pero ahora son asuntos cuyas respuestas no puedo—no debo—dilatar.Las preguntas en relación al Regreso, hay que darse cuenta, no son nuevas; sehallan inexorablemente ligadas en el pasado—igual como ahora—a laexpectativa y aprehensión del ‘Día del Señor’, el Fin de los Días, Armagedón.Hace cuatro milenios, el Cercano Oriente fue testigo de la promesa del Cielo enla Tierra por parte de un dios y su hijo. Hace más de tres milenios, el rey y elpueblo de Egipto añoraban la época mesiánica. Dos mil años atrás, la gente deJudá se preguntaba si el Mesías había aparecido, y nosotros aun estamosencerrados con los misterios de estos sucesos.¿Se están cumpliendo las profecías?Trataremos, a partir de las extrañas respuestas que fueron dadas, de resolverantiguos enigmas, descifrar el origen y significado de símbolos—la Cruz, losPeces, el Cáliz. Describiremos el rol de los sitios relacionados espacialmente conlos sucesos históricos, y será mostrado como el Pasado, el Presente y el Futuroconvergen en Jerusalén, el lugar del ‘Enlace Cielo-Tierra’.Y consideraremos el por qué nuestro actual siglo 21 d.C. es tan similar al siglo 21a.C.
¿Está la historia repitiéndose a si misma—estádestinada a repetirse a si misma?
¿Está todo guiado por un Reloj Mesiánico?
¿Está esa fecha, a la mano?Hace más de dos milenios, Daniel en el ‘Libro de Daniel’ del Antiguo Testamentorepetida e incontablemente le preguntaba a los ángeles:
¿Cuándo?
¿Cuándo ocurrirá el Fin de los Días, el Final del Tiempo?Hace más de tres siglos atrás, el famoso Sir Isaac Newton, quién elucidó lossecretos de los movimientos celestiales, compuso tratados en relación al Librode Daniel de Antiguo Testamento y al Libro de las Revelaciones del NuevoTestamento; serán analizados sus cálculos recientemente hallados en relación alfin de los días, junto con otras predicciones más recientes, del Final.Tanto la
Biblia Hebrea
como el
Nuevo Testamento
afirman que los secretos delfuturo se hallan incrustados en el Pasado, que el destino de la Tierra estáconectado con el Cielo, que los asuntos y sino de la Humanidad están enlazadoscon los de
Dios
y los dioses. Al meternos con aquello que aun está por suceder,atravesamos desde la historia a la profecía; la una no puede ser comprendida sinla otra, e informaremos de ambas. Con lo anterior como guía, miremos lo queviene a través de los lentes de lo que ha ocurrido.Las respuestas serán ciertamente una sorpresa.
Zecharia Sitchin
New YorkNoviembre 2006
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