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Intereses a cargo de la Hacienda Local por mora: legislación aplicable.
Intereses a cargo de la Hacienda Local por mora: legislaciónaplicable
Por Manuel FUEYO BROS
Interventor de Administración Local. Interventor del Consorcio para la Gestiónde Residuos en Asturias (COGERSA)
El Consultor de los Ayuntamientos y de los Juzgados
nº 19, Quincena 15 - 29Oct. 2007, ref.ª 3071/2007 , p. 3071, Tomo III
Estudio normativo y jurisprudencial de los intereses por mora a cargo de la Hacienda Local,aportando Tabla Resumen que facilita el cálculo de los intereses clasificándolos por materia yclase o particularidad.
I. INTRODUCCIÓN
La pretensión de uniformizar el Derecho local tiene remotos orígenes y se justifica, al menos parcialmente, explicítese o no, en la necesidad deincrementar la influencia sobre los poderes locales por parte de autoridadessupramunicipales. En definitiva, se trataba de aumentar el poder de unos acosta de reducir el de los otros. Esta voluntad se manifiesta de diferentesmaneras; rico cromatismo, a veces burdo, muy ocasionalmente refinado, perosiempre con aquella (in)disimulada pretensión.Según O
RDUÑA
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EBOLLO
(2005), a finales del siglo XII era ya evidente laexistencia de un Derecho municipal en Castilla y León. Derecho vivo y variadosustentado en tres pilares: la costumbre, los Fueros y finalmente lasOrdenanzas. Mas la diversidad dificulta el conocimiento y estorba lasactuaciones integradoras, por lo que los monarcas del siglo XIII apostaron por unificar el Derecho municipal y, a tal efecto, utilizaron, primero el Fuero Juzgo,más tarde el Fuero Real y por último el Ordenamiento de Alcalá.En época de Alfonso XI se produjo una importante actividad legislativa, en laque destaca el Ordenamiento de Alcalá. Pues bien, la Ley primera del TítuloXXVIII señalaba el sistema de prelación de fuentes: en primer lugar se aplicaráel propio Ordenamiento de Alcalá, en segundo lugar, y en defecto de normaaplicable en el señalado Ordenamiento, se aplicarían los respectivos fuerosmunicipales y, por último, como derecho supletorio, se aplicarían las Partidas.Señala O
RDUÑA
que la importancia de esta norma fue tal que se puede afirmar que estuvo en vigor desde 1348 hasta el siglo XIX.Pese a tan larga trayectoria, actualmente nos encontramos con dificultadesrelativas al señalamiento de la prelación de fuentes a aplicar en determinadoscasos, y ello aun cuando aquella tendencia esté hoy consagrada en nuestra LeyFundamental. Ley que reclama sin ambages el principio de igualdad (arts. 1, 9.2y 14, entre otros) y que garantiza a los administrados un tratamiento común
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ante las diferentes Administraciones (art. 149.1.18) lo que, bajo nuestro puntode vista, excluye la posibilidad de que aplicando diferentes normas se produzcaun tratamiento distinto, pues ello originaría una inaceptable discriminación.Señala B
ALLESTEROS
(2006) que la Ley 7/1985 (LRBRL) viene a desarrollar lagarantía constitucional de la autonomía local, lo que le confiere una posiciónespecial dentro del ordenamiento jurídico, pues sirve de «parámetro delegitimidad constitucional» de otras normas, como es el caso de la Ley deHaciendas Locales (texto hoy contenido en el RD Leg. 2/2004, de 5 de marzo,por el que se aprueba el Texto Refundido de la Ley Reguladora de lasHaciendas Locales ?TRLHL?) que es un complemento de aquella. Sin embargono debe olvidarse que, junto a la legislación estrictamente local, la legislaciónsectorial, junto con la legislación autonómica de desarrollo, también incide en elámbito de actuación municipal. Se impone, pues, la necesidad de reflexionar sobre el orden de prelación de las normas en cada caso aplicables.En la primitiva redacción de la Ley 7/1985, el orden de prelación de las fuentesse explicitaba en el art. 5, que, en lo que ahora atañe, señalaba:La
STC 214/1989, de 21 de diciembre (EC 55/1990) (LA LEY JURIS. 130664-NS/0000)
, declaró la inconstitucionalidad del precepto, pues en cuantoenumeraba normas aplicables, debe ser entendido como norma interpretativadel bloque de constitucionalidad sin contenido material alguno, lo que leconvierte en ilegítimo desde el punto de vista constitucional, no por razones defondo sino formales. Ahora bien, la doctrina señala que esta exclusión no impideque el orden de preferencia contenido en aquel artículo expulsado de nuestroordenamiento pueda ser utilizado como criterio orientador por quien tenga queaplicar la Ley.La Dirección General de Régimen Jurídico del Ministerio de AdministracionesPúblicas, en contestación a una consulta (Consulta 9/1996, de 1 de diciembrede 1996, inserta en el Boletín de la IGAE número 29) atinente a la vigencia delTítulo II del Reglamento de Servicios de las Corporaciones Locales, aprobadopor Decreto de 17 de junio de 1955, ha entendido que con la Ley de HaciendasLocales se ha procedido a efectuar la adaptación de la regulación local alrégimen presupuestario y contable vigente para la Administración del Estado.Esta adaptación tiene carácter exhaustivo, de suerte que (a su criterio) lospreceptos del Texto refundido de la Ley general Presupuestaria, aprobado por RD Leg. 1091/1988, de 23 de septiembre (TRLGP), cuyo contenido no seincorporan a la LRHL responden a la voluntad del legislador de no hacerlo y, amayor abundamiento, se señala que la LRHL no contiene mención directaalguna al carácter supletorio de la Ley General Presupuestaria, aunque sí
 
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algunas remisiones concretas (arts. 153 y 175 de la LRHL hoy
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y
194 del TRLRHL
). Con estos argumentos, la Dirección General llega a la conclusión deque en materia de subvenciones, el orden de prelación sería el siguiente:a)Legislación básica del Estado (art. 170.2 de la LRHL).b)Legislación de la Comunidad Autónoma. (En el caso de Cataluña, arts. 223,224, 225 y 226 de la Ley 8/1987, de 15 de abril, Municipal y de Régimen Local).c)Con carácter supletorio, en ausencia de legislación de la correspondienteComunidad Autónoma, la legislación estatal no básica (art. 59 del RD 500/1990,de 20 de abril, por el que se desarrolla el capítulo primero del título sexto de laley 39/1988, de 28 de diciembre, reguladora de las Haciendas Locales, en loque no fuera reproducción del art. 170.2 de la LRHL, que tendría carácter básico).d)Las normas que en uso de su potestad reglamentaria apruebe la Entidadlocal correspondiente.Esta postura debe hoy matizarse, como consecuencia de la reciente normativareguladora de las subvenciones a través de la Ley 38/2003, de 17 denoviembre, General de Subvenciones (LGS), que es directamente aplicable enel ámbito local (
art. 3.1.b
), y también a través de su Reglamento de desarrollo(Reglamento de la Ley General de Subvenciones, aprobado por RD 887/2006,de 21 de julio, con vigencia a partir del día 25 de octubre de 2006) que incluyedos tipos de preceptos: básicos (de aplicación general) o no básicos (aplicablesen este caso directamente en ausencia de legislacn de la ComunidadAutónoma o de aplicación supletoria en caso contrario ?
disposición final primera
?).Sobre la contestación de la Dirección General,creemos que mantener la postura del carácter exhaustivo de la adaptaciónrealizada a través de la LRHL al régimen presupuestario y contable del Estado,y de que la ausencia de determinados aspectos en aquella norma responden ala clara voluntad del legislador de no hacerlo, puede conducirnos ainterpretaciones incorrectas desde el punto de vista jurídico. Piénsese, por ejemplo, en las consecuencias en el caso de algunas materias no previstas enla normativa reguladora de las Haciendas locales: intereses adeudados por lasentidades locales a sus acreedores y prescripción de las obligaciones a cargode la Hacienda local.Pero no son éstos los únicos preceptos que reclaman una aplicación unitaria yque la normativa reguladora de las Haciendas Locales ignora: las
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