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Estudios sobre la política del movimiento
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UPF(
COORDINADORES
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Àgora - Revista de Ciencias Sociales nº 17 - 2007
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La emergencia de la política del movimiento constituye uno de losfenómenos políticos más importantes de nuestro tiempo. Como nopodría ser de otro modo en un mundo en cambio, la movilización polí-tica se ha convertido en una herramienta fundamental en la produccióny diseño institucional de los regímenes políticos contemporáneos, engeneral, y de las democracias liberales, más en particular. Por doquierque observemos, movimientos y contra-movimientos marcan las agen-das políticas, configuran la opinión pública, legitiman o deslegitimanlos procesos de tomas de decisiones, contribuyen o dificultan la imple-mentación de las políticas públicas, etc. A medida que la globalizaciónse acelera, la política del movimiento refleja mejor que ninguna otra losaspectos más novedosos del cambio político en las sociedades de lainformación o, si se prefiere, la fenomenología del poder constituyenteen el capitalismo cognitivo.En efecto, si la otrora política de partidos incorporó en su seno la“política de notables” (
Honoratiorenpolitik
), en la actualidad la que aquí denominamos “política del movimiento” subsume, progresivamente, laantigua “política de partidos”. Y si, en rigor, empleamos el verbo sub-sumir es porque la política de partidos, al igual que en su momento lapolítica de notables, no desaparece, sino que más bien se recombina,incorpora y adapta a las nuevas reglas de juego que impone el progresode la política del movimiento. O por exponerlo de manera más gráficay empírica, allí donde antaño encontrábamos las grandes figuras delprimer parlamentarismo –los honorables– ahora nos encontramos conlas “baronías” de los partidos políticos. Los barones ya no son, sin duda,los honorables de hace un siglo, pero conservan buena parte de las fun-ciones de aquellos dentro de las maquinarias del “Estado de partidos”(
 Parteienstaat 
). De manera semejante, los partidos políticos no son orga-nizaciones de movimiento, pero cada vez más se ven obligados a actuarcomo tales, si lo que desean es movilizar electorados, ganar legitimidadpara sus políticas, etc.
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En definitiva, con la globalización se opera hoy un desplazamientoque confiere a la política del movimiento una importancia creciente. Eneste contexto apenas bosquejado quienes estudian los movimientossociales han de afrontar un importante desafío teórico y metodológico.No es de sorprender, pues, que los textos que siguen a continuación nosean una unidad congruente, acabada y satisfactoria, sino más bien unabuena prueba de la riqueza de enfoques analíticos, prácticas cognitivase investigaciones empíricas que se desarrollan en la actualidad en con-textos dispares y con finalidades múltiples. La colección de trabajos quese reúnen en estas páginas surgen de encuentros científicos como elgrupo de trabajo “movimientos sociales e ideas políticas” del VIII Con-greso de la Asociación Española de Ciencia Política (AECPA), celebra-do en Valencia el año pasado, así como del trabajo de investigadores dedistintos centros europeos, especialistas en movimientos sociales. Todosellos reflejan un notable nivel de conocimiento sobre los movimientossociales y en no pocas ocasiones un conocimiento de primera mano, pro-ducido en el seno de las prácticas activistas. Ello confiere un valor aña-dido al esfuerzo analítico realizado y demuestra la conveniencia deconocer bien de cerca aquello que se estudia a la hora de diseñar, desa-rrollar y exponer una investigación bien informada.Los artículos que componen este número monográfico se ubicanentre los extremos que prefiguran la teoría y el análisis empírico. Nopodía ser de otra manera dado el actual estado de la cuestión en el estu-dio de los movimientos sociales. Como acertadamente expone PabloIglesias en su trabajo, la situación presente viene marcada por la reeva-luación del programa de investigación de la política contenciosa des-pués de un periodo de gran expansión de la producción científica sos-tenido sobre un eclecticismo que la ola de movilizaciones global hapuesto seriamente en cuestión. Tras un formidable desarrollo de la heu-rística positiva, visible por demás en algunas de las contribuciones deesta compilación, parece también llegado el momento de reconsideraralgunos de los lugares comunes sobre los que se ha venido trabajandoo, por expresarlo de otro modo, de someter lo avanzado por el momen-to al tamiz de la heurística negativa. No en vano, la globalización hacuestionado profundamente las bases del que Sidney Tarrow denomina-ba “movimiento social nacional” en directa alusión a un modo de movi-lización que encontraba en el Estado nacional la palanca sobre la queaccionar el poder del movimiento. Los artículos de Donatella DellaPorta, Igor Sádaba e Íñigo Errejón, pero también el de Pablo Iglesias,afrontan la aparición de nuevos escenarios políticos en los que operanlos movimientos sociales y que van más allá de las fronteras del Estadonacional. Más aún: a juzgar por las aportaciones de estos mismos traba-jos, se está haciendo cada vez más evidente que la política del movi-miento ha encontrado en la crisis del Estado nacional un espacio paradesarrollar nuevos repertorios de acción colectiva y formas novedosas yparticipativas de hacer política.
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En este orden de cosas, buena parte de los trabajos, especialmenteaquellos procedentes del grupo de trabajo del VIII congreso de laAECPA, aunque no exclusivamente, han sido pensados en la particularintersección de la teoría política contemporánea y el estudio de losmovimientos sociales. De esta suerte, las contribuciones de MaríaAntonia Muñoz o Irene García ponen en relación la teoría de la justiciacon el desafío de las nuevas formas de opresión o procesos de moviliza-ción concretos como el de los piqueteros y las asambleas barriales enArgentina. De igual modo, Gemma Ubasart examina las mutacionesque ha experimentado el derecho penal y la formación de la “cultura dela emergencia” al hilo del análisis comparativo de los casos vasco e ita-liano. Barbara Biglia, por su parte, ha ligado en su trabajo la crítica delos enfoques teóricos y metodológicos sobre los movimientos sociales alos avances recientes de la psicología y, más concretamente, de la quedenomina investigación activista feminista. La aportación de Raimun-do Viejo, en fin, se sitúa en el reconocimiento de las limitaciones heu-rísticas de los estudios sobre movimientos a la par que propone recon-siderar el análisis de la política del movimiento sobre unas basesnormativas que encuentran su anclaje teórico en el cruce del post-estructuralismo francés y el post-
operaismo
italiano. Junto a estos trabajos de voluntad teórica hemos reunido contribu-ciones de índole empírica como los artículos de Ramón Adell o AnaDomínguez. Sus aportaciones complementan desde el terreno de loconcreto a otras reflexiones de corte teórico. Así, por ejemplo, la evi-dencia reunida por Ramón Adell pone de manifiesto el tránsito de lolocal a lo global ofreciendo un contrastado soporte al conjunto de tex-tos sobre el impacto de los cambios globales en el estudio de los movi-mientos sociales. Otro tanto cabe decir en este sentido de la aportaciónde Ana Domínguez. Su estudio de caso sobre el FRAP viene a aportarinformaciones sugerentes a la luz del modelo propuesto por GemmaUbasart. Kamal Mejahdi y Oscar garcía, por su parte, nos acercan amuchas de las claves para entender la noción de sociedad civil en lospaíses árabes y la importancia de la cultura islámica para entender laspotencialidades de movilización de los migrantes en Europa.Más allá de que la lectura de este número monográfico pueda ser rea-lizada individualmente artículo por artículo, animamos a pensar trans-versalmente las distintas contribuciones que lo integran. Nos consta quede una puesta en común de los distintos textos será posible abrir nuevashipótesis con las que seguir investigando la política del movimiento.Por último, no quisiéramos acabar sin dejar constancia de nuestroreconocimiento a la Fundación CEPS. Socios y colaboradores de la fun-dación, quienes suscribimos esta introducción queremos dejar constan-cia aquí de nuestro agradecimiento a todas las personas que han hechoposible que este número vea la luz. Sin su inmensa paciencia, perseve-rancia y generosidad esta obra colectiva se habría quedado en alguno detantos archivadores.
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STUDIOSSOBRELAPOTICADELMOVIMIENTO
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