Harold Pinter
-
Premio Nobel de Literatura 2005
El conserje*
- (The caretaker) - 1960Traducción del inglés: Josefina Vidal y F. M. Lorda Alaiz*El título de esta obra también se ha traducido como "El portero", "El cuidador", etc. En esta versión se ha respetadoel título decidido por sus traductores.
Índice
(cada epígrafe es un hipervínculo.
Clicando sobre él se va a la sección correspondiente)
El Conserje
Personajes Acto Primero Acto Segundo Acto Tercero Textos complementariosEl ala británica del teatro del absurdo Harold Pinter, la comedia de la alusión A Vivien
Personajes
Mick, un hombre de cerca de treinta años.Aston, un hombre que acaba de cumplir los treintaaños.Davies, un viejo.La acción se desarrolla en una casa del oeste deLondres.Acto I: Una noche de invierno.Acto II: Unos segundos más tarde.Acto III: Dos semanas más tarde.
ACTO PRIMERO
Una habitación. Una ventana en la pared del fondo; lamitad inferior está cubierta por un saco. Una cama dehierro a lo largo de la pared izquierda. Encima, en unpequeño armario, botes de pintura, cajas que contienentuercas, tornillos, etc. Al lado de la cama, más cajas yalgunos jarrones. Puerta en el fondo derecha. A laderecha de la ventana, una alcobilla; en ella, unfregadero, una escalera de mano, un cubo para elcarbón, una máquina de cortar hierba, una cesta conruedecillas para la compra, cajas, cajones de armario yuna cama de hierro. Delante de ella una cocina de gas.Sobre la cocina, una estatuilla de Buda. Primer términolateral derecha, un hogar. A su alrededor un par demaletas, una alfombra enrollada, un farol, una silla demadera caída, cajas, una serie de adornos, una percha,unas cuantas tablas de madera, una pequeña estufaeléctrica y una vieja tostadora también eléctrica. En elsuelo, un montón de periódicos viejos. Bajo la cama deAston, adosada a la pared izquierda, hay un aspirador eléctrico, invisible hasta que se usa. Un balde pende deltecho.Mick está solo en la habitación, sentado en la cama.Lleva una chaqueta de cuero. Silencio. Lentamentepasea la mirada a su alrededor, fijándola en un objetotras otro. La dirige al techo y se queda mirandofijamente el balde. Aparta los ojos de allí, y permanecesentado, inmóvil, sin ninguna expresión, la vista fija enel vacío. Silencio durante treinta segundos. Suena unapuerta. Se oyen voces apagadas. Mick vuelve lacabeza. Se levanta, se dirige silenciosamente hacia lapuerta, sale y cierra la puerta sin hacer ruido. Silencio.De nuevo se oyen voces. Van aproximándose y luegocesan. Se abre la puerta. Entran Aston y Davies,primero Aston, luego Davies; éste avanza con pasovacilante y respira con fatiga. Aston lleva un viejo abrigode «tweed» y debajo un delgado y ya lustroso traje deun azul oscuro con una fina rayita blanca, americanaabierta, «pullover», una camisa muy usada y corbata.Davies lleva un viejo y harapiento abrigo de color castaño, pantalones deformados, chaleco, camiseta,ninguna camisa y sandalias. Aston se pone la llave enel bolsillo y cierra la puerta. Davies mira a su alrededor.Aston.—Siéntese.Davies.—Gracias. (Sigue mirando a su alrededor.)¿Eh?...Aston.—Un momento. (Aston busca una silla; ve unacaída al lado de la alfombra enrollada, cerca del hogar,y empieza a sacarla de allí)Davies.—¿Siéntese? Ja... No me he sentado desde...Aquello que se dice sentarse, desde..., bueno; ya ni meacuerdo.Aston.—(Depositando la silla.) Aquí tiene ustedDavies.—Allí, donde trabajaba, tenía diez minutos, amedia noche, para tomar el té, y no podía encontrar nin-guna silla, ni una. Ellos, los griegos, los polacos, esos sílas tenían...; los griegos, los negros, todos ellos, todoslos extranjeros, las tenían acaparadas. Y a mí metenían para trabajar..., para trabajar a mí... (Aston sesienta en la cama, saca una cajita de metal quecontiene tabaco y papel de fumar y empieza a liarse uncigarrillo. Davies le mira.) Ellos, los negros, las tenían;negros, griegos, polacos, todos ellos; eso es lo quepasaba; me robaban el sitio, me trataban como si fueraun montón de basura. Cuando se me ha acercado estanoche, se lo he dicho. (Pausa.)Aston.—Tome asiento.Davies.—Sí, pero antes lo que debo hacer, ¿sabe?, loque debo hacer es calmarme un poco..., ¿comprende?Hubiesen acabado conmigo allá abajo. (Davies seexpresa con voz fuerte, da un puñetazo en el vacío,vuelve la espalda a Aston y se queda mirando la pared.
Leave a Comment