POESIA REINALDO ARENAS
El fuero interior Antes que nada, quiero exponer el lugar desde el cual hevisto esta película. Primero, desde un horizonte muy personal y familiar: vengo de una familia de izquierda que,digamos, ha avalado, con las mejores intenciones, los procesos revolucionarios y los líderes de izquierda en elmundo, particularmente la Revolución cubana y FidelCastro. Es decir que crecí inclinado, como muchos de migeneración, hacia la figura de Fidel Castro y la Revolucióncubana. Para nuestro imaginario, ambos representaban, entretantas cosas, la lucha de David contra Goliat, así como uncamino distinto y opuesto al capitalismo desenfrenado y alas grandes desigualdades sociales, más que persistentes,incrementadas en nuestra época. Debo aclarar que no creo,contrariamente a lo que suele afirmarse, que esta vocaciónizquierdista, al menos en el caso de mis padres, era sólo unamoda pasajera, un sarampión curado o algo por el estilo. Setrataba de un hondo compromiso que muchos pagaron,semejantes a Arenas, con su vida, con sus cuerposdesaparecidos y torturados. Pueden preguntarle a mi padre,quien conoció el horror de los "campos de concentración" dela democracia venezolana de los sesenta.Segundo, el horizonte de nuestro presente en Venezuela. Sincaer en la paranoia de la pretendida cubanización inmediatadel país (a despecho del anuncio de una temible purgadentro del partido oficial y de la descarada "toma" de todoslos espacios políticos y sociales), viendo la película, no pudeevitar relacionar esa historia personal ligada al destino de un país con la historia del nuestro y de nuestra vida política, nosólo presente, sino por venir. Es decir que a partir de lascondiciones personales y de este país, creo que la película,además de sus cualidades como obra, nos sirve sobre todo para poner sobre la mesa la reflexión acerca de cómococinar o "atemperar" dentro de nosotros los deseos de justicia, cambio y equilibrio social sin caer en los excesos delos procesos revolucionarios; dicho de otro modo, cómoconciliar nuestras inclinaciones colectivas con nuestro fuerointerno e individual; cómo puede llevarse a cabo plenamenteuna revolución respetando totalmente los derechosfundamentales del hombre, cosa hasta ahora imposible.Me parece, lejos de lo que había escuchado, una buena película. Aparte del valor plástico y fílmico de las escenas,aspecto que otros más conocedores de la materia que yo pueden resaltar, creo que es más que acertada la adaptacióny selección que Julian Schnabel hizo de la autobiografía deArenas. Desde luego, el director fue muy sensible y agudo alescoger como centro de su creación a Arenas, ya un prototipo de lo que podríamos llamar un héroecontemporáneo dada su homosexualidad, su vitalidad yescritura. Siempre ha sido así, pero hoy más que nunca:nadie como un artista controversial desde el punto de vistamoral, sexual, político y estético, para desentrañar las prácticas morales, sexuales, políticas y estéticas de lasociedad. Mejor dicho, todo artista es en el fondo muycontroversial porque desmonta, con sus propias prácticas ycreaciones, los códigos éticos, políticos y estéticosdominantes, fuertemente vigilados y controlados por losorganismos políticos y sociales, extremos y violentos en losregímenes totalitarios. Obviamente que esta personalidadimpactante y conmovedora de Arenas está refrendada en la película por la excelente y ya inolvidable actuación de Javier Bardem.Ahora bien, a partir de todo ello el punto central de la película es el lugar de encuentro y desencuentro entre elindividuo y el colectivo o la sociedad. Con frecuencia, particularmente en nuestro medio, la frase "derechoshumanos" nos puede parecer algo trillada por manoseada,cuando no una "delicatesse" importada del primer mundo.De hecho, valdría la pena interrogarse si con ella la sociedadliberal y del capitalismo avanzado no ha cometido enormesfechorías. Sin embargo, no debemos olvidar que susignificado esencial resguarda la cifra individual como elúnico ejercicio verdaderamente responsable y democrático:el libre albedrío. Ejercicio responsable porque nos permitedisolver dos actitudes nefastas tanto de izquierda como dederecha: el "proceso" y el "sistema" respectivamente.Cuando no queremos encarar nuestra responsabilidaddespersonalizando todo problema o conflicto dentro de losllamados procesos revolucionarios, se le echa la culpa al"proceso"; en el capitalismo, al "sistema". Es cierto queambos reflejan bien que hay fuerzas "despersonalizadas"que se desatan, pero eso no puede prevalecer sobre elejercicio del libre albedrío, siempre solitario, individual,aunque se ejerza influenciado por la colectividad, por elhorizonte político e histórico donde nos encontramos.Hay un pasaje, ahora no sé si en la película o en libro, en elque Arenas exclama: "¿por qué nos odian tanto?". Por dudar.Lejos de la "ingenuidad" política que a veces se ha queridover en Arenas, lo que no se le perdona es haber dudado,haber sido justamente inestable desde el punto de vista político. Pero como en Baudelaire, la inestabilidad, la ironía,la oscilación, son precisamente las actitudes privilegiadas para medir la intensidad de lo individual en un medioadverso, dominado exclusivamente por la mayoría o laminoría o, lo que es lo mismo, por una visión única,centralista y totalitaria.Puede que haya cosas de la película que nos distancien un poco: el español y el inglés hablados a la vez eindiscriminadamente, lo cual no podemos desligar del hechode que se trata de una película cuya producción esglobalizada, como toda mercancía de la actualidad. Asímismo, eché de menos la descripción más plena queconozco de Miami: su mal gusto dominante, sus potentadoscubanos tan ignorantes y mezquinos como los comisarios ycensores de La Habana dejada atrás. También medecepcionó un poco la pintura tan caracterizadora y algodistorsionada de Lezama Lima.A Reinaldo Arenas no le perdonaron dudar. Más aún: no le perdonaron crear, a partir del reconocimiento de la propianaturaleza cubana, orgánica, anímica, pagana, erótica einsular, una realidad distinta. Tanto el mundo comunistacomo el capitalista no le perdonaron el radicalismoirreductible de su fuero interior, su incapacidad paranegociar con el poder o el éxito. No lo absolvieron por haber apostado todo, en detrimento del poder y el dinero, a favor del amor y la vida.Jorge Romero León. Ensayistahttp://noticias.eluniversal.com/verbigracia/memoria/N155/cine.htm#negar Autor: Reinaldo ArenasSobre el sentido de la transgresión"Grito, luego, existo"Reinaldo Arenas(Antes que anochezca)IEl eros de la escrituraReinaldo Arenas se entregó a la escritura con una voracidady una osadía que no son extrañas a lo erótico; no sólo en sudimensión temática -que es bastante obvia, por cierto-, sinoen un plano creador y subversivo que parece consustancialcon la existencia misma del autor y de sus personajes: niCelestino de Celestino antes del alba (1967), ni FrayServando de El mundo alucinante (1968), ni Héctor de Otravez el mar (1982), ni Juan de El portero (1989), concibenuna vida ajena a una literatura que desestabiliza las certezasy cuestiona toda forma de poder.
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