DOS CURAS DEL CÁNCER: UNA VITAMINA Y UNA VACUNA. PÁG 3
víctimas del cáncer cervicouterino que un fármaco mexicano gratuito es capaz decurar.¿Saben dónde está el ingeniero en estos momentos?, en otro país curandoextranjeros: en Venezuela vacunando venezolanas y venezolanos. ¿Es que en verdadnadie es profeta en su tierra? Cuando Cristo llegó al pueblo del que era oriundo norealizó sanaciones milagrosas porque nadie le creía y en cambio lo ponían a prueba acada paso que daba, recordémoslo aquí de forma oportuna. ¿Saben qué le ocurrió allaboratorio de este hombre en el Instituto de Investigaciones Biomédicas de la UNAM,orgullo de México y del mundo? Un día llegó el Ingeniero Rosales a su cubículo parallevarse la sorpresa de que las altas autoridades de la UNAM habían decididodesmontarlo, sacar todos sus instrumentos a la calle y clausurarlo. Por fortuna no lomataron, como les sucedió a los personajes de la película “El jardinero fiel” quedecidieron denunciar las atrocidades de los laboratorios farmacéuticos en África.Mientras llega la verdad al puesto que merece, mientras conseguimos suficientedinero los aquejados por el virus o el cáncer para irnos a curar al extranjero con uninvento nacional, mientras llega esta noticia a los encargados de otorgar el Nobel deMedicina al ingeniero, te propongo conocer una cura del cáncer que todavía está a lamano, y que todos podemos comprar en el mercado sobre ruedas o en los mercadostradicionales de las colonias que se han salvado de los demoníacos gual marts: lavitamina B 17.-Lamento informarle que tiene cáncer en el pulmón, el intestino grueso y elestómago.-¡Dios mío!, ¿y qué hago doctor?-Váyase de volada al tianguis a comprar manzanas, ciruelas, uvas, duraznos,albaricoques, almendras amargas, chabacanos, melocotones y cerezas, que se me vaa poner a fabricar su medicina para curarse de volada. Yo le enseñaré cómo.Increíble anécdota, pero tan cierta como que éste fue el caso del doctor HanDong Kyu, aquejado de todos esos cánceres, y curado gracias a las propiedadesanticancerosas de la vitamina B 17, presente en las semillas de todas esas frutas,sabrosas y benditas. ¿Cómo fue posible una sanación que cualquier doctor incrédulo ypoco avezado en las propiedades terapéuticas de los alimentos calificaría demilagrosa, casual o excepcional?La célula normal tiene dos enzimas cumpliendo puntualmente una duplamisteriosa de procesos bioquímicos: la primera, la β-glucosidasa, desarma la moléculade la vitamina B 17 en sus componentes, entre los que se encuentran el benzaldehidoy el cianuro; la segunda, la rodanasa, es el antídoto celular al venenoso cianuro.Casualmente la enzima que neutraliza a tan potente químico sólo se encuentra en las
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