En ese momento, Parameshwar, el cocinero, entra con el desayuno. Pone una bandejacon idli y ghee en la cama. Krishnaji nos ofrece compartir la comida y pregunta siqueremos té o café.En los días siguientes se reúne con sus amigos y asociados de la FundaciónKrishnamurti de la India, a veces individualmente y a veces en grupo. Nos habla de muchas cosas, de escuelas, de centros de estudio, del silencio. Al finalizar la última reunión nos dice: “Estén absolutamente alerta y no hagan ningún esfuerzo”.Le pregunto si éstas son sus últimas palabras para nosotros y se sonríe.Aunque está débil y perdiendo peso y tiene sus comidas en la cama, sale a dar un paseoa pie cada noche. Cada noche el mismo paseo.Va en auto desde Vasant Vihar hasta Adyar, atravesando los terrenos de la SociedadTeosófica, hasta que llega a la casa de Rhada Burnier, en la playa. Ella es la presidentade la Sociedad, cargo que ganó en unas elecciones, a su oponente, su tía Rukmini DeviArundale.El camina por la playa donde fue “descubierto”, encontrado y adoptado y tambiéniniciado, en la playa de Adyar, hace 75 años, la última vez que el cometa Halley entróen la órbita que lo llevaría cerca del sol.Cuando tenía 34 años salió de la Sociedad Teosófica, rechazando todo lo que se habíaconstruido para él, renunciando a todo lo que se le había otorgado, con las palabras: “Laverdad es una tierra sin caminos, si siguen a alguien, dejan de seguir a la verdad”. Habíarenunciado a más de lo que cualquier otro hombre desde Buda “Renunciación esintoxicación” y sin embargo, Rhada era una amiga y quizás algo al final lo hizo ir a suscomienzos.El ha estado hablando de su muerte abierta y libremente. Me dice una noche -“El Dr.Deutsch me examinará una semana después de llegar a California. Si él dice no másviajes, no más pláticas, entonces se acabó todo. El cuerpo morirá en cuatro semanas”.Entonces pregunta -“¿Qué hará usted con su vida, señor? Si usted no ha tocado eso otroy si no está anclado en ello, usted se desmoronará”.A las 5:30 de la tarde en el décimo día de enero, va a tomar su último paseo. Ha de partir para California a la media noche.Como de costumbre, atraviesa el jardín de la casa de Rhada, por el portón, que abre ycierra cuidadosamente, y torna a la derecha por la playa. Hay embarcaciones y niños enla playa que está oscurecida por el mar y el cielo. Camina en silencio.Toma la mano de Rhada mientras camina, levanta su mano y toca a Nandini Mehta en elhombro, descansando su mano así mientras camina; entonces da la vuelta, pasa por delante de la casa de Rhada hacia el otro lado de la playa donde al final hay un puenteroto y el río de Adyar se convierte en la Bahía de Bengala (en menos de dos meses suscenizas habían de ser esparcidas aquí). Se detiene en silencio, mirando al mar y al cielo.
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