EL HOMBRE EN EL CASTILLO
Philip K. Dick
Título original: The man in the high castleTraducción de Manuel Figueroa© 1962 Philip K. Dick© 1976 Ediciones MinotauroHumberto Iº 545 - Buenos AiresEnviado por Carlos PalazónR6 11/00
A Anne, mi mujer, sin cuyo silencio
Este libro nunca se hubiera escrito
ReconocimientosLa versión del I Ching o Libro de los Cambios utilizada y citada en esta novela es la de RichardWilhelm traducida al inglés por Cary F. Baynes, publicada por Pantheon Books, Bollingen SeriesXIX, 1950, Bollingen Foundation, Nueva York.El ayllu de la página 50 es de Yosa Buson, traducido por Harold G. Henderson, en la Anthologyof Japanese Literature, volumen uno, compilada y editada por Donald Keene, Grove Press, 1955,Nueva York.La waka de la lidgina 144 es de Chiyo, traducida por Daisetz T. Suzuki, en Zen and JapaneseCulture, publicado por Pantheon Books, Bollingen Series LXIV, 1959, Bollingen Foundation,Nueva York.He utilizado, mucho The Rise and Fall of the Third Reich, A History of Nazy Germany, deWilliam L. Shirer, Simon and Schuster, 1960, Nueva York; Hitler, a Study in Tyranny, de AlanBullock, Harper, 1953, Nueva York: The Goebbels Diaries, 1942-1943, editados y traducidos porLouis P. Lochner, Doubleday & Co., Inc., 1948, Nueva York; The Tibetan Book of the Dead,compilado y editado por W. Y. Evans-Wentz, Oxford University Press, 1960, Nueva York; TheFoxes of the Desert, de Paul Carell, E. P. Dutton and Co., Inc., 1961, Nueva York.Tengo que agradecer también personalmente a Will Cook, el eminente escritor del Oeste, por suayuda en lo que se relaciona con artefactos históricos y el período americano de fronteras.1Durante toda una semana el señor R. Childan había examinado ansiosamente el correo,esperando encontrar el valioso envío de los Estados de las Montañas Rocosas. Cuando abrió latienda el viernes a la mañana y vio que en el suelo sólo había cartas pensó que iba a tenerdificultades con el cliente.Se sirvió una taza de té instantáneo del aparato automático de la pared, y enseguida se puso abarrer con una escoba. Artesanías Americanas, S. A. quedó pronto preparada para recibir a losclientes del día, limpia y reluciente, con cambio abundante en la caja registradora, un florero decaléndulas nuevas, y música de fondo en la radio. Afuera, en la calle Montgomery, los hombres denegocios corrían a las oficinas. Lejos, pasaba un coche funicular. Childan se detuvo a mirarlo,complacido.. Mujeres con largos vestidos de seda de color... Sonó el teléfono y Childan se volvióhacia el aparato.- Sí - dijo una voz familiar, y Childan sintió que se le encogía el corazón -. Habla el señorTagomi. ¿Mi cartel de reclutamiento para la guerra civil no llegó todavía, señor? Recuerde, porfavor, que me hizo usted tina promesa la semana pasada. - La voz encocorada y rápida, era apenas
Leave a Comment