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::03-02-2009
 Y mientras tanto, en Cisjordania
Nacho CarreteroRebelión
Toda la atención mundial se centra en Gaza, pero la vida en Cisjordania apenas difiere de la de susvecinos de la Franja. La ocupación, los abusos y el aislamiento siguen vigentes con toda su fuerzaen la zona palestina que convive en paz con Israel.
 El pasado 26 de diciembre comenzó Plomo Fundido, o lo que es lo mismo, comenzó elbombardeo israelí sobre la Franja de Gaza, territorio palestino gobernado por Hamás. Pese a estar acasi cien kilómetros, ese día la tensión se apoderó como un golpe seco de toda Cisjordania, el otroterritorio palestino controlado, esta vez, por la Autoridad Nacional Palestina (ANP), del partido AlFatah.En el hotel Bethelem, en Belén, Fayez A.Saqqa, diputado de Al Fatah, expresa su cólera mientrasescucha las últimas noticias del bombardeo en una vieja televisión del vestíbulo. Hablan de 200muertos. "Israel acaba de demostrar que es lo mismo que Hamás", expresa indignado. Sus palabrasdejan claro cuáles son las relaciones entre ambos partidos palestinos. "En la Autoridad NacionalPalestina aceptamos la existencia del Estado de Israel con las fronteras del 48 y elegimos el caminode la paz. Estamos en contra de la ocupación, no del Estado de Israel", añade la también diputadade Al Fatah, Sahar Aquasmi. El cisma parece claro. A los cohetes de los milicianos de la Franja, AlFatah responde con un discurso de términos casi ensayados: paz, diálogo, aceptación de Israel... LaANP ha abierto la mano al vecino judío, al menos sobre el papel. ¿Qué está recibiendo a cambio deIsrael? ¿Es tan diferente la situación de Cisjordania de la de Gaza? La respuesta es no. A día de hoyIsrael ocupa el 48% de Cisjordania pese a los acuerdos firmados y somete a toda la región a unbloqueo en todos los órdenes. Mientras toda la atención mundial se centra en la Franja de Gaza,Cisjordania sigue padeciendo la asfixia israelí. Sin bombas, es cierto, pero con otras armas mássutiles y menos ruidosas:· El control territorial:A día de hoy, Israel controla extensiones de kilómetros cuadrados dentro del Territorio Palestinocisjordano, en las que los propios palestinos, pese a estar en su país, no pueden entrar. Esto reducea Cisjordania a una serie de núcleos urbanos aislados y bloqueados de tal manera que se hanconvertido en una suerte de guetos. La incomunicación y desestructuración de Cisjordania lesimpide si quiera soñar con la conformación de un espacio común que se desarrolle como estado. Unejemplo: Jericó, al Este de Cisjordania y en pleno corazón de Territorio Palestino, estácompletamente rodeada de suelo controlado por Israel. Este control llega hasta Belén, en el otroextremo del país, de manera que desde un lado a otro del ancho del Territorio Palestino, todo escontrol israelí. No hay asentamientos, no hay colonos. Se trata sólo de kilómetros y kilómetros enlos que no pueden entrar los palestinos. Pese a estar en su propio país.
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 Para impedir que los palestinos entren en estas extensiones, Israel las ha flanqueado con puestosde control militares, de manera que toda Cisjordania está llena de los conocidos como chekpoints. El problema es que, en la mayoría de ocasiones, estos chek points están en medio de lavida de un palestino. Miles de trabajadores, estudiantes o simples vecinos que necesitan hacer lacompra, se encuentran con un puesto de control en su camino que deben atravesar a diario."Sólo he salido cinco veces en mi vida de Belén", explica Salah, universitario de 22 años yresidente en Belén. "Todas ellas necesitaba ir a Jerusalén. En cuatro ocasiones me colé y la quintatuve que pedir un permiso a Israel que tardó meses en llegarme. Necesitaba hacer un papeleo parala universidad. El permiso me permitía estar doce horas en Jerusalén. Cinco me las pasé en elpuesto de control. Hice los papeles y regresé. Estoy atrapado en mi propia ciudad", relata en unfluido inglés.En las ciudades cercanas a Israel, estos chek pointsestán incrustados en un enrome muro decemento de cinco metros de alto que hace de frontera. Sin embargo, este muro, todavía enampliación, serpentea muchos kilómetros por dentro de la frontera estipulada en los últimosacuerdos y no duda en girar sobre sí mismo para aislar poblaciones palestinas enteras.Los habitantes de Nablús, ciudad al norte de Cisjordania, lo tienen todavía peor. No pueden salir dela ciudad si no tienen un permiso especial del Ministerio de Defensa de Israel. Ni siquiera elgobernador de la ciudad puede prescindir de este permiso. "La mayoría de niños de Nablús no hansalido jamás de la ciudad. Se creen que el mundo es esto... ¿qué futuro les podemos exigir?", sepregunta Mahdi Jamdali, alcalde de la ciudad y miembro de Hamás.El aislamiento e inmovilidad de los núcleos urbanos palestinos, dentro de su propio país, es casitotal.· Los asentamientos judíos.En la mayoría de estas zonas controladas por Israel dentro de Cisjordania existen núcleos urbanos judíos. Son los asentamientos. Estos asentamientos están por todo el país, siempre en lo alto de lasmontañas y colinas (más cerca de Dios), y muchos de ellos surgen pegados a barrios o pueblosárabes. Están controlados por el ejército y ningún palestino (están en su país) puede acercarse aellos.Los asentamientos nacen con una justificación militar. Se acota una zona y se establece una basemilitar israelí por motivos de seguridad. Después se trae a los colonos, antes de edificar nada. Loscolonos suelen ser judíos provenientes de Rusia, Argentina o Uruguay. El gobierno de Israel lesofrece las casas gratis en el asentamiento, una subvención de por vida (ningún colono trabaja, vive
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del estado) y los exime de pagar impuestos. Es decir, los traen para, sencilla y llanamente, ocupar.No sólo eso. Los colonos, como todos los ciudadanos israelíes excepto los ortodoxos, son parte delejército del país como reservistas. Es decir, tiene licencia de armas y permiso para utilizarlas encaso de que la seguridad de Israel se vea amenazada. Si disparan a un vecino palestino que debepasar cerca porque la tienda donde trabaja está pegada al asentamiento (algo nada raro) puedenalegar que la seguridad del país estaba en peligro.El problema de los asentamientos alcanza su máxima expresión en la ciudad de Hebrón. Al sur deCisjordania, esta ciudad está dividida, desde 1994, en dos zonas: H1 y H2. La zona H1 abarca dostercios de la ciudad y en ella viven unos 120.000 palestinos. Está controlada por la AutoridadNacional Palestina. La zona H2 también está controlada, según los acuerdos, por la ANP, pero laseguridad corre a cargo de Israel que, con 14 puestos de control militar en este tercio de ciudad,controla en la práctica la H2. En ella viven unos 40.000 palestinos y unos 600 judíos. Pese a suminoría, los judíos pueden moverse y desenvolverse por esta zona con total libertad. Los palestinos,por el contrario, tienen restringidos sus movimientos, a pesar de estar bajo el amparo, según losacuerdos, de la ANP. Deben pasar el periplo de cada puesto de control cuando salen a la calle,aunque sea a hacer la compra.Volvemos a la zona H1. En esta zona, en teoría exclusiva palestina, sobrevive un asentamiento judío. Este asentamiento ha sido declarado ilegal por el gobierno de Israel por estar en la H1. Perolos colonos siguen ahí a día de hoy. Y ahí no es cualquier sitio: este asentamiento está en elcorazón del casco viejo de Hebrón, en plena zona H1. Los colonos de este asentamiento no llegan alcentenar, pero dicen en Cisjordania que son los más radicales de todos los judíos asentados en laregión. La mayoría de ellos pertenecen al partido de extrema derecha Kach, ilegalizado por Israelen 1994. Estos colonos permanecen en el casco viejo de Hebrón a sabiendas de que, en teoría, elejército israelí no responde de su seguridad. Poco parece importarles, más si tenemos en cuentaque la mayoría de ellos rechaza cualquier gobierno israelí que no defienda la ocupación total delIsrael bíblico. Esta situación deja un panorama en el casco viejo de Hebrón surrealista: los edificiosestán ocupados por colonos pero en las callejuelas del casco viejo siguen activos todos lospequeños comercios palestinos. Para atosigar a los comerciantes árabes, los colonos han adoptadocomo medida cotidiana y normal el arrojar su basura por la ventana destino la calle. Lacostumbre ha obligado al ayuntamiento a instalar una red protectora sobre las calles delmercado que rebosan cada día basura arrojada por los colonos. Así, mientras paseas por las callesdel mercado, ves sobre tu cabeza una red llena de cajas, comida y otros desperdicios. Te acompañatodo el trayecto. Los colonos en el nivel superior tirando basura. Los árabes a ras de suelo bajo lasredes protectoras.Como el gobierno israelí, a diferencia de otros asentamientos, no les compra a estos colonos lascasas por ser un asentamiento ilegal, los judíos ofrecen astronómicas cantidades de dinero a lospalestinos para adquirirlas e irse haciendo con el control del casco viejo. Para los palestinos, venderla casa a un judío es una traición imperdonable. Pero la desesperada situación de algunos les haceclaudicar ante la fila de ceros que judíos provenientes de Estados Unidos les extienden ante los ojos(muchas veces para especular y revender a judíos radicales dispuestos a seguir con la ocupacióndel casco viejo). No todos se rinden al dinero: a Nedal Farid le ofrecieron hace diez años un chequeen blanco por su casa. Y dijo que no. Su negativa ha dejado su vivienda como la única árabe enmuchos metros a la redonda. Todos sus vecinos son colonos. Colonos que no lo quieren cerca.En la vida de Nedal, el que los judíos arrojen basura es sólo una anécdota. Hace demasiados añosque instaló una valla metálica sobre su azotea, en la que, una vez más, se ve basura acumulada.
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