una tiene su propio color, su manera propia de exponer las verdadesespirituales, y quienesdetienen la vista en el culto externo afirman que las religiones difierenunas de otras, y queno lamisma la luz de la verdad se abre paso a través de cada una. Perovosotros los teósofos, sientraisen la catedral de que hehablado sólo veréis la luz blanca, y os daréis cuenta de que ladiferencia de color está en lasvidrieras y no en la luz. Asímismo al entrar en el templo de losMisterios, veréis que laverdad esúnica, aunque pueda estar expresada de difel-entes maneras, y que si losmatices queafectan losdiferentes cultos son tan diferentes como los colores del arco iris, nohay en el interior deltemplode los Misterios más que la blanca luz de la verdad. Creoque gracias a este conocimiento basado en los hechos, y por lo tantoinvariable, mientrasque ellenguaje en que los hechos se exponen varía con el orador; gracias a queen el corazón detodaslas religiones antiguas palpitaban los Misterios, reveladores de laverdad una, no mancillaron el mundo antiguo las persecuciones religiosas.Los instructoresdeentonces sabían que no hay más que una sola verdad, aunque los pueblosdifieran en sumanerade comprenderla cuando está velada por las formas externas deldogma, ritos y ceremonias.De esto se desprende que, si hoy deseamos persuadir a las religiones delmundo a queconfraternicen y no sigan por más tiempo luchando entre sí, será precisoen primer términodescubrir la fuente de común orígen en donde todas puedan tambiénencontrar susinstructores.Debemos por lo tanto, trabajar, anhelar y esperar el restablecimiento dela antiguainstitución delos Misterios para iluminar y ayudar al mundo. Debemos estudiar y vivirde tal suerte queencontremos discípulos capaces por el ardor de sus aspiraciones, purezade vida yprofundidadde conocimientos, de atraer de lo alto a los grandes instructores y demostrarse dignos deque losinstruyan hombres perfectos, cuyosconocimientos sobrepujan a los de la ciencia terrena.Reflexionemos sobre lo que eran los Misterios. Consideremos las fases porque pasaron ydigamos si es posible encontrar hoy elementos de donde salierandiscípulos dignos de
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