más importantes ciudades y con excelente variedad de títulos. Se tradujeron obras decientíficos y filósofos de la ciencia poco conocidos en lengua castellana. Se fundaronrevistas como
Información Científica y Tecnológica
,
Comunidad Conacyt
, y
Ciencia y Desarrollo
, esta última es la única que aún existe.Flores y muchos científicos más, incluyendo algunos premios Nobel, se apersonaban en lossitios más remotos del país para darnos a conocer su proyecto de ciencia mexicana a losentonces jóvenes estudiantes universitarios. Al término de sus conferencias, permanecíanen los repletos auditorios para escucharnos y responder preguntas que iban más allá deltema ofrecido. Era un acercamiento que no se ha vuelto a ver.La "ciensada", por no decir cruzada, que en aquellos años emprendió Conacyt, fue con laclara intención de abonar el terreno para la resiembra de una ciencia mexicana. Es cierto, en30 años no se ha alcanzado ninguna independencia científica y tecnológica, y dudo quealgún día se consiga, pero el país cuenta con infraestructura y gente capaz de analizarcríticamente los adelantos de la ciencia global e implementar técnicas y procedimientosavanzados, de enfrentar científicamente algunos de nuestos problemas.En la actualidad, existe en México una masa crítica de investigadores probablemente mayora la que hubo en los primeros 85 años del siglo XX mexicano. Entre 1970 y 1999 elConacyt apoyó la formación de 70 mil estudiantes de maestría y doctorado.La labor de esta institución se ha fortalecido en muchos sentidos; sin embargo, por laaparición y aplicación de políticas neoliberales en México, hay quien considera que elsentido del desarrollo científico y tecnológico del país se ha desvirtuado en pro delutilitarismo corto placista ?cuasi maquilador? desfavoreciendo, por tanto, las cienciaspuras, de mayor profundidad, contenido y alcance.Aunque es de vital importancia el sostenimiento de la ciencia mexicana y son muchas lasnecesidades en el campo de la investigación a nivel nacional, el fortalecimiento delquehacer científico no fue parte de la agenda política de los candidatos a la Presidencia dela República.Por esto, la Academia Mexicana de Ciencias, la Academia Nacional de Ingeniería y laAcademia Mexicana de Medicina plantean de manera conjunta y pública, la necesidad derestructurar al Conacyt, es decir, aplicar una especie de reingeniería, y pidieron que elConacyt se transforme "en un organismo autónomo con presupuesto propio y que, en ladesignación de su director, se integre una terna elegida por la comunidad" científica paraque sea el presidente en turno quien elija al ocupante del cargo.Lo importante es que el virtual presidente de México recoja el guante lanzado por lasmencionadas academias y que implemente la iniciativa por el bien del país. Lo menosdeseable es que los nietos de los actuales científicos aparezcan, dentro de 30 años,reinvindicando la lucha de los científicos mexicanos de fines de siglo XX.
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