LA INTELIGENCIA ANIMAL •
La conciencia animalo el gato con botas
Creo que podría retornar y vivir con los animales, ellos son tan plácidos y autónomos Me detengo y los observo largo rato.Ellos no se impacientan, ni se lamentan de su situación.No lloran sus pecados en la oscuridad de un cuarto.No me fastidian con sus discusiones sobre sus deberes hacia Dios.Ninguno está descontento. Ninguno padece la manía de poseer objetos.Ninguno se arrodilla ante otro ni ante los antepasados que vivieron hace milenios.Ninguno es respetable o desdichado en toda la faz de la tierra. Así me muestran su relación conmigo y yo así lo acepto Walt Whitman. Creo que una brizna de hierba…«Es un hecho extraordinario que cada uno de nosotros se encuentra, durante toda la vida, encerrado en una capa de color rosáceo, negro o marrón, que llamamos la piel.Dentro de esta piel –aparentemente justo detrás de nuestros ojos– reside un «yo». El «yo» es único. Nunca un «yo ajeno» puede compartir con el mío una experiencia des- de el interior de la piel. Siempre estamos «dentro» y sólo podemos conocer a otros «yo-s», observando el exterior de sus pieles.»
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Marian Stamp Dawkins: Through Our Eyes Only?
Matej Hochel y Emilio Gómez Milán
C
uando leí por primera vez estas lí-neas, despertaron en mí una extrañasensación, entre fascinación y repul-sión. Me quedé perplejo ante esa misteriosaimagen del «yo» encarcelado en un cuerpohumano, protegido de las curiosas miradasde otros y a su vez destinado a permanecereternamente solo dentro de la piel. Pero enel mismo instante de lectura, me di cuen-ta de la paradoja: Pese a poseer ese «yo»aislado en el interior de la cabeza, estabasintonizando con las palabras de MarianDawkins, creyendo comprender precisamen-te el significado que me quería transmitir.Quizás a ustedes ahora mismo les estáocurriendo algo parecido. Aunque no puedenrevivir mi experiencia subjetiva directamente,desde dentro de mi piel, están percibiendo ycompartiendo conmigo una amplia gama desensaciones y significados. Todos somos, encierto sentido, prisioneros del propio cuer-po, pero la mayoría no nos sentimos comotales. Compartimos con nuestros congénerespensamientos, ideas y emociones y, al mismotiempo, damos por supuesto que los otroscomprenden nuestras intenciones, sentimien-
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