un medicamento que lo detendrÃa y lo harÃa retroceder,seguramente la esperanza renacerÃa y la vida cobrarÃa nuevadimensión. ¿Pero que ocurrirÃa si, al cabo de unos dÃas, nosenteráramos de que fuimos vÃctimas de una mala información?Eso les sucedió a miles de lectores de
The New York Times
cuando el primer domingo demayo de 1998 leyeron, en primera plana: ``...dentro de un año, si todo va bien, el primerpaciente de cáncer será inyectado con dos nuevas drogas -angiostatina y endostatina-, quepodrán erradicar cualquier tipo de cáncer sin ningún efecto colateral ni resistencia alfármaco en ratones''.Eso propició que, al dÃa siguiente, las acciones de la compañÃa
 EntreMed Inc
., que produceesas drogas, se elevaran hasta 600 por ciento. Paralelamente, en las primeras horas dellunes, numerosos miembros de la Asociación Nacional de Escritores de Ciencia (NASW)de Estados Unidos comenzaron a cuestionar el manejo de la información, la seriedad de lanota, la irresponsabilidad del director editorial y a su autora: Gina Kolata.El
chatÂ
electrónico de la asociación fue el escenario. El disparo fue una sencilla frase deJoel Shurkin: ``Ante el riesgo de comenzar una
cacerÃa de brujas
, me referiré al artÃculo deGina Kolata publicado en el
 NYTimes
dominical...'' Después de aludir al párrafo másrelevante del artÃculo, Shurkin agregó: ``Asumiendo que la historia es correcta, ¿debió ellahaber hecho la historia? ¿Era el
Times
el lugar propicio para anunciar tal noticia?¡ImagÃnese los teléfonos de los investigadores al dÃa siguiente y toda aquella gentedesesperada corriendo a llamar!''Decenas de miembros de la asociación -escritores de ciencia para radio, tv, diarios yrevistas-, con formación periodÃstica o cientÃfica, fueron hilando una larga y crÃticaconferencia sobre el artÃculo de Kolata y los considerandos éticos y cientÃficos quedespertaba. La andanada de mensajes llegó a su clÃmax en el undécimo dÃa y acabósumando más de 200 páginas.Pero eso fue sólo el preludio de la tormenta que se avecinaba. El asunto pasó del
ciberespacio
a los periódicos y magazines nacionales y a los editoriales de
 journals
 cientÃficos.Como parte del entramado del artÃculo, Kolata habÃa entrevistado a varios expertos, entreellos a James Watson -ganador del Nobel en 1962, por el descubrimiento de la estructuradel ADN y actual presidente de
Cold Spring Harbor Lab
-. Lo grave del caso es que puso enboca de éste la aseveración de que Judah Folkman -descubridor de las drogas angiostatina yendostatina, que bloquean la irrigación sanguÃnea a los tumores, por lo que desaparecen-,``curará el cáncer en dos años''. Watson reclamó haber sido mal citado y aseguró que nuncahizo tal declaración.La organización
Cancer Care
, creada para brindar apoyo a enfermos de cáncer, mencionóque ese artÃculo generó inquietud y esperanza pocas veces vistas. Michael Castelman, del
San Francisco Chronicle
, dijo que la noticia ``causó pánico en cada clÃnica de cáncer delpaÃs''.
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