Estados Unidos es una nación que siempre se ha caracterizado por manifestar movimientosracistas y periodos de odios xenofóbicos. El actual ataque de desprecio, expresado enacciones de
caza
y asesinato de migrantes ilegales en la frontera norte de México es lacresta de una ola que ha venido creciendo desde que el mal recordado ex gobernador deCalifornia, Pete Wilson, inventó su propuesta 187 para avenirse votos y apoyo económicode los grupos más radicales e intolerantes de ese estado.Mediante dicha propuesta, aparecida en la primera mitad de los noventa, pretendieroneliminar algunos de los derechos de los migrantes, como educación, seguro de desempleo,atención a la salud, entre otros.Un gato atrapado en espinosos arbustos es capaz de tocar los corazones de azúcar de losestadunidenses; pero un mexicano ilegal, atorado en las rejillas del drenaje de El Paso, porel cual pretendía entrar a la ciudad, les provoca disgusto y enfado. Y si es baleado, comoahora lo están haciendo en varios puntos de la frontera, convierten a los cazadores enhéroes.En Estados Unidos hasta un perro es un animal con derechos, un ser vivo que goza de leyesque lo protegen del maltrato, que es cuidado y alimentado mejor que muchos millones depobres de nuestro país. Pero en ese mismo lugar, un mexicano es un "alien", en todo elsentido de las películas de ciencia ficción. Es un ser de otro mundo, sin derecho alguno, queha ido al norte para aprovecharse de la candidez de los gringos y despojarlos de suspropiedades; un "alien" que es enfrentado y sometido, en desigual lucha, por un
Rambo
, unsacrificado patriota que puede ser cualquier ciudadano.En ese país de migrantes, sus ciudadanos ven al nuevo migrante, sobre todo al ilegal, comouna amenaza a su fuente de trabajo, a su cultura y a su pureza de raza."Don't open the cesspool" (no abran la cloaca), exigió la Asociación Médica Americana,cuando México y Estados Unidos estaban negociando el Tratado de Libre Comercio. Susignorantes socios creían que la frontera iba a ser abierta de par en par, se aterrorizabanpensando que la mexicanidad se iba a derramar de sur a norte.El costoso daño a sus terrenos agrícolas o de ganadería es una de las principales razonesque arguyen los rancheros de Arizona para combatir con armas de fuego a la "plaga deilegales", como les denominan. Al mismo tiempo, algunos universitarios, estudiosos de laecología del desierto sonorense, han estado evaluando el impacto ambiental de losmigrantes que cruzan en medio de las reservas naturales del sur de Arizona.Esos investigadores han cuantificado, a juzgar por los resultados que publican, las especiesvegetales y animales que están sufriendo el embate de la atropellada internación de losilegales. Denuncian que la falta de control, por parte de las autoridades de inmigración ynaturalización de su país, está poniendo en peligro la sobrevivencia de especies silvestres yel equilibrio de los ecosistemas naturales.
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