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El traje nuevo del emperador - Hans Christian

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El traje nuevo del emperador - Hans Christian
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1
EL TRAJE NUEVO DEL EMPERADOR
Hace muchos años había un emperador tanaficionado a los trajes nuevos, que gastaba todassus rentas en vestir con la máxima elegancia.No se interesaba por sus soldados ni por el teatro,ni le gustaba salir de paseo por el campo, a menosque fuera para lucir sus trajes nuevos. Tenía unvestido distinto para cada hora del día, y de lamisma manera que se dice de un rey: “Está en elconsejo”, de nuestro hombre se decía: “Elemperador está en el vestuario”.La ciudad en que vivía el emperador era muyalegre y bulliciosa. Todos los días llegaban a ellamuchísimos extranjeros, y una vez se presentarondos truhanes que se hacían pasar por tejedores,asegurando que sabían tejer las más maravillosastelas. No solamente los colores y los dibujos eranhermosísimos, sino que las prendas con ellasconfeccionadas poseían la milagrosa virtud de serinvisibles a toda persona que no fuera apta parasu cargo o que fuera irremediablemente estúpida.
 
2
—¡Deben ser vestidos magníficos! —pensó elemperador—. Si los tuviese, podría averiguar quéfuncionarios del reino son ineptos para el cargoque ocupan. Podría distinguir entre losinteligentes y los tontos. Nada, que se ponganenseguida a tejer la tela—. Y mandó abonar a losdos pícaros un buen adelanto en metálico, paraque pusieran manos a la obra cuanto antes.Ellos montaron un telar y simularon quetrabajaban; pero no tenían nada en la máquina. Apesar de ello, se hicieron suministrar las sedasmás finas y el oro de mejor calidad, que seembolsaron bonitamente, mientras seguíanhaciendo como que trabajaban en los telaresvacíos hasta muy entrada la noche.«Me gustaría saber si avanzan con la tela», pensóel emperador. Pero había una cuestión que lotenía un tanto cohibido, a saber, que un hombreque fuera estúpido o inepto para su cargo nopodría ver lo que estaban tejiendo. No es quetemiera por sí mismo; sobre este punto estabatranquilo; pero, por si acaso, prefería enviarprimero a otro, para cerciorarse de cómo andabanlas cosas. Todos los habitantes de la ciudad

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