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SIVINA OCAMPO
"...No viviré si no es para buscarte y cruzaré el dolor para adorarte..."
"Woman in a corset" Toulouse-Lautrec
 "Yo sospecho que para Silvina Ocampo, Silvina Ocampo esuna de tantas personas con las que tiene que alternar durantesu residencia en la tierra."Jorge L.Borges sobre Enumeración de la patria"Hace años había yo empezado a escribir unos recuerdos deinfancia -recuerdos que duermen en un cajón y que quizá publique-. Se me había ocurrido preguntarle a Silvina si legustaría ilustrarlos. Contestó que sí; pero todo quedó en proyecto. Descubrí más tarde que Silvina tenía, algo mejor que hacer que ilustrar mis recuerdos. Tenía que contar lossuyos propios, a su manera.Y eso es lo que un día me trajo"Victoria Ocampo sobre Viaje olvidado."Este es mi primer sueño con naufragios, no tendré queolvidarlo nunca. Oscura es el agua en los sueños, fría y dura.Mañana tendré miedo de presagios.""Epitafio de un náufrago", en Enumeración de la patriaBiografíaPoeta argentina nacida en Buenos Aires en 1903.Desde pequeña estudió pintura y mostró inclinación por la poesía, gracias a la marcada tradición cultural de su familiay a la trayectoria de su hermana Victoria Ocampo quien lavinculó al mundo literario.Por conducto de Jorge Luis Borges con quien la unió unagran amistad, conoció a su marido,el escritor Adolfo Bioy Casares.A su primera publicación poética, «Enumeración de la patria» en 1942, le siguieron «Espacios métricos» en1945,«Poemas de amor desesperado» en 1949 y «Los nombres»en1953. Incursionó con mucho éxito en el cuento, la novelay la literatura fantástica, regresando a la poesía en 1962 con«Lo amargo por dulce» y en 1972 con «Amarillo celeste».Luego publicó «Árboles de Buenos Aires» en 1979 y suantología, «Las reglas del secreto» en 1991.Obtuvo numerosos premios nacionales entre los que sedestacan el Gran Premio Nacional de Literatura en dosocasiones, el Premio Nacional de Poesía, la Faja de Honor de la Sociedad Argentina de Escritores y varios galardonesmunicipales.Murió en Buenos Aires en 1994.A VECES TE CONTEMPLO EN UNA RAMAAL RENCOR CUANDO PERDIDA VAGODIÁLOGOEL PERRO OKINAMARO EL SUEÑO RECURRENTEEN TU JARDÍN SECRETOENVEJECER  LA LLAVE MAESTRALA VIDA INFINITALA VISIÓNLAS CARASLAS HUELLAS LECCIONES DE LA METAMORFOSISLOS DELFINES LOS MOSAICOSLOS OJOS NOS IREMOS, ME IRÉ CON LOS QUE AMANPRESENTIMIENTOQUÉ ÁNGEL TE LIBRARÁ DE LA TRISTEZAQUIERO MORIR SI DE MI VIDA NO HALLO...QUISIERA SER TU PREDILECTA ALMOHADA SI LA VERDAD SE VUELVE UNA MENTIRASI SOY EN VANOSOBRE UN MÁRMOL SONETO DEL AMOR DESESPERADO ÚNICA SABIDURÍALA VISIÓNCaminábamos lejos de la noche,citando versos al azar,no muy lejos del mar.Cruzábamos de vez en cuando un coche.Había un eucalipto, un pino oscuroy las huellas de un carrodonde el cemento se volvía barro.Cruzábamos de vez en cuando un muro.Íbamos a ninguna parte, es cierto,y estábamos perdidos: no importaba.La calle nos llevaba junto a un caballo negro casi muerto.Era de noche -esto será mentira.Tal vez, pero en mis versos es verdad-.
 
Una arcana deidadcasi siempre nocturna que nos miravio que nos deteníamos y el díasuspendió sus fanáticos honores,clausuró sus colores pues también el caballo nos veía. No digas que no es cierto: nos miraba.Con la atónita piedra de sus ojos, bajo los astros rojos,nos vio como los dioses que esperaba. LECCIONES DE LA METAMORFOSIS Nube que miras en lo alto del cielomi condición humana y modificaslas formas de tu cuerpo y de tus caras:si alguna vez he visto deshacersetu cuerpo de caballo o de sirena,tus ojos y tu pelo cruel de Erinia,tus vírgenes perdidas con un ángelentre las sombra de una playa inmensa,el velero que se hunde en la tormentao un frágil ciervo entre las rosas de orode un antiguo poniente indescifrable;si alguna vez he visto desmembrarseun reino donde no gobierna nadie,un templo en que quedaron misa rodillas prosternadas al pie de un muro blanco,tan blanco que hasta el sol pierde su faz,sabrás que sos mi lecho cuando duermo,que tus lecciones de metamorfosishe querido seguir hasta la muerteentregándote toda mi esperanza.LAS CARASLas caras de los hombres que en mi vida he encontradome persiguen y viven adentro de mi espíritu.Las caras de los hombres que he encontrado en mi vidame miran y me abruman.Podría dibujarlas pero nunca me atrevo.Algunas tienen cuerpos y llevan en las manosanillos y collares, flores de terciopelo,algunas son mansiones, son jardines, son ríos,algunas son un viaje, una playa, un desierto.Algunas son de mármol, algunas son fenicias,algunas son romanas, griegas y perniciosascon los rasgos borrados.Algunas tienen penas, muchas penas algunas,y largas cabelleras que lloran en el viento.Algunas son horribles, casi siempre me adviertenque un peligro me acecha.Algunas tienen horas marcadas en los ojosy son como clepsidras,me despiertan de noche.Algunas me quisierony movieron los labios para decir mi nombre.Algunas no entendieron nunca lo que les dijeni supieron por qué las miré largamente.Algunas son anónimasllevan frutas y fuentes, manos de terracota,como las estaciones.Algunas se arrodillan, buscan algo en la tierra.Algunas como pájaros siempre estiran el cuello.Algunas se inclinarony escribieron sus nombres sobre mi corazónsin que yo lo advirtiera.Algunas fueron mías, algunas se alejarony perdieron su sexo, su virtud y su candor;fueron como la imagendel infierno en el mundoque tratamos, en vano, de olvidar.Algunas fueron deidadesque no olvidaré nunca.EL SUEÑO RECURRENTELlego como llegué, solitaria, asustada,a la puerta de calle de madera encerada.Abro la puerta y entro, silenciosa, entre alfombras.Los muros y los muebles me asustan con sus sombras.Subo los escalones de mármol amarillo,con reflejos rosados. Penetro en un pasillo. No hay nadie, pero hay alguien escondido en las puertas.Las persianas oscuras están todas abiertas.Los cielos rasos altos en el día parecenun cielo con estrellas apagadas que crecen.El recuerdo conserva una antigua retórica,se eleva como un árbol o una columna dórica,habitualmente duerme dentro de nuestros sueñosy somos en secreto sus exclusivos dueños.LA LLAVE MAESTRALa luz de su cuarto me habla de él cuando no está,me acompaña cuando tengo miedo,y siempre tengo miedo porque soy valiente;oye su paso sobre los mosaicos de la entradava a su encuentro cuando abre la puerta lentamentecuando lo espero, y siempre lo espero;lo mismo es para la luz eléctrica que para la luz del sol,lo mismo para el sol que la luna o la estrella.Un tapiz forma la luz complicadaes la vida y siempre la vida.Si me quedara ciega la vería con mis pataso tal vez con mi frente cuando llega.El tapiz no lo forma la luz sino su llegada, el sonidoque cambia de oscuro en claro.El tablero de la luz tiene varias llaves pero una gobierna el resto:se llama la llave maestra.Del mismo modo el tablero de mi luztiene una sola llave que gobierna las otrasla llave que está en sus manos.Apagaría todas las luces si quisiera pero yo cierro los ojos para no ver la oscuridad que podría ser luz para no herirlo.LOS MOSAICOS
a M.C.B.
SI llevaran las lágrimas inscripto su dolor,verías que no lloro, como parece, tanto;si fueran piedras, vidrios grabados, en mi llantoverías el favor que me hacen al correr,con perfección y cuánto.Te mostrarían, créeme, que sufrir nos deparalugares y personas y objetos que están lejos;y que la oscuridad pánica que vibra en sus reflejoses transitable y clara,y como la ilusión dentro de los espejos:Similares figuras vimos en los mosaicos:el Minotauro, Orfeo, las vírgenes en duelo,sacrificios de Abraham, Venus, el asfodelo,los rostros más arcaicosde Daniel con los leones, en el muro, en el suelo.
 
ÚNICA SABIDURÍALo único que sabemoses lo que nos sorprende:que todo pasa, comosi no hubiera pasado.AL RENCOR  No vengas, te conjuro, con tus piedras;con tu vetusto horror con tu consejo;con tu escudo brillante con tu espejo;con tu verdor insólito de hiedras.En aquel árbol la torcaza es mía;no cubras con tus gritos su canción;me conmueve, me llega al corazón,repudia el mármol de tu mano fría.Te reconozco siempre. No, no vengas.Prometí no mirar tu aviesa caracada vez que lloré sola en tu avaradesolación. Y si de mí te vengas,que épica sea al menos tu venganzay no cobarde, oscura, impenitente,agazapada en cada sombra ausente,fingiendo que jamás hiere tu lanza.Entre rosas, jazmines que envenenas,¿por qué no te ultimé yo en mi otra vida?Haz brotar sangre al menos de mi herida,que estoy cansada de morir apenas. PRESENTIMIENTODurante muchos días me seguiste.En el canto del pájaro, en las sombras,en las modulaciones del espacio:aprendí a conocerte.Yo sentía tu luz atravesarmecomo una flecha de oro envenenada.Te desobedecía arrepentida.Me hablabas en secreto.En los espejos rotos, en la tintaazul de los cuadernos que dejabassobre la mesa de mi dormitorio.Yo temblaba al mirarte, yo temblabacomo tiemblan las ramas reflejadasen el agua movida por el viento.Ahora que conozco tus señales,tu piel y tus orejas, tu semblante,no trataré de desobedecerte,y me arrodillaré frente a tu imagen,implacable sibila que me sigues. LA VIDA INFINITAA veces me pregunto, al escuchar como un recuerdo ya, el zorzal cantar en los fondos más dóciles del sueño,qué persigue la vida en su diseñoy en qué nos tornaremos cuando nadanos distinga del aire y de la oleadadel mar que baña orillas de la tierradonde nacemos y algo nos destierra.Cuando llegue Átropos, supersticiosa,con su cara de negra mariposa,¿tendremos el anillo de oro mágicoque nos protegerá del hado trágico?¿O tendremos las alas, el caballo,que traspasará el vidrio como un rayo?¿O perderemos todo en un momentocon el secreto y breve adiestramientoque nos dan ya las cosas indistintas? No escribiremos con las mismas tintas. No pasará Alejandro Nevsky sólocon música, armadura y protocoloen los cinematógrafos oscuros. No existirán los largos, largos murosen el remoto imperio de la China;ni en el Tibet los monjes, su doctrina. No existirán las sombras ni los piélagos.ni las montañas ni los archipiélagos,ni esos bustos dorados, ni esos nombresni esa voz que venera el pueblo, de hombres. No habrá tigres ni monstruos de cemento,ni la proclamación del monumento. No habrá teatros y gentes y mercados,agapantos, lugares retirados,donde canta el calor con sus chicharraso la lluvia en los techos de pizarras. No sabremos que existe Egipto, el Nilo,ni leeremos las páginas de Esquilo. No veremos en ciertos ojos almasque besan a la nuestra en nuestras palmas.En el itinerario de los días,a veces víctimas de brujerías,no omitiremos lo que más amamos para incluir luego lo que detestamos. No existirá el lustral Mediterráneo,ni las plantas, ni el sol contemporáneo. No habrá calles con nombres previsibles,ni metales ni piedras más sensibles. No estará el mismo río sobre el barro,las quemas de basuras ni ese carro,con perros que en las noches del suburbio.se pierden junto a un niño cruel y rubio. No habrá reinas de Egipto, ni monedasque conservan sus caras, ni habrá sedas.Si hoy existimos, para no morirnosmañana lograremos no eximirnosdel universo al inventar un mundo para vivir de nuevo. Vagabundocomo nosotros nuestro pensamientorecordará quizás un alimento,un dolor, un estigma, una pasión,un rostro pálido, la comunión,y por ejemplo dentro de algún versode San Juan de la Cruz un ciervo, un cierzo,
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