Obedeciendo razones que no corresponden explicar en esta ocasión, renunciamos a lospocos meses de haber aceptado el honroso cometido, que significaba más que una merafunción docente, una expresión viviente de servicio público.En las aulas de la Católica, la dedicación de los alumnos a sus estudios, facilitó la tareaformativa, docente y orientadora que nos habíamos impuesto. En reciprocidad a tangenerosa entrega, decidimos escribir un texto sobre Derecho de Súcesiones, cuya constanteevolución no era ajena a nuestra inquietud.Comenzamos el trabajo arrancando del art. 110 del Cód. Civ. que clasifica expresamenteentre otros, como modo de adquisición de la propiedad, la sucesión mortis causa y lohicimos con el pleno convencimiento de que en ese tipo de sucesión, se transmiten ademáslas obligaciones del causante. Luego nos trasladamos al campo del Derecho Comparado(estrictamente hablando, de la legislación comparada) parangonando la norma con las leyesque responden a sistemas jurídicos extranacionales, destacamos sus semejanzas, antes quesus diferencias (creemos que éste es el método que debe desarrollarse en el estudio delDerecho Comparado por su resonancia positiva) e ingresamos después a elaborar nuestrateoría sobre la textura adquisitiva a partir del hecho, pasando por el Título, hasta culminaren el Modo, y como el Derecho por excelencia es ciencia normativa; no pertenece al ser,sino al deber ser, nos vimos compelidos a desentrañar la mens legis y la ratio legis depreceptos civiles reguladores de las formas adquisitivas del Dominio, particularmente de lasincluidas dentro del género denominado "modo originario".El avance fue raudo, pero nos había desviado del tema propuesto. ¿Qué quedaba, detenerse,"desandar lo andado" y volver a fojas cero?Nos acordamos de la dedicatoria dirigida a los curiosos lectores por Miguel de Cervantes ySaavedra en la novela pastoril "La Galatea". El inmortal manco decía: "de puroescrupuloso, perezoso o tardío, jamás acabado de contentarse con lo que hace y entiende,teniendo sólo por acertado lo que no alcanza, nunca se determina a descubrir y comunicarsus escritos". Como hasta ese momento estuvimos contentos "con lo que hacíamos yentendíamos", decidimos avanzar hasta concluir el trabajo, que debía titularse "Los Modosde Adquisición del Dominio o de la Propiedad".Pero antes de todo, reestructuramos el trabajo dividiéndolo en seis capítulos intitulados:Dominio o Propiedad, Adquisición del Dominio o la Propiedad, Adquisición Originaria,Adquisición Derivativa, la Usucapión y la Posesión de Buena Fe y los Otros Modos.El primer capítulo se refiere a los alcances y significación de las palabras Dominio yPropiedad que en concepto nuestro si bien son sinónimos, no es menos evidente que elvocablo propiedad denota una significación jurídica más avanzada que el de Dominio.El segundo capítulo no es más que la incorporación que todo lo escrito sobre el artículo110, la Legislación Comparada, el Hecho, el Título y el Modo como elementos inseparablesdel "ensamblaje adquisitivo", y la clasificación de los Modos en dos grupos genéricos: losoriginarios y los derivados.
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