investigación y la confiabilidad de los resultados... al menos eso es lo que se creía.La periodista Susan Okie del
Washington Post
publicó un artículo que revela cómo algunasde las grandes revistas científicas biomédicas (
The Lancet, New England Journal of Medicine, JAMA y Annals of Internal Medicine)
están haciendo frente común para combatirun problema que han detectado: la influencia nociva de las compañías fabricantes defármacos.
Campañas de información tendenciosas
Las compañías farmacéuticas están ansiosas de que se publiquen en las más prestigiosasrevistas médicas sus investigaciones sobre el efecto en la salud de los medicamentos que ellasfabrican o quieren fabricar. La lógica es que los médicos leerán las revistas y recetarán losfármacos cuya experimentación fue exitosa. Los médicos no titubearán al elegir unmedicamento, pues se supone que la información que les presentan las revistas es"científicamente válida".No obstante, los editores médicos detectaron que los resultados de los estudios financiadospor las compañías farmacéuticas por lo general eran benévolos, sobre todo si se lescomparaba con los estudios auspiciados con otros fondos, los cuales mostraban una historiadiferente, con más fracasos.¿Quiénes son los que realizan las investigaciones? A veces son las propias compañíasprivadas, pues les sale más barato financiar los proyectos que a los académicos. De tal modo,quienes más realizan investigación médica son científicos universitarios al servicio deempresas farmacéuticas.A medida que sus investigaciones avanzan es común que los resultados que se vayanobteniendo se entreguen a las compañías, quienes además de ser dueñas de los datos, loscontrolan y pueden llegar a publicar lo que consideran conveniente. En ocasiones tampocoponen en claro la metodología usada, por la cual llegaron a esos resultados, que por normadeben informarlo.Para los editores de las revistas médicas existe una conspiración proveniente de la industriade los medicamentos, que es una de las grandes fuentes de financiamiento de la cienciabiomédica, por "la influencia que ejercen sobre la integridad de la investigación médica".Representantes de corporaciones farmacéuticas replican diciendo que es absurdo, que alcontrario, que son las revistas científicas las que se están tornado cada vez más antiéticas, aunconsiderando la perspectiva industrial.Ambos puntos de vista tienen razón. Los editores científicos, porque es innegable que lasempresas que pagan los proyectos presionan a los investigadores. Mientras más resultadospositivos publicaran, mayores serían las ganancias de sus negocios. Los investigadores quetienen pagados sus proyectos por esas industrias, se cuidan y publican trabajos
maquillados
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