrentado
la
explora-
ción
espeleológica desde
sus
inicios
es
la
de
contar
con
vivacs
subterráneos
en los
que
descansar y reponer fuerzas.
Las
técnicas
de
progresión vertical
han
evolucionado y
los
materiales
se
han
aligerado notablemente,
pero
el descubri miento
de
cavi-
dades
cada
vezmás
profundas ycomplicadas sigue haciendo
casi
imprescindible
la
instalación
de
estos campamentos
bajo
tierra.
En
las
lineas
que
siguen,
sin
ánimo
de
exhaustividad,
se
pasarárevista
a
algunos
de
los
puntos atener
en
cuenta a
la
hora
de
instalar
un
vivac.
Antes de
empezar,
hayque
precisar
que
los
campa-
mentos
subterráneos
de
los
que se
va
a tratar a
continuación
son
los
destinados a facilitar
la
explora
ción
en
cavidades
degran
dificul-
tad,
que
requerirán prolongadasestancias
bajo
tierra,
de
inclusosemanas,
en
condiciones
de
ele
vadahumedad
y temperaturasrealmente
bajas,
que
a
veces ron-dan
los
o°e.
No
se
va
hablar,
por
tanto,
de
los
vivacs
de
fortuna a
los
quese puede recurrir
en
situa
ciones adversas
-como
una
creci-
da-,
sin
más
cubierta
quelas
mantas
reflexivas,
y
sin
otro
lecho
que las
cuerdas.Asimismo,
es
preciso aclarar
que,
inevitablemente,
las
notas
que
aquí
se
recogen
son
fruto
de
la
experiencia personal delautor, acumulada
en
exploracio
nes
espeleológicas alpinas
en
macizos
como
los
Alpes,
el
Cáu-
caso o
el Tauro,
y
con
una
filosofia
de
trabajo
que hay
quecaracterizar
como
«soviética»,
en
el sentido estricto
de
la
expresión,
que
combina
la
técni
ca
clásica pesada
con
la
explora
ción
de
punta ligera.
La
exploración
de
sistemas hipogeos
en
medios tropicales o cavidadesvolcánicas genera
sin
duda
otrasnecesidades,
que
habrán
de
serestudiadas
en
articulos específi
cos
preparados
por
conocedores
de
estos ambientes,
no
menoshostiles
que
los
alpinos.
LOS
VIVACS
EN
TIENDA
DE
CAMPAÑA
E
n líneas generales, siempreque
la
cavidad
lo
permita,será preferible instalar
un
vivac
en
tienda, aunque, teniendo
en
cuenta
que
esto
no
siempre seráposible -¡hay simas verdaderamente endemoniadas!-, tam
bién
se
hablará
más
adelante
delos
siempre incómodos
vivacs
en
hamaca.
Las
ventajas
de los
vivacs
en
tienda
de
campaña
son,
antes
que
nada,psicológicas.
La
tienda
aís-
la
al
espeleólogo
de
un
entorno
hostil,contribuyendo
a
elevarle
el
ánimo
-en este sentido resultarecomendable buscar tiendas
de
colores
vivos,
de
efectos benefi
ciosos
más
que
probados
en
alpi-
nismo-, facilitando, además,
la
convivencia entre
los miembrosde
la
expedición,
comer
a gusto
y,
en
definitiva,
descansar.
Desde
una
perspectiva puramente
física,
permite
calentarse,
secarse
y
dor-
mir
a
pierna
suelta.
Para
montar
una
tienda,
resul-
ta condición previa deseableencontrar
un
espacio suficiente
mente
amplio
y
llano,
a
salvo
de
la
caída
de
piedras, circulación
de
agua y goteos intensos.
Des-
graciadamente,
la
mayoria
de las
veces
las
simas
alpinas,
muy
ver-
ticales,
se
resisten a
dar
facilida-
des
en
este sentido,
de
manera
que
será difícil
librarse
de
trabajar
de
lo
lindo
para
preparar
una
buena plataforma
para
acampar,normalmente sobre superficies
muy
irregulares,
como
caos
de
bloques,
o
con
cierta pendiente.
En
este
caso,
la
mecánica
de
trabajo
es
muy
sencilla, aunque
laboriosa.
Se
trata
de
ir
apilandobloques
de
tamaño generoso,
Preparación
de
plataforma
para
vivac
a
-1.400
m
(Sima
Krúbera-Voronya).
para
preparar
la
base
de
partida,y después
ir
rellenando
los
hue-
cos
con
piedras
en
tamaño
decre-
ciente, hasta conseguir
una
superficie
más
o
menos
unifor
me;
si
se
tiene a
mano
arena obarro, podremos utilizarlos
para
dar
los
últimos toques
de
explanación.
Para
ello
será imprescindible contar
en
el material
de
expedición
con
mazas de
buentamaño -lógicamente,
no
sirve
la
de
burilar-y palas, sirviéndonos
las
sacas
de
transporte
para
el
acarreo
de
material
de
«construcción» menudo,
como
arena obarro.
En
cavidades
en
explora
ción,
no
se
debe
escatimar tiem
po
ni
esfuerzo
en
la
construcción
de
un
vivac
en
condiciones,sobre todo
si
va
estar
en
uso
continuado durante
las
semanas
o,
incluso,
meses
que
dure
la
expedición.
Todo
tiempo inverti
do
en
la
construcción
de
un
buenvivac
se
rentabilizará
con
crecesa
la
hora de
trabajar
en
la
sima.
Una
vez
preparada
la
platafor
ma,
la
cubriremos
con
una lámi-
na
de
polietileno -las del tipoplástico
de
invernadero
son
idea
les
para
este propósito-,
que
nos
aislará eficazmente
de
la
hume-dad
y suciedad procedentes del
suelo.
A continuación
procedere-
mos
a instalar
la
tienda, preferiblemente
de
planta cuadrada-para optimizar el espacio interior-y confeccionada
con
tejido
de
nailon -una buena
opción
es
emplear tela
de
paracaídas o
de
parapente,
un
material
liviano
yduradero-,
que
colgaremos deltecho y/o paredes
de
la
sala ogalería, o
de
grandes bloquescercanos, utilizando
hilo
resistente.
En
este sentido,
una
bue-
na
elección
es
el
hilode
Dynee-
ma®
de
1 ó 2
mm
de
diámetro,
que
se
usa,
por
ejemplo,
para
las
líneas
de
control
de las
cometas.
Si
la
sala fuera
muy
grande y
no
tuviésemos cerca
ni
el techo
ni
las paredes, habrá
que
preveralgún tipo
de
estructura.
En
talcaso,
una
opción excelente
son
las
tiendas tipo
iglú
que se
pue-den
adquirir
en
las
grandessuperficies
comerciales,
con
vari-
llas
de
plástico,
de
muy
bajo cos-
te.
Estas
tiendas
se
usarán
con
o
 
Páginas técnicas
-
Escuela Española
de
Espeleología
~
in doble techo,
en
función
de
son
ligeramente
más
pesados y
>
S
as
condiciones
de
frío
y
hume-
ofrecen
una
peor
compresibili
:!l
dad
del lugar donde vayamos a
dad,
tienen
sin
embargo
bastante
i
~
 
iS
nstalarlas.
Si
hemos
optado
por
mejor
comportamiento ante
una
una
tienda
sin
suelo,
como
las
de
humedad elevada o si, directafabricación casera
con
tela
de
mente,
se
mojan, algo
más
fre-
o
¡;
parapente,
una vez
instaladacuente
de
lo
que seria
deseable.
ffi
en
sta, recogeremos
los
bordes
de
la
cubierta debajo
de
la
lámina
LOS
VIVACS
EN
HAMACA
de
polietileno
que
cubre el
suelo.
Para
terminar, cubriremos el
ay
cavidades donde
es
realinterior
de
la
tienda
con
esteri
mente imposible
instalar
unallas
de
espuma
de
celdilla cerra
H
tienda, o
bien vamos
muy
justosda, que, aunque
se
mojen,
node
tiempo, material y equiporetienen
la
humedad.
Hay
evitar
humano,
y
es
la
única
opción
que
el
usode
colchonetas autoinfla
nos
queda.
Mala
suerte, porque,
bles
-también denominadas,
en
por
muy
cómoda que
sea
la
hama-
el
mundo
subterráneo, «auto
ca,el
descanso
en
ella
noes com-
pinchables»-,
que
son
caras,
parable al
que nos
proporciona
el
i
pesadas, delicadas y
poco
versá-
dormir
sobre
una
esterilla.
S
w
tiles.
Las
de
espuma
son
muy
En
esecaso, procuraremos
bus-
e
~
polivalentes, pudiéndose recor
car
hamacas
de las
que
existen
en
iS
::!
ar para proteger el materialel mercado, específicas
para
delicado, permitiéndonos adeespeleología, o
las
confeccionare-
~
 
2
ás
colocarles encima recipien
mos
nosotros
mismos,
con
ci
nta
C>
ffi
es
de
cocina
muy
calientes.
plana
y
una
tela
de
nailon
resis
en
En
cuevas
muy
frías, o
con
tente; otra opción,
más
pobre,goteo intenso, también resultará
será
recurrir
a
hamacas
de
redeci-
interesante colocar
una
lámina
lla,
aisladas
del
exterior
con
ayu-de
polietileno
por
encima
de
la
da
de
una
manta
reflexiva
o
el
tienda, a
modo de
doble techo,
socorrido
polietileno.
Uno
delos
dejando
una
separación razonaaspectos
que habremos
de
tener
ble
entre ambas,
para
que
la
en
cuenta
esque
la
hamaca
cuen-
humedad procedente
de
la
conte
con
cuatro anclajes
o,
si
tenedensación
no
penetre
en
el
inte
mos
una
de
dos,
modificarla con-
rior.
De
esta
forma,
la
condensavenientemente.
Los
cuatropuntos
ción
se
quedará
en
el polietileno,
de
fijación
nos
ofrecerán
una
se
retendrá
más
calor
y, si
hay
superficie
más
amplia
y horizoncontacto
moje
el
saco
de
dormir
aquel
que
podamos
instalar
en
un
goteo
de
agua
en
la
sala,
no
tal,
con
lo
que
ganaremos
en
con
la
humedad procedente
de lugar seco,
pero cerca
de
un
buen
entrará
en
la
tienda.
Para
este
comodidad.
nuestra transpiración.suministro
del líquido
elemento;
uso
no
es
recomendable utilizar
Los
anclajes
más
apropiados
Como
se
ha
señalado, espe
si
es
posible, bajaremos
a
la
sima
mantas isotérmicas aluminiza
para
las
hamacas
son las
anillas ocialmente
para
las de
redecilla,
si
una
manguera
para, mediante
el
das,
ya
que
elruido
que
produce
los
AS
-amarrage
souple-,
por su
queremosque
la
espalda
no
que-
principio
de los
vasos comuni
el
goteo
sobre
este material
pue-mejor
comportamiento a tracción
de
expuesta
al frio
y humedad cantes,
conducir
el agua
hasta
el
de
llegar
a ser enloquecedor.
casi
perpendicular a
la
pared
-esexteriores, podemos poner
en
la
mismo
vivac.
Si
hay que
salvar
Una
vez
montada
por
comple-
decir, a extracción-,
que
irán
base
de
la
hamacauna
esterilla. subidas y bajadas,
será
de mucha
to
la
tienda, procederemos acolocados a
una
altura
que
nos Otra
opción
es
recurrir a
un
utilidad adquirir
una
pequeñaintroducir
en su
interior
el
resto permita acceder
con
facilidad a
modelo
calefactor, calentado
bomba
especial para estos
de
los
elementos necesarios:
la
hamaca, aproximadamente a mediante
unavela
convencional,menesteres,
de
las
que
seusan
sacos
de
dormir -debidamente metro y
medio
sobre el suelo.o
un
pequeño
hornillo
de
parafi
para
trasvasar combustibles.
Si
elempaquetados
en
bolsas estan
Para
cada hamaca
necesitaremos,
na
líquida o alcohol,
que
queda
agua
está
lejos,
y
hay
que llevarla
cas-,
menaje
de
cocina, etc. lógicamente, cuatro anclajessuspendido bajo
la
espalda.
En
hasta
el vivac, podremos
utilizar
Sobre
los
sacos
de
dormir
exis-
enfrentados
dos
a
dos,
separadoseste caso,
dan
mejor resultado
para
este
fi
n
las
bolsas estancaste bibliografía especializada
más
convenientemente
para
que
la
las
hamacas
que
tienen
una
que hemos
empleado
para
el
tras
que
suficiente,
por
lo
que
solasuperficie
donde
vamos
a
dormir cámara
de
aire
debajo,
en
la
que
lado del material, metidas a
su
mente recordaremos aquíalgunossea
lo
más
horizontal y conforta
se
introduce el
hornillo.
vez
en
sacas
de
transporte. Y
si la
conceptos
generales.
Si
hablamos ble
posible, siempre buscando
cueva
es
prácticamente desérti
del
relleno
de los
sacos,
de
todos
que
la
cabeza quede
ligeramente
SEGUIMOS
CON
ca,
o
el
agua
no
es
potable,
la
es
sabido
que
la
pluma
naturala
mayor
altura
que
los
pies;
si
LA
INSTALACIÓN
DEL
VIVAC
última opción
será bajar el aguaofrece
el
aislamiento
más
eficaz tenemos
dos
hamacas,
nos
bas
desde
la
superficie...
en
relación a
su
peso, y tiene tarán seis anclajes, enfrentados
U
na
vez
montada
la
tienda o
Como
en
cualquier vivienda,
mejor
comportamiento frente a tres a tres, compartiendo
las
ani-
las
hamacas, procuraremos
no
menos
importante
que el
los
ciclos
de
compresión y recu
llas
o
los
AS
centrales.instalar
cerca
del
vivac
cordinos abastecimiento resulta
el
saneaperación; desafortunadamente, y
Un
cordino
que
pase
por
enci
que,
a
modo de
tendederos,
nos
miento. Tendremos
que
buscaresto
es
lo
más
relevante
para
el
ma
de
la
hamaca
nos
permitirá
permitan
colgar
nuestros
equipos
en
los
alrededores del
vivac,
atema
que nos
ocupa,
la
pluma
colgar
una
manta reflexiva o
de
progresión vertical,
monos
ser posible fuera del
paso
de
la
pierde
rápidamente
su
capacidad polietileno
que nos
aísle
un
exteriores y material
de
instalagente,
un
lugar recogido
para
aislante cuando
se
moja,
por
lo
poco, especialmente
si
nosción, para
no
dejarlos tirados
por
exonerar
el
vientre,
pero que
no
que para
los
vivacs
subterráneosencontramos
en una
zona
de
el suelo
sin
orden
ni
concierto. esté demasiado alejado,
por
si
será
más
que
recomendable
bus-
goteo impertinente. Procurare
No
hace
falta decir
que
es
nos
asalta
una
necesidad peren
car sacos rellenos
de fibra
sintéti
mos
separarlo suficientemente imprescindible
el
abastecimientotoria
en
mitad
de
la
noche.
Paraca
hueca que,
aunque
en
general
de
nosotros, para evitar que el
de
agua.
Un
vivac
ideal será ello,
es
interesante llevar
una
Interior
de
vivac
a
-1.64D
m
(Sima Krúbera-Voronya).
SUBTERRÁNEA 27
39
 
Páginas
técnicas·
Escuela
Española
de
Espeleología
pala con
la
que
cavar
una
letrina,
que
taparemos al final
de
la
expedición.
Si
nos
encontramosentre
bloques,
habrá que
recurrir
a construirnos
un
espacio ade
cuado
con
piedras
y,
en su
caso,llevarbolsas
de
plástico.
En
estacuestión entramos
en
el terreno
de los
límites
que nos
impone
la
ética y
el
sentido
común.
Siendo
conscientes
de
que
lo
ideal
es
sacar
a superficie cualquier detrito
que
generemos, orgánico o
no,
el hacerlo dependerá
de
quesea
humanamente posible.
Caso
de
que
la
cavidad
y
las
condiciones
de
nuestro equipo humano
nos
lo
permitan,
se
puede
extraerestos «delicados» residuos
al
exterior introducidos
en
botespreparados a tal efecto.
Si
toda
vía
usamos carburo, el residuodel
mismo
se podrá mezclar
conlas
heces,
para
«neutralizar»
en
la
medida
de
lo
posible
los
hedo
res.
En
cualquier caso, todos
los
demás
desechos que produzca
mos
en
el
vivac,
deberán serempaquetados -machacando
las
latas y aplastando
las
botellas
de
PET,
para
que
ocupen menos-, ytrasladados a superficie.
VIVACS
EFÍMEROS
T
ambién
hay
otros
vivacs
más
efímeros, destinados a bre
ves
descansos
en
grandes cavidades, o a
las
esperas,
en
caso
de
que tengamos
que
aguardarmientras
un
compañero realiza
una
escalada o el buceo
de
un
sifón.
En
este
caso,
se
trata
sim
plemente
de
colocar
una
lámina
de
polietileno o mantas isotér
micas,
fijadas
por medio
de
pinzas para
la
ropa
o mosquetonesa cordinos que instalemos aparedes, techo o grandes bloques.
Un
buen hornillo
en
elinterior
nos
permitirá secarnos ycalentarnos, asi
como
preparar
una
reconfortante sopa o infusión.
Si
no
podemos contar
con
uno, siempre
nos
quedará elrecurso del tibio calor despren
dido
por una vela
convencional.
VIDA COTIDIANA
EN
UNVIVAC:NUESTRO
HOGAR
BAJO
TIERRA
a
vida
cotidiana
en
un
vivac
L
requiere respetar escrupulosamente
el orden
y
la
disciplina,
lo
que
será
más
o
menos
necesa
rio
proporcionalmente
al
número
de
días
que vamos
a pasar aleja
dos
del
mundo
exterior.
No
hace
falta decir que,
si nos
plantea
mos
pasar bajo
tierra tres o
cua
tro semanas, podemos convertir
un
vivac
en
un
espacio inhabita
ble
si
se nos
va
de las
manos.
Comencemos por
el
principio.
Acabamos de
terminar
de
instalar
el vivac,
y
nos
disponemos acenar y descansar
en
él.
Antes
que
nada,
habrá
que
preparar
una
buena
despensa,
donde ordenare
mos
los
alimentos y menaje
de
cocina, trayendo
además
toda
el
agua
que
podamos, dejándolotodo a
mano,cerca
de
la
tienda.
Para
entrar
en
el
vivac
lo
más
limpios
que
podamos, habrá
que
quitarse todo
el
equipo
de
pro
gresión vertical,
mono
exterior,guantes y botas
de
agua.
Esto
será
de
obligado cumplimiento
aunque
solamente
vayamos
a
per
manecer
en
su
interior
unos
momentos.
Una
cuestión
que
pasa
a
veces
desapercibida
es
la
de
la
limpieza del
interior
de
los
guantes
que usamos
en
la
cavidad;
antes
de
entrar a descansar
en
la
tienda, será conveniente
darles
la
vuelta y
limpiarlos bien
con
agua,
para
eliminar cualquier
residuo
de
arena, piedrecitas obarro,
que
con
el
transcurrir
de
los
días pueden
causarnos llagasy rozaduras
que,
si
se
infectan,
podrian
convertir nuestro
periplo
subterráneo
en
un
infierno.
La
limpieza
se
debe hacer
en
este
momento
para
tener
la
oportuni
dad de
secarlos
durante
la
noche,pues
si
se
espera
para limpiarlos
al día
siguiente,
habrá
que
sopor
tar
la
desagradable sensación
de
ponerse
unos
guantes tan
húme
dos
como
congelados.
También
antes
de
entrar
en
el vivac,
podremos
darle
la
vuelta
almono
exterior -para
que
no
sueltebarro-,
que nos
servirá
en
el
inte
rior
de
la
tienda
como
cojín,
al
tiempo
que
lo
secamos
un
poco
con
nuestro
calor corporal.
U
na
vez
dentro del
vivac,
encendemos
el
hornillo
para
calentarnos y secarnos.
Este
aspecto
es
muy
importante. Aveces
se
recomienda llevar
unamuda
seca a
los
vivacs,pero
la
experiencia demuestra
que, siem
pre
que se
pueda,
lo
mejor es
lle
var
-como
mucho,
y
en
cuevas
muy
frias-
solamente
una
camise
ta térmica, calcetines
de
repues
to, guantes y pasamontañas
-o
un
gorro
o «braga»-.
Lo
suyo
es
secar
lomás
posible
el
mono
interior
con
el calor
del hornilloantes
de
irnos
a
dormir.
Siempre
hay que
pensar
en
que,
cuanto
más
material estrictamente
per
sonal introduzcamos
en
el
vivac,
menos
espacio tendremos
en
las
sacas
para
subir material
cuando
regresemos a
la
superficie. Aveces
hemos
podido
ver
cómohay
gente
que
incluso introduce
en
la
cavidad,
para dormir,monos
interiores
de
forro
polar.
Esto
supone,
por
un
lado,
que
estamos perdiendo espacio y
energías
en
llevar
un
material
que
solamente
es
para
uso
personal,
y,
por
otro lado,
que
al
día
siguiente habrá
que
ponerse
el
mono
interior
mojado
de
la
jorna
da
anterior
para
seguir trabajan
do
en
la
sima.
La
cuestión
de los
hornillostambién
se
presta a
muchas discusiones,
por
lo
que
solamente
se
apuntarán
unas
ideas generales.
Los
de
gasson
de
más
fácil
mane
jo, aunque
su
recarga resultalogística mente
más
complicada,
al
necesitar
el
uso
de
cartuchos,
por
lo
que
optaremos
por ellos
en
estancias
no
demasiado prolongadas.
Los
infiernillos
de
gasolina,
por
el
contrario, compensan
un
manejo
un
poco
más
engorroso
con
la
posibilidad
de
llevar
de
expedición litros
y
litros
de
com
bustible,
por
lo
que
serán
la
mejoropción
en
exploraciones
de
varias
semanas.
No
podemos
obviar
aquí
la
importante
cuestión
del
mante
nimiento.
En
una
sima
muy
fría
puede
convertirse
en
una
verda
dera
tragedia
que
no
podamosencender
el hornillo, así
que
seráfundamental
llevar
las
herramien
tas necesarias
para poderlo
reparar, algo
frecuente
enlos de
gasolina
si
el
combustible
no
estátotalmente
limpio
de
impurezas.
Para
terminar,
una
obviedad:
si
todos
llevamos
únicamente
iluminación
eléctrica, y
ninguno
fuma
mos,
tenemos
que
prever
que
haya
varios mecheros
en
el
vivac.
En
cuanto a dónde colocar
elhornillopara
cocinar,
es
perfectamente posible
-e
incluso
muy
aconsejable-hacerlo
en
el
inte
rior
de
la
tienda,
para
aprovechar
su
poder
calorifico
para
calentary secar el
vivac,
siempre
que sehaga
con
precaución, respetando
un
espacio alrededor, teniendo
cuidado
de
no
provocar
un
incen
dio
o
la
caída
de
un
recipiente
con
agua hirviendo.
Para
apoyar
el hornillo
y
no
quemar
las
este
rillas,
es
recomendable
llevaruna
pequeña plancha metálica
o,
simplemente, colocar debajo
un
plato rigido o
la
tapa
de
un
bidón
estanco.
Si
queremos ren
tabilizar al
máximo
el calor
que
se
genera, podemos hacer
un
pequeño
tendedero
bajo
el
techo
de la
tienda,
con
un
cordino,
para
secar guantes y calcetines.
La
cuestión
de
la
comida mere
ce
una
especial atención.
Mien
tras
que para
permanencias
bajo
tierra
de
apenas
un
día
podremos
arreglárnoslas
con
alimentos
liofi
lizados
complementados
con fru
tos secos y barritas energéticas,
si
vamos
a trabajar varias jorna
das
en
la
cavidad,
tendremos
quecomer
en
condiciones, preparan
do
alimentos
que
seanagradablesde
tomar y
que nos
permitanrecuperarnos tanto
física
como
psicológicamente.
Para
el
trasla
do de
comida
al
vivac
lo
primero
que
haremos será
diseñar
bien
las
raciones,
de
manera
que
cada
saca
de
alimentos esté completa
en
misma
y
sea
independiente
de
las
demás
-no
se
debe poner
en
una
saca todas
las
latas, y
en
otra toda
la
pasta,
por
poner
un
ejemplo-o Intentaremos empaquetar
los
alimentos
de
la
forma
más
compacta
quepodamos.
Para
ello,
lo
mejor
será
introducir
pro
ductos
como
la
pasta,
el
arroz, el
azúcar o
el
café
en
botellas
de
distintos tamaños
de
PET,
material
en
el
que se
fabrican habitualmente
los
envases
de
refres
cos
o agua mineral,
que, al
sertransparentes,
nos
permiten iden
tificar fácilmente
su
contenido.
Otros
envases interesantes,
para
el
transporte
de pan
seco
o pasta,
por ejemplo,
son
los
Tetra-Briks®,
que
abriremos
por
su
parte supe
rior
paralimpiarlos
y
secarlos
pre
viamente, y
que unavez
llenoscerraremos
de
nuevo
con
cintaadhesiva resistente.
Estos
enva
ses
tienen
encomún que
puedenreutilizarse
en
el
vivac para
llevar
agua, o recortarse
para
hacerrecipientes, y además,
una
vez
finalizada nuestra
estancia subte
rránea,
se pueden
aplastar y
com
primir para
subirlos
al
exterior,
por
lo
que
recurriremos a ellos
mejorque
llenar
la
sima
de
botesestancos
que
después habrá
quesacar
vacíos
al
exterior.
La
preparación
de las
sacas
de
comida
también requiere
esmero
y dedicación.
El
procedimiento
que usamos
en
nuestras expediciones alpinas
es
el siguiente.
Cogemos
un
petate
de 40
l
de
capacidad, y enrollamos
en su
interior
una
esterilla aislante-que después
nos
servirá paraponer
en
el
suelo
en
el
vivacpegada a
las
paredes, paraamortiguar
los
golpes
que,
sobretodo
en
el caso
de las
latas,podrian rasgar
la
saca. A continuación metemos
en
el interior
una
bolsa estanca -que,
comose
ha
señalado,
podrá
servirnos
para
almacenar y trasladar agua,también
de 40
1,
en
el
interior
de
la
cual introducimos a
su
vez
una
bolsa
de
basura
de
grantamaño.
Ahora
podemos empe
zar
a introducir
la
comida.
En
el
SUBTERRÁNEA 27
0

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