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Lujan Cese del Servicio 503

Lujan Cese del Servicio 503

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Lujan Cese del Servicio 503 - Luján. Transporte
Lujan Cese del Servicio 503 - Luján. Transporte

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03/18/2014

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GCLUJAN 2013
 Andar por una ciudad requiere una dosis elevada de indiferencia. De otro modo brindaríamos todo, nos entregaríamos plenamente al primer chico de la calle que se nos cruce, a la primera constatación de necesidad. O al menos daríamos algo nuestro siempre, una ayuda, una mano. Pero en la ciudad aprendemos a seguir adelante, atravesando des-amparos, humillaciones, dolencias, como si ellas no tuvieran capacidad de afectarnos. Ambigua indi-ferencialos perseguidos, los discriminados la anhelan. ! nuestra conducta e imagen se amparan en el derecho a la indiferencia para que no nos mo-lesten y critiquen. A su ve", cumplir una función requiere indiferencia. #$u% maestro podría darse a sus alumnos hasta olvidarse de sí mismo& #! qu% m%dico soportaría sufrir con cada padecimiento de sus pacientes& #Acaso un 'ue" no necesita indiferencia hacia el imputado para poder comer, reír o dormir despu%s de sentenciar& (a distancia que construye la indife-rencia es perturbadora. )os hace espectadores. ! todo, desde el arte hasta la política, se percibe como un espect*culo. A pesar de ser nuestra m*s e+tendida atmósfera, laude iraud constata que los sociólogos se ocuparon escasamente de la indi-ferencia. Ante el espect*culo de la in'usticia solemos estar dormidos. #Por qu% no nos provoca esc*ndalo&Durante mucho tiempo, la indiferencia respecto de los otros era una forma de distinción nuestra iden-tidad se construía sobre esa indiferencia respecto de los otros, de los que no pertenecían a nuestro grupo social. /oy la compasión se transformó en una norma, en una forma de 'ustificación de las protestas y de las maneras de vivir con los seme- 'antes nuestras sociedades son m*s multicultura-les que antes. (a indiferencia respecto de los otros parece condenable, pero al mismo tiempo la racio-nali"ación de nuestras sociedades provoca una creciente indiferencia. (os 'ueces no tienen compa-sión hacia las partes, los maestros no tienen mu-cha compasión respecto de sus alumnos. 0nton-ces, vivimos de manera esqui"ofr%nica, entre la in-diferencia y la compasión. Pr*cticamente toda nuestra vida profesional transcurre en la indiferen-cia. ! es una capacidad social. ! para el resto de las dimensiones, y de manera puntual, somos com-pasivos y, por lo tanto, tambi%n protestamos. Pero la protesta es de corta duración, como el compro-miso.0n la protesta, #los intelectuales y los artistas cum-plen una función especial& Ante la indiferencia, #el arte es una forma de promover la compasión&1í. (a figura del artista articula profesionalismo 2y por lo tanto indiferencia2 con compasión y emocio-nes m3ltiples. /ay una suerte de compasión de geometría variable. (os intelectuales movili"an los sentimientos pero con una estrategia de visibilidad social.4amos a un museo y nuestros sentidos se abren a las obras de arte. !a afuera nos encontramos con chicos pobres, personas sin techo, y seguimos ca-minando como si nada. #ómo se produce esta es-cisión de nuestra sensibilidad&0l sociólogo alem*n )orbert 0lias se5aló que el proceso civili"atorio es un despliegue de autocon-trol. uando me presento como un profesional, si comien"o a sentir emociones y a e+presarlas muy r*pidamente, sería no confiable. Por el contrario, en otras *reas, o en otras relaciones, se pueden de'ar salir l*grimas para mostrar esa compasión, y esto resulta bien visto. ! eso permite advertir que uno no est* solamente en el registro de la ra"ón. (a racionalidad instrumental, de todos modos, es la dominante, y ella e+plica la comisión de crímenes absolutos, como la 1ho*h. (a crítica de la ra"ón instrumental introduce una apreciación est%tica de las relaciones sociales.#$u% valor político tiene esa perspectiva est%tica&0l espectador y el actor se convirtieron en dos ma-neras de ser en el *mbito p3blico. /ay hipocresía social e intelectual al considerar a la gente, a los ciudadanos, a los individuos, como actores, ya que no son ni espectadores ni actores plenamente. 0s una dicotomía que no da cuenta de la realidad. (as tres cuartas partes del tiempo la gente delega. De-lega a los otros la manera de hacer las cosas. De alguna forma, ellos saben de qu% manera se van a hacer esas cosas. Pero, en un sentido, son todos como Poncio Pilatos se lavan las manos. ! esa delegación le transfiere la responsabilidad al otro y, al mismo tiempo, descompromete. (a sociología nos habló de nuestra capacidad de ser actores y ser espectadores era considerado como lo negativo
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"La envidia no es negativa porque ayuda a compensar nuestra indiferencia"
Entrevista a
Claude Giraud
¿Estar cerca de la gente, comprometerse o mantenerse a prudencial distancia? ¿Desear e imitar conductas o armar las propias? En ese juego intermitente se define el destino de las democracias modernas.
 
GCLUJAN 2013
del actor. Pero hoy ya no es posible utili"ar de ma-nera homog%nea la categoría de actor para dar cuenta de las situaciones sociales.#Por qu% delegamos las tres cuartas partes de nuestra vida a otros&Porque la delegación permite en un momento ser actor, y en otro momento ser indiferente respecto de la manera como las cosas ocurren.#(a indiferencia sería un producto social, un efecto del funcionamiento de la sociedad&(a indiferencia fue muy poco anali"ada por los so-ciólogos. 0s un tema olvidado. (a cuestión es sa-ber si la indiferencia es una producción social o es una postura diría casi natural de los individuos. (a indiferencia puede ser vista como una capacidad social, fundada sobre competencias, una capaci-dad para poner distancia respecto de informacio-nes que nos perturban. Pero si yo la defino como una capacidad m*s que como una incapacidad, quiere decir que la considero como el producto de nuestras sociedades contempor*neas. ! por eso es que esta capacidad se anali"a en t%rminos de una competencia. (a racionali"ación de nuestra so-ciedad, a partir de la 0dad 6edia, es un proceso que apuntó a que los individuos ocupen un lugar en la división del traba'o. ! la indiferencia es un ele-mento funcional.#Por qu%&1epara, de'a de lado. 0n un sentido, en nuestras sociedades se les permite a los individuos ser autó-nomos y no responsables, pudiendo ad'udicar a las instituciones la responsabilidad de aquello que se ha hecho. 0ntonces, yo soy responsable de mi vida, pero no soy responsable de mis actos, porque esos corresponden a las instituciones a las que se les imputa, sea la escuela, la empresa, la policía, la  'usticia, la televisión. ! eso es muy importante, por-que permite, efectivamente, no soportar el peso de todos los hechos. Por e'emplo, un comisario sabe que su acción de desalo'ar un inmueble va a de'ar a gente en la calle, pero %l tambi%n sabe que no es responsable, ya que la institución 'usticia se lo or-dena y %l no hace m*s que su traba'o. Pero esta ló-gica presenta una grave dificultad política, ya que esa obediencia fue alegada por los na"is.#0n las sociedades contempor*neas, y sobre todo en las ciudades, hay un derecho a la indiferencia& Pienso en el derecho que puede tener, por e'emplo, una persona a no ser observada críticamente cuan-do en la calle toma la mano o besa a su pare'a del mismo se+o.0se es un e+celente e'emplo, porque, en definitiva, la indiferencia es la que nos permite vivir 'untos. ! eso permite, de alguna manera, tener una distancia suficiente respecto de otros modos de vida. ! eso es uno de los desafíos mayores dentro de las so-ciedades. /ay que recordar que durante la 7evolu-ción 8rancesa, la indiferencia fue perseguida y no se tenía el derecho de ser indiferente respecto de la cosa p3blica. ! en general, en los regímenes au-toritarios, la indiferencia es imposible o se convierte en algo difícil, porque la delación es la norma. 0n-tonces, la indiferencia es la fuer"a y la debilidad de la democracia. 9odo depende del ob'eto sobre el cual se aplique. /ay algunas indiferencias que son condenables porque el ob'eto sobre el que se apli-ca e+ige de nuestra parte una reacción y luego, hay indiferencias que son ben%ficas, porque uno no mira cómo vive el vecino que no nos mira. Pero si yo veo que golpean a alguien en la calle, la indife-rencia me torna culpable.#/ay alguna cone+ión entre indiferencia y envidia&(a envidia me apro+ima a los otros, porque pone a los otros ba'o mi mirada, y yo me comparo con esos otros. A menudo se anali"a la envidia como algo detestable la historia de nuestra formación ca-tólica siempre se destacó por condenar la envidia, aunque no condenó la indiferencia, salvo la indife-rencia frente a Dios. Pero el problema es que la en-vidia es un elemento de comparación respecto al otro, es una puesta en relación.#$u% efectos sociales produce la envidia& #Acaso pueden ser positivos&(a envidia es un movimiento que lleva a la demo-crati"ación de las relaciones y a la igualación de los estatus. (a envidia no es negativa porque compen-sa la indiferencia. uando se anali"an las organi"a-ciones y las instituciones, se encuentra en ellas un pedido contradictorio. 1e les pide a sus miembros, al mismo tiempo, que sean indiferentes a ciertas in-formaciones y propiedades, que hagan el traba'o que corresponde, cumpliendo las reglas estableci-das y, al mismo tiempo, se les pide que se com-prometan totalmente de alguna forma, y en ese compromiso, y para ese compromiso, se crean mo-delos de %+ito social. ! esos modelos de %+ito so-cial son los que posibilitan el desarrollo de las for-mas de envidia. 1e generan así preferencias, com-paraciones y deseos. 0ntonces, este proceso fun-ciona un poco como la figura del snob en la literatu-ra de 6arcel Proust, en la cual se ve muy bien que hay un imitador y una persona a imitar. Pero no se desea el ob'eto de esa persona se desea el deseo de aquel al cual se imita. 0ntonces, en t%rminos so-ciológicos, podría decirse que la envidia y la indife-rencia son correlativas.
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(a discreta lógica del ocultamiento
0l sociólogo franc%s habla de <Acerca del 1ecreto=, un libro que invita al debate.Por 1ilvina 8riera 2 >? de 'ulio de >@@httpBBCCC.pagina>.com.arBdiarioBsuplementosBes-pectaculosB>2@?E2>@@2@2>?.html(a posibilidad del secreto como pr*ctica social es puesta en duda en las sociedades occidentales, so-metidas a lo que parece ser el dictado de la infor-mación y de la claridad. 0n su primer libro publica-do en espa5ol, Acerca del secreto, recientemente editado por Fiblos, el sociólogo franc%s laude i-raud plantea que el secreto se muestra, se percibe y finalmente se comprende a trav%s de las pr*cti-cas, las alian"as, las e+clusiones y las pertenen-cias que son, al mismo tiempo, puestas en escena de lo que se oculta y de lo que se valori"a. Doctor en 1ociología GParis :4 1orbonneH y profesor de la ;niversidad de (ille G8ranciaH, iraud es autor de numerosos traba'os en los que ha indagado sobre diferentes aspectos de la vida social que hasta ahora fueron poco investigados. 1e ha dedicado especialmente al estudio de las relaciones sociales construidas a partir de los conceptos de compromi-so e indiferencia. <0l secreto pone en 'uego nuestra propia e+istencia y la relación con los otros, pero como est* asimilado con la mentira suele ser re-cha"ado=, se5ala iraud, de visita en la Argentina, en la entrevista con P*ginaB>. I#Democracia y secreto son antónimos& I1í, en parte. Para un buen funcionamiento demo-cr*tico se requiere la verdad en cierto n3mero de hechos y que se pueda acceder a cierto tipo de in-formaciones. Pero como contrapartida, vivimos en una sociedad que se proclama absolutamente transparente, con una mirada constante de los otros que hace muy comple'a la vida. 0n un sentido el secreto es antidemocr*tico, pero es algo que al mismo tiempo permite que la democracia funcione. 0n definitiva, el secreto y la indiferencia tienen algo en com3n hay que hacer posibles la indiferencia y el secreto para que sean imposibles las pr*cticas inquisitoriales. Pero tambi%n hay otra dimensión de la pr*ctica del secreto en las democracias cuanto m*s se esconde, m*s se tiene inter%s en descubrir lo que es ocultado. Ale+andre Joyr% plantea que en el secreto hay una mística de la verdad. IAlgo de esta <mística de la verdad= se encontraría en los argumentos de una amplia mayoría de ciu-dadanos, que suele criticar a la clase dirigente por tomar decisiones a <espaldas de la gente=. #(a po-lítica comprende una lógica de secreto& I9engo la sensación de que lo político se constitu-ye distingui%ndose de aquello a lo que los políticos representan. (os políticos implementan el secreto porque consideran que a quienes ellos est*n repre-sentando no tienen la capacidad de comprender las cuestiones de la política o bien que podrían ser un obst*culo a la gestión de esa representación. 0n-tonces el secreto se convierte en una suerte de ló-gica de eficacia política. Pero al mismo tiempo 'usti-fica lo político, su representación del mundo y de las cosas. /ay una especie de perversión que es inherente al acto de representar, que obliga a esta distinción y que usa el secreto como se hace en la religión cristiana, como algo que ser* revelado des-pu%s. )osotros no sabemos cu*l es la naturale"a de ese secreto, pero lo que sí sabemos es que posteriormente el secreto se convertir* en un la"o social fundador. I#6a+ Keber fue el primer sociólogo en prestarle atención al secreto cuando estudel funciona-miento de la burocracia& IAl margen de algunos traba'os de 1immel, los so-ciólogos no se han interesado mucho por el tema. :ncluso el estudio de Keber sobre la burocracia no se concentra tanto en torno del secret, sino en otras cuestiones. /ay una parado'a respecto del secreto que se refle'a en la forma escrita. 1iguien-do a 1immel, cuanto m*s se escribían las informa-ciones, menos se posibilitaban las pr*cticas del se-creto. Pero cuando nosotros miramos cómo funcio-na la burocracia, constatamos que eso es totalmen-te falso, porque la burocracia se construye sobre las pr*cticas del secreto. )o es tanto el ob'eto de secreto lo que es importante, sino la forma en que se lleva adelante el secreto. (a conducta desviada no se la considera así hasta que alguien la califica de conducta desviada. (o mismo ocurre con el se-creto. 0n realidad, no hay nada detr*s del secreto es como un sobre vacío. I#Pero cu*l sería el rol del secreto en sociedades que proclaman entre sus principales valores la transparencia, la <mística de la verdad=& I0l secreto cumple un papel regulador en las de-mocracias, 'uega sobre un tiempo resbaladi"o por-que despu%s de un determinado pla"o ese secreto se va a saber, sin importar demasiado su conteni-do. De hecho es como 'ugar al a'edre" mientras las pie"as no se caen, podemos seguir 'ugando. /ay un 'uego social alrededor del secreto y eso es muy interesante observar.<1i e+istiera una sociedad tan transparente, estaría-mos ba'o una lógica totalitaria=, agrega iraud. <0s imposible vivir constantemente ba'o la mirada de los otros. 4icente Descombes decía que el secreto es algo que puedo decir pero que no puedo decir,
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