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álvarez. orfismo en la seg. sofística

álvarez. orfismo en la seg. sofística

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03/04/2014

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1411
1. I
NTRODUCCIÓN
Desde el último tercio del siglo
 I
 hasta comienzos del siglo
 III
 d.C.se produce en las regiones grecoparlantes del Imperio romano unvigoroso resurgimiento de la oratoria, que se convierte en el géneroliterario más cultivado y apreciado. Este movimiento se ha denomi-nado Segunda Sofística (ya desde las
 Vidas de los sofistas
 de Filós-trato), pues sus más destacados representantes, como Dión Crisósto-mo o ElioAristides, se asemejan notablemente a la antigua figura delsofista, por su manejo efectista de la palabra ante amplios auditoriosy por el tratamiento de temas heterogéneos. Los propios oradores dela época propugnan el aticismo, esto es, una imitación de la purezalingüística y el estilo de la oratoria ática de los siglos
 V
 y
 IV
 a.C. Tam-bién se retoman los temas propios de la literatura clásica en prosa yen verso, principalmente la mitología, la religión y la filosofía, aun-que casi nunca son tratados con gran profundidad, por tratarse de ungénero de entretenimiento y miscelánea destinado a grandes masas.El orador hablará por lo general más como un aficionado que comoun especialista en las diversas materias que exponga. Aunque notodas las obras en prosa de la época sean discursos (predominan tam-bién los diálogos y las biografías), muchos de los autores se dedicana la oratoria profesionalmente y en cualquier caso han recibido en suformación una influencia decisiva de la retórica. El prosista griegomás destacado de este periodo, Luciano de Samósata, si bien parte deeste ámbito dominado por la retórica, lo desborda ampliamente, puesintroduce formas y temas literarios mucho más variados y originales,como el ejercicio retórico, el diálogo, la diatriba, la biografía o la fic-ción novelesca, y la mayor parte de sus obras parece más destinada ala lectura personal que a la declamación pública.
EL ORFISMO EN LUCIANOY EN LA SEGUNDASOFÍSTICA
Marco Antonio Santamaría Álvarez
Universidad de Salamanca
LVII
 
La filosofía y la religión serán dos de los temas predilectos de losautores de la Segunda Sofística, debido al notable auge que en los pri-meros siglos del Imperio han experimentado tanto las escuelas filosó-ficas como diversos cultos, a menudo de origen oriental (Isis, Serapis,Cibele o Mitra)
1
. La antigua religión olímpica sigue manteniéndoseformalmente, pero el contacto personal con la divinidad se convierteen una prioridad para un gran número de individuos, que recurrenpara obtenerlo a ritos mistéricos (asociados no sólo con Dioniso yDeméter, sino ahora también con las mencionadas divinidades orien-tales), así como a los oráculos y la adivinación, a la devoción a dio-ses curativos como Asclepio, a revelaciones personales (tal comorefleja el
 Corpus Hermeticum
), a los sueños (del siglo
 II
 es la
 Inter- pretación de los sueños
 de Artemidoro) o a la teúrgia (
Oráculos cal-deos
)
2
.La pervivencia del orfismo como fenómeno literario y religioso semanifiesta en varios textos de esta época, la mayor parte de Lucianoy de los autores de la Segunda Sofística, que aluden a poemas, ritoso doctrinas asociados con Orfeo
3
. La orientación del orfismo hacia lapurificación y salvación individuales casaba muy bien con el sentirreligioso general del Imperio romano. Dada la abundancia de corrien-tes religiosas o filosóficas que pugnaban por ganar el mayor númerode adeptos, hemos de suponer que el orfismo tuvo que competir conellas para mantener su propio espacio. Pero, en cierta manera, tam-bién tuvo que beneficiarse del auge de otros movimientos que se apo-yaban e influían recíprocamente, como el platonismo, el neopitago-rismo y el estoicismo. La tendencia al sincretismo afectó en mayor omenor medida a todas estas corrientes, por lo que, si ya en los textosde época clásica resulta a veces arduo deslindar el orfismo de otrasmanifestaciones similares, como el pitagorismo y otros misterios,especialmente los de Eleusis, la dificultad se agudiza en los testimo-nios literarios de los periodos helenístico e imperial. Por ello, paraestudiar con suficiente grado de fiabilidad la presencia del orfismo enlos autores de la Segunda Sofística se tendrán en cuenta las alusionesexplícitas a Orfeo y a sus actividades, así como a las obras, los ritosy creencias asociados con él o con sus seguidores, por estos mismosautores o por otras fuentes. Se prestará más atención a doctrinas omitos órficos no compartidos por otras corrientes, como el mito de
1412
1
Para los cultos orientales en el Imperio romano es todavía importante el estudio deCumont, 1929.
2
Acerca de la salvación personal en los cultos orientales, véase Bianchi-Vermaseren,1982.
3
Sobre el orfismo en la época imperial, en especial en lo referente a la literatura, véaseBrisson, 1990.
 El orfismo en Luciano y en la segunda sofística
 
Dioniso y los Titanes. Dado el auge del pitagorismo, del platonismoo de misterios de variada índole, no podrán ser consideradas comonetamente órficas creencias comunes con dichos movimientos, comola reencarnación, la inmortalidad del alma, o los premios y los casti-gos en el Más Allá, a no ser que las fuentes literarias las atribuyan alorfismo de modo más o menos explícito.2. E
L MITO DE
 O
RFEO
Los autores de la Segunda Sofística emplean muy a menudo lamitología como material literario, siguiendo el ejemplo de sus mode-los del periodo clásico. Sus referencias al mito de Orfeo son las pri-meras (salvando los casos deVirgilio y Ovidio) en que aparecen docu-mentados, aunque rara vez en un mismo texto, todos sus elementosdefinitorios, por lo que en esta época puede considerarse ya definiti-vamente configurado.A estos autores debemos los relatos más exten-sos sobre algunos aspectos concretos del mito (como la muerte deOrfeo o la cabeza cantora y profética), los cuales han ampliado enocasiones con aportaciones propias.2.1.
 Patria de Orfeo
Siguiendo fielmente la tradición, Orfeo es considerado originariode Tracia, hecho sobre el que algunos autores ofrecen algunas preci-siones interesantes. Máximo de Tiro asegura que nació en el montePangeo, al noroeste de la Calcídica, habitado por los odrisas, «razamontaraz, rapaces y hostiles»
4
(aunque en realidad este pueblo traciose situaba algo más al norte, al oeste del mar Negro, en las fuentes delrío Hebro). En la misma línea, Filóstrato cuenta que obtuvo poderpolítico entre los odrisas y en algunos lugares del resto de Grecia, através de las iniciaciones que introdujo
5
. Llama la atención que enestos autores Orfeo no aparezca vinculado con otras ciudades usualesen las narraciones de su mito, como Libetra, Dío o Pimplea.El carácter extranjero y oriental del mítico cantor es una de susnotas más definitorias y constantes, hasta el punto de que en ocasio-
1413
4
Max. Tyr. 37.6 (300 Trapp =
 OF 
 931 III).
5
Philostr.
 Her
. 28.8 (37.12 de Lannoy =
 OF 
 555). Siguiendo la
 communis opinio,
 habla-ré de Filóstrato (el Viejo) como autor de la
 Vida de Apolonio de Tiana, Vidas de los Sofistas, Heroico, Gimnástico, Cartas
 y
 Descripciones de cuadros
 (libros I-II) y de su nieto Filóstra-to el Joven como autor del libro III de la última obra. Sobre el mito de Orfeo y el orfismo enel
 corpus Philostrateum
 existe un reciente estudio, muy completo, de Lizcano, 2003.
Capítulo LVII 

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