En este momento el Universo me ofrece la oportunidad, por tenertiempo disponible, de compartir con los demás las enseñanzas que hellegado a integrar en mí. Además, mi intuición me dice que deboescribir este método de trabajo personal por si a alguien pudieraserle de utilidad. Espero haber suplido mis carencias literarias con laintencionalidad que me mueve el hacerlo. Pues la palabra por si solano es suficiente para llegar a la “esencia” de quien la lee o escucha.Para eso ha de contener, además, la energía de amor suficiente paraque sea leída o escuchada por aquel a quien corresponda aprovecharsu contenido; así, el que expresa una idea y el receptor de ella, seconvierten en la misma cosa, ya que de nada sirve el uno sin el otro.Y si de escribir no sé demasiado, mucho menos sé de cómo actúany en qué consisten exactamente las energías sutiles; por lo tantocuando, más adelante, diga que la Energía entra por la parte alta denuestra cabeza no puedo afirmar que eso sea exactamente cierto. Loindico porque lo he aprendido y, sobre todo, porque lo experimentocontinuamente al hacerme consciente de ello; pero tampoco sé si esque al concebirlo de esa manera, estoy utilizando el poder de mimente para hacer que se produzca.De cualquier modo, los hechos no necesitan demostración y lasexplicaciones que tratemos de encontrar sobre el cómo y el porqué delos mismos, no son más que el intento de incorporarlos a esa partelineal de nuestra mente que se aleja mucho de esa otra menteilimitada que el ser humano posee, aunque esto todavía, no se puedademostrar científicamente.Las disquisiciones filosóficas que surjan en torno a los hechos,serán también un intento de comprender al hombre en su maravillosomecanismo cuerpo/espíritu y de dar respuestas –aun incorrectas– asus interrogantes.La ciencia importa, claro está, pero podemos y debemosaprovecharnos de los hechos, que siempre van por delante de ella. Y en cuanto a ellos, puedo asegurar que todo lo que digo ha sidoexperimentado personalmente con muy buenos resultados. Es por esoque me siento en la obligación de contarlo.Mi único objetivo, durante tantos años de búsqueda, ha sido laeliminación de mi propio sufrimiento, lograr mi propia paz, y hellegado a la conclusión de que al eliminar el miedo, la ira, elenjuiciamiento etc. y equilibrar la autoestima, habré salvado “mimundo”. Porque si en mi mente no aparece el miedo, es querealmente estoy protegida; y si no aparece la baja o la exageradaautoestima, es que me considero con las mismas posibilidades quetodos los demás y, a consecuencia de ello, tampoco aparecen lasotras emociones como la ira, la culpa, los celos etc. que son las quealteran el equilibrio químico del cuerpo físico dando paso a lasenfermedades. Consecuentemente mi mente estará libre paraexperimentar solamente la excelencia en lo adecuado. Todo lo demáslo considero secundario.Vivir en el presente, momento a momento y en paz, es el propósitoque me impulsa y conduce continuamente. Y aunque me encantaríaque sanáramos –y confío en que así sea– este hermoso plantea contodo lo que contiene, hacer lo que hago por él –amarlo y
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