igualdad política sin ver que esa igualdad no podía llevar a la fraternidad entre loshombres si no iba acompañada de un cambio fundamental en la organizacióneconómico-social. El socialismo, y en particular el marxismo, insistió en lanecesidad de cambios sociales y económicos, y olvidó la necesidad del cambiointerior de los seres humanos, sin el cual los cambios económicos no pueden llevarnunca a la "sociedad buena". Cada uno de esos grandes movimientos reformadorcsde los dos mil años últimos ha atendido a un sector de la vida con exclusión de losdemás; la reforma y la renovación que proponían eran radicales; pero losresultados fueron un fracaso casi total. La predicación del Evangelio condujo alestablecimiento de la Iglesia Católica; las enseñanzas de los raicionalistas del sigloXVIII, a Robespierre y Napoleón; las doctrinas de Marx, a Stalin. Difícilmentepodían ser otros los resultados. El hombre es una unidad, su pensamiento, susentimiento y su modo de vivir están inseparablemente relacionados. No puedetener libertad de pensamiento si
no tiene libertad emocional; y no puede tenerlibertad emocional si en su modo de vivir es un ser dependiente y sin libertad ensus relaciones económicas y sociales. Tratar de avanzar radicalmente en un sectorcon exclusión de los demás inevitablemente tiene que llevar al resultado a quellevó, a saber, a que las demandas radicales en una
esfera sean alcanzadas sólo porunos pocos individuos, mientras que para la mayoría se convierten en fórmulas yritos que sirven para ocultar el hecho
de que nada ha
cambiado en las otrasesferas. Indudablemente, un
solo paso de progreso integral en todas las esferas dela vida tendrá mayor alcance y resultados más duraderos para el progreso de laespecie humana que cien pasos - aun para el corto tiempo vivido- en una solaesfera aislada. Varios miles de años de fracaso del "progreso aislado" debieranconstituir una lección convincente.Estrechamente relacionado con este problema está el del
radicalismo
y la
reforma,
que parecc constituir la línea divisoria entre varias soluciones políticas.Pero un análisis más detenido hará ver que esa diferenciación, tal como se laconcibe usualmente, es engañosa. Hay reforma y reforma; la reforma puede serradical, es decir, ir a las raíces, o puede ser superficial, tratando de evitar lossíntomas sin
tocar las causas. La reforma que no es radical en este sentido noalcanza nunca sus fines, y en definitiva se vuelve en dirección opuesta. Por el otrolado, el llamado "radicalismo", que cree que podemos resolver los problemas por lafuerza, cuando lo que se necesita es observación, paciencia y actividadininterrumpida, es tan
irreal y ficticio como la reforma. Habando en términoshistóricos, las dos cosas llevan con frecuencia al mismo resultado. La revolución delos bolcheviques llevó al stalinismo, y la reforma del ala izquierda de lossocialdemócratas alemanes condujo a Hitler. El verdadero criterio para la reformano es su ritmo, sino su realismo, su verdadero “radicalismo”; la cuestión está en siva a las raíces e intenta modificar las causas, o si se queda en la superficie eintenta sólo tratar los síntomas.Si este capítulo va a estudiar los caminos hacia la salud, es decir, los métodosde curación, mejor haremos en detenemos aquí un momento y e preguntarnos quésabemos sobre la natualeza de la curación en casos de enfermedades mentalesindividuales. El tratamiento en patología social debe seguir el mismo principio, yaque es la patología de muchísimos seres humanos, y no la de una entidad fuera yaparte de los individuos.Las condiciones del tratamiento en patología individual son, principalmente, lassiguientes:
1)
Debe haber ocurrido algo contrario al funcionamiento correcto de la psique.En la teoría de Freud, esto significa que la libido no se ha desarrollado nornalmentey que, en
consecuencia, se han presentado síntomas. En la estructura o cuadro dereferencia del psicoanálisis humanista, las causas del estado patológico residen enno haberse desarrollado una orientación productiva, falta que tiene por resultado eldesarrollo de pasiones irracionales, en especial de tendencias incestuosas,
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