I. El inicioCon el frío en manos y en la cara,la bicicleta ondulante en el camino,me dispongo a iniciar un nuevo viaje,esta vez con cielo abierto de poesía.El surtidor, también un chopo de agua,remembranzas, colores y otras musas;ahora con palabras más sencillas,emprendo el extenso viaje.Dos años han pasadode la lluvia de estrellas el camino.Amigos de la playa reencontrados,casi a mediados de febrero,y nueve años han pasado del milenio.Busco, como cada noche,el calor y el chasquido del tabaco.Parvadas dark en la tienditase alejan entre sombras luminosas.A mi el viento me ha llevadopor otras sendas de colores.Ahora intento remontarme,confundido entre el cardumen verde matizado,al océano más profundo,buscando el amor entre los pulposy otra fauna aún no catalogada.Vislumbrando orquídeas de mar,entre las rosas más difíciles,que desplegando desvergonzadas armonías,unas las espinas y otras sin pretexto,sin rencor, sin celos ni aun leves los sonrojos,convirtiendo respectiva argumentación,en cotidianas e irrefutables conclusiones.Eso sí, si el Uno lo apetece,ya dirá el sol por la mañana,si ganaron las unas o las otras,o la victoria al universal empate.La conciencia no perderá minuto en la contienda,me dice la letra somnolienta,pero durante este momento decisivo,el fértil diestro limo flota sin reserva.Levantar el ancla, o mejordejarla pudrirse entre corales.Saltar por la borda; remembranza lejanía,del navío inútil simplemente abandonado,en las brumas del olvido,confiando que la sabia corriente y suave la marea,llevarán este cuerpo sin prisas,al destino colorido pero incierto,
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